A rodar

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• Como se preveía, el mercado automotor siguió en agosto su rumbo descendente con una caída de 25% contra igual mes del año pasado. Es un dato que preocupa, pero más aún porque este derrumbe todavía no sufre el impacto de la fuerte devaluación del mes pasado. El ajuste de precios del último viernes, con un alza de hasta 20%, más la crisis económica que tiene en vilo al país, va a profundizar la baja de la demanda. La semana pasada, en esta columna, se comentaba que en ADEFA estaban corrigiendo las previsiones de mercado. La volatilidad argentina echa por tierra cualquier estimación. Con sólo pensar que en enero se creía que 2018 podía estar por arriba de las 900.000 unidades y que hoy se crea que puede cerrar en 800.000 (¿o menos?), es un ejemplo de que el país no es tierra fértil para pitonisas. Según los datos que difundió ayer ACARA, en el acumulado del año se patentaron 633.000. Se estima que hay que sumar unas 100.000 unidades más por ventas convencionales y otras 65.000 por planes de ahorro. Si todo va bien, se araña esa cifra.También se decía que ya en la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA), estaban reviendo las estimaciones para 2019. Se hablaba también de 800.000, pero antes de esta hecatombe. El número que se empezaba a manejar era de 700.000 o menos. Se tenía en cuenta que 2018 tenía la ventaja de haber tenido un primer cuatrimestre récord en ventas que hacía que el volumen final no fuera tan negativo. Parece increíble que tan sólo cinco meses atrás se estaba viviendo el mejor momento de la historia y hoy todo sea pesimismo. Por prudencia, en la entidad, todavía no pensaban ponerlo en negro sobre blanco. Quieren esperar a que el mercado encuentre su estabilidad. Ayer, en la presentación del nuevo Citroën Cactus, en Brasil, Gabriel Cordo Miranda -responsable del Groupe PSA para la Argentina- dijo a los periodistas que viajaron a ese país que estiman para 2019 unas 680.000 ventas. Esta opinión va en línea con lo adelantado por Ámbito Financiero hace siete días. De esta manera, el mercado se volvería a los niveles de entre 2015 (644.000) o 2016 (710.000). Pero hay que esperar porque también estos pronósticos no contemplan el superdolar y los aumentos de precios de la semana pasada. Con este panorama, no hace falta tener muchas luces para imaginar el malestar en las concesionarias. Tienen el doble de stock de lo necesario, no tienen clientes, las fábricas aumentan los precios, lo que hace más difícil vender y pagan un costo altísimo por los autos que tienen en depósito. Un empresario del sector comentaba ayer que las tasas de interés que cobran las terminales a la red por el stock va de 63% a 81%. Eso hace el negocio inviable.

• En medio de esta crisis, hay perlitas que muestran lo caótica que es la Argentina. Tiene que ver con los Impuestos Internos. Es un tributo que pagan los autos de un valor elevado. Desde comienzos de año se fijó en $900.000 de valor de fábrica. Al público es aproximadamente $1.250.000. Los que pasen ese precio deben pagar una alícuota de 20% que impacta en el precio en un 25% por la forma en que se calcula. Es por eso que muchas marcas, cuando tienen un modelo que está por saltar esa línea, dejan de aumentarlo para que no tribute. Esto hace que se produzcan distorsiones. Por ejemplo, en el caso de Toyota. Su modelo emblemático en el país es la pick-up Hilux. Este tipo de vehículos está exento de Internos, entonces no tiene "techo" impositivo. Sí, en cambio, el modelo SW4, que es la versión carrozada y apunta a un nivel superior. Es por eso que siempre los precios de la SW4 están por encima de la pickup. Salvo en la actualidad. Como el SUV corre el riesgo de caer en el impuesto, Toyota viene frenando su aumento. De hecho, dejó de comercializar la versión Diamond porque no lo pudo sostener. Hoy, la SW4 más cara cuesta $1.296.300 mientras que la Hilux llega hasta $1.319.900. Curiosidades de la Argentina





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