Brasil, complicado por “lluvia” de productos chinos

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Brasilia - Industriales brasileños respaldan la propuesta del Gobierno de elevar las barreras a la «invasión» de textiles procedentes de China, país contra el cual se adoptaron otras medidas similares y, según fuentes, puede adoptar represalias. «Como el mundo desarrollado está en crisis, Brasil se transformó en blanco» de las exportaciones asiáticas «y no queremos permitir la competencia desleal», declaró Fernando Pimentel, director de Asociación Brasileña de la Industria Textil y Confecciones (Abit).

La entidad informó que el sector textil perdió 15.000 empleos en 2011, año que marcó un nítido contraste con 2010, cuando fueron generados 80.000 nuevos puestos de trabajo. Según datos del Gobierno, la industria textil emplea a 1,8 millón de trabajadores de forma directa y a unos 8 millones de manera indirecta. «A pesar» de la deslealtad comercial y otros factores como el dólar devaluado frente al real, «la industria textil de Brasil es la cuarta mayor del mundo, somos responsables por el 16% de los puestos de trabajo de toda la industria de transformación y el 4,3% del PBI nacional», sostiene Aguinaldo Diniz, presidente de Abit.

Los emprendedores textiles consideran que la principal amenaza procede de China y respaldan al ministro de Hacienda, Guido Mantega, quien ayer propuso un nuevo modelo de tarifas para la importación de tejidos y ropa. La nueva fórmula, que aún necesita ser aprobada por el Ministerio de Industria, fijará un precio de referencia a las prendas procedentes del exterior y les cobrará una tasa de importación a partir de éste. De ese modo quedará archivado el actual criterio por el cual se cobran tasas con base en el precio declarado por los importadores, monto que suele ser artificial o «subfacturado» de acuerdo con la Abit, entidad para la cual Brasil está sufriendo una «invasión» china.

«Ya vi un traje importado con un valor de u$s 3 y hasta de u$s 1,5, lo cual no paga ni un botón», señaló el titular de Hacienda, Mantega, que ya había propuesto este tipo de barreras durante el Gobierno del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero fue vetado por otros ministros. Incluso algunos sectores del actual Gobierno observan con cautela ese posible aumento de gravámenes por considerar que violan las normas de la Organización Mundial del Comercio.

No descartan, esos mismos grupos del Gobierno, que China, primer importador de productos brasileños, adopte algún tipo de represalias si hay incremento de tarifas, dijeron fuentes al diario Valor Económico. Esa presunción se basa en el acumulado de varias medidas hostiles hacia China en lo que va de 2011, y citan como ejemplos la suba de un 30% del impuesto a los vehículos importados y las sobretasas a los calzados.

Y es que Pekín se convirtió en una preocupación para los formuladores de la política económica y comercial brasileña, ya que el gigante asiático exporta un alto porcentaje de bienes industriales hacia la mayor economía brasileña, de la cual importa principalmente materias primas, como soja, mineral de hierro y petróleo. China es uno de los responsables por el déficit de la balanza comercial del rubro industrial en 2011, pese a que las exportaciones de bienes manufacturados se expandieron un 20%. Ese cuadro observado en la industria en general se repite en el capítulo textil donde las importaciones superarán en u$s 4.000 millones a las importaciones.

Agencia ANSA

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