“Amar los viajes es una actitud estética”

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«El viaje te abre muchísimo la cabeza, te permite ver con una cierta distancia lo que uno vive, y entender muchas cosas», afirma la conocida conductora Teté Coustarot, que saltó a la fama cuando a los 16 años fue elegida Reina de Belleza de la Manzana en Río Negro, al año siguiente Miss Siete Días, y al siguiente, representante de la Argentina en el concurso Miss Joven Internacional en Japón. Tras su etapa de modelo, pasó a conducir una amplia cantidad de programas en radio y tevé. En la actualidad conduce «¡Qué noche, Teté!» por Radio 10, y «Favaloro Televisión», el programa de difusión médica de la Fundación Favaloro y el Ministerio de Salud de la Nación que sale por el canal América 24, y en gráfica realiza extensas entrevistas que aparecen en Democracia, todo esto sin dejar de conducir presentaciones, festivales, prestigiosos eventos, y tomarse un momento para contar su vida de viajera.

Periodista: ¿Cómo es su relación con los viajes?

Teté Coustarot: Yo vivo permanentemente viajando; la vida se me ha dado así. Aparte, siempre me gusta tener proyectos de viajes que aunque no se concreten no importa, pero los voy pensando. Por mi trabajo me es imposible irme cuando quiero, pero siempre tengo presente un viaje que quiero hacer, y he viajado muchísimo por todos lados.

P.: ¿Cuál es el primer viaje que recordás?

T.C.: Nosotros vivíamos en General Roca, Río Negro, y mi primer viaje de muy chica fue a Bahía Blanca, que fue el encuentro con una gran ciudad, porque teníamos que ir ahí para comprar ropa, los zapatos para el colegio, libros, esas cosas.

P.: ¿Cuál fue el siguiente viaje que recordás como realmente muy importante?

T.C.: El de los 19 años a Tokio, Japón. Fui representando a la Argentina en un concurso de Miss Joven Internacional. Fue mi primer viaje al exterior, y me quedé dos meses recorriendo todo ese país porque después de que terminó el concurso me hicieron un contrato para que hiciera fotos para la línea de maquillaje Max Factor.

P.: ¿Qué hizo que tu primer destino en el exterior fuese Japón?

T.C.: Yo estaba estudiando la carrera de periodismo en la Universidad de La Plata. Un fin de semana me fui a Mar del Plata, antes de rendir las últimas materias, y un fotógrafo me vio y me propuso que me presentara en el concurso Miss Siete Días, que se hacía por primera vez. Me presenté y gané. Y fue ahí que empezó mi carrera de modelo. Así me conoció la representante local de Max Factor, y me invitó a ser representante de la Argentina en ese concurso internacional.

P.: De ese modo empezaste a viajar.

T.C.: Muchísimo. Como modelo viajé por todo el país, y por muchos lugares del extranjero. Iba a trabajar a Brasil, a París, a Londres, a distintas ciudades de Estados Unidos. He ido a todos lados haciendo fotos, presentando ropa. Cuando dejé de ser modelo y empecé a trabajar en los medios, hice un programa por televisión, para el canal Gourmet, que se llamaba «Festín de palabras» en donde el invitado, a través de la comida, me iba contando la historia de su país y su historia personal. Así fui a Paraguay y le hice la entrevista a Augusto Roa Bastos; en Yucatán, México, charlé con Armando Manzanero; en Bahía, Brasil, con Gal Costa; en Madrid, Ismael Serrano, y un montón más. Fue un programa formidable.

P.: Te habrá dado ganas de seguir haciendo ese tipo de programas...

T.C.: Y los hice. Después hice «Rincones y hosterías de toda América», otro programa recorriendo lugares muy especiales, hoteles que no tenían luz, teléfono, internet, nada. Hotelitos realmente fantásticos. Uno en Panamá tenía las habitaciones en la copa de los árboles y era para que los huéspedes pudieran hacer avistaje de pájaros, que Panamá los tiene a montones y bellísimos. Uno en México de cabañas que no tenían electricidad; lo llenaban de velas por la noche para que estuviera iluminado, y por la mañana tenías que izar una bandera para que supieran que podían venir a traerte el desayuno.

P.: ¿Un lugar que te haya impresionado vivamente?

T.C.: Machu Picchu, que me encantó; esa ciudadela en lo alto, entre montañas, me pareció absolutamente increíble. Es así que he buscado volver más de una vez.

P.: ¿Algún destino que considerás inevitable para un buen viajero?

T.C.: He andado por tantos lados. Tengo tantos lugares recorridos en mi vida que necesitaríamos muchas horas para que pudiera contarte todos los lugares donde he estado, desde los más insólitos y exóticos hasta los más tradicionales, esos a los que muchos argentinos son adictos. Por ejemplo, con respecto a eso, he ido y voy con mucha frecuencia a Estados Unidos, en especial a Nueva York y a Miami, que para decirlo de forma más de acá debería haber dicho en especial a Miami y también a Nueva York. Otro destino típico es el viaje en verano a Uruguay, a Punta del Este.

P.: ¿El hecho de ser elegida como conductora de festivales y de los más variados eventos te impone viajes?

T.C.: Durante todo el año viajo muchísimo por trabajo. Ahora estuve en las Termas de Río Hondo porque se inauguró un hotel cinco estrellas. Viajo permanentemente, es un plus que me da mi oficio, y es algo que me encanta.

P.: Ahora que se acerca el verano, decime una playa que te guste mucho.

T.C.: Cualquiera donde se esté bien, linda arena, mar plácido. En realidad, a mí me gustan las ciudades, tengo un espíritu profundamente urbano. No me gusta la cosa bucólica, alejada. Hay tantas ciudades atractivas que es imposible hablar de una que no lo sea. Uno debe hacer todo lo posible para viajar. Viajar por la Argentina, viajar por el mundo. El viaje te abre muchísimo la cabeza, permite ver con una cierta distancia lo que uno vive, y entender muchas cosas. Un viaje siempre te enriquece. Amar los viajes es una actitud estética. Como se ve por todo lo dicho, a mí me encanta viajar.

Entrevista de Máximo Soto

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