Alegría de comer

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«Si no se tiene gusto por la vida, no se va a poder saborear nada. Si se vive pensando en si algo caerá bien o mal, en lo que cuesta, el sabor desaparece. No hay dinero para comprar el gusto de vivir. Si se tiene alegría de vivir se puede encontrar gusto en una manzana de oro, en una pomo d oro, en un tomate, en mojar un pan en salsa. Por ejemplo, diría, como algo sofisticado, que no habría que dejar de probar trufas, una comida muy interesante que se puede amar u odiar, pero que en su rareza no hay que perderse de probar. O saborear una enduja calabresa, superpicante pero muy placentera. O una pastiera partenopea, que es una torta napolitana de ricota y trigo».

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