A rodar

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• El sector automotor está revolucionado por las malas noticias. Los patentamientos que se derrumban, anuncios de modelos que se dejan de producir y precios que siguen subiendo. Nadie pensaba a comienzos de año tener un octubre negro. Como ya se informó (no fue un rumor) en Ambito.com, hace 10 días, otro de los coletazos de la crisis inesperada puede ser la suspensión del Salón Internacional del Automóvil de Buenos Aires, que está proyectado realizar en junio del año próximo. En ese artículo se reveló una reunión que se llevó a cabo en la sede de la asociación que agrupa a los fabricantes locales (ADEFA), en la que se trató el tema. Una marca, en especial, ya anticipó que, más allá de la decisión de la entidad, no participará del show automotriz. Otras empresas pusieron en duda su presencia en esa muestra aunque todavía no lo tienen decidido. En realidad, apuestan a la suspensión. El resto de las marcas verían con buenos ojos su realización pero actuarán de forma corporativa. Este debate, como otros temas que engloban hoy al sector, muestra una "grieta" automotriz entre las automotrices que exportan (y tienen dólares frescos) y las que -por su gama de modelos que no tienen demanda en el exterior- se limitan al alicaído mercado interno. La situación es muy distinta y los recortes de gastos están a la hora del día en estas últimas. Según las estimaciones de las empresas, en base a las ediciones anteriores, el costo de un stand puede ubicarse entre u$s2 y u$3 millones, unos $120 millones. Hasta aquí lo ya conocido.

• Lo nuevo es lo que sucedió después de la reunión de ADEFA. La entidad automotriz le solicitó la semana pasada a la empresa organizadora AMC Promociones que, junto a La Rural -la dueña del predio-, elaboren una propuesta económica acorde a los tiempos. "No le podemos decir cuánto tienen que cobrar pero tiene que estar acorde a los presupuestos lógicos de las terminales", comentó a este diario un ejecutivo que es habitué a las reuniones de ADEFA. La respuesta al regateo de las automotrices se espera para dentro de un par de semanas. Hasta el 1 de noviembre hay tiempo para que las terminales decidan por sí o por no, por lo que las empresas no van a apresurarse para decidir. Según otro hombre del sector, "las opiniones están muy divididas. Todavía es difícil saber si se hace o no, pero en el caso de que se concrete, creo que será muy parecido al salón de 'transición' que se hizo en 2015. No da para más". En aquel entonces, con el cepo al dólar y la restricción a las importaciones, fue una muestra de compromiso con poco glamour.

• Pero no sólo hay off en este tema. Durante la presentación del Fiat Uno Way, este diario le preguntó a Cristiano Rattazzi, presidente de FCA de Argentina, sobre la suerte del salón. "¡Guauu! -exclamó con su tonada italiana- Es la pregunta del millón. Están muy divididas las opiniones. Si se hace vamos contentos, pero si para la mayoría piensa que no, levantaremos la mano por el no...". La decisión se va a tomar por consenso y, más allá de que alguna empresa tenga una situación favorable, la mayoría decidirá su realización. Hay que tener en cuenta que este tipo de muestras está perdiendo peso en el mundo. El Salón de París que se está realizando en estos días cuenta con ausencias de marcas líderes y casi se limita a automotrices francesas. Lo mismo sucede con Frankfurt, Tokio o Detroit. El avance de la globalización vacía de contenido este tipo de muestras. Gustavo Castanigno, director de Comunicación de Mercedes-Benz Argentina, lo explicó de esta manera en una respuesta de un tuit de este periodista (además, blanqueó la posición de su empresa): "Vamos por el Salón de Buenos Aires 2019. Cada dos años, un salón. Ahora bien, sepan que a nivel mundial, los salones están entrando en crisis. A muchos de los más importantes están dejando de ir marcas importantísimas. Esto pasa en Detroit, en París y en Frankfurt".

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