Calidez patagónica

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Los habitantes originarios solían elegir estas tierras del norte de Santa Cruz para pasar sus últimos días en compañía del sol, cerca del lago que hoy se conoce como Buenos Aires, el segundo más grande de Sudamérica, después del Titicaca. Al pie de la cordillera de los Andes, Los Antiguos posee un clima muy benigno, lo que lo convierte en un destino de todo el año, con variedad de paseos urbanos y actividades de turismo activo, sin necesidad de esperar hasta enero, tiempo en que todo se tiñe del color de las cerezas.

Las alturas son un buen comienzo para conocer Los Antiguos. Cuatro miradores hay allí. El primero de ellos, el Uendeunk, se ubica en pleno centro, sobre la avenida 11 de Julio. Una escalinata conduce a la cima, junto al Monumento al Tehuelche, desde donde se divisa el pueblo en su totalidad y el imponente lago Buenos Aires. Luego, el mirador del valle es el punto panorámico más alto, y el del río Jeinimeni permite apreciar la región chacarera y sus métodos de riego con el cerro Castillo, siempre nevado, como telón de fondo. En el valle del río Los Antiguos se encuentra el cuarto mirador.

La localidad se erige sobre un valle fértil regado, mediante canales, por los ríos Jeinimeni y Los Antiguos, dando lugar a una intensa actividad agropecuaria. En los últimos años, muchas chacras han abierto sus puertas a los visitantes, conformando un atractivo circuito de agroturismo. Algunos establecimientos se dedican a la producción de frutas y verduras de estación permitiendo la degustación y, en muchos casos, también participar de la singular experiencia de la cosecha.

Son habituales la exposición y venta de dulces, licores, conservas y chocolates; también el servicio de té y de restorán.

Otras chacras ofrecen la posibilidad de ver la realización de tejidos de lana de oveja en telar, piedras semipreciosas y engarces, variedades de plantas o emprender cabalgatas.

Una de las particularidades del invierno en Los Antiguos es que, a diferencia de otros lugares patagónicos, prácticamente no se registran vientos en esa estación, lo que favorece el desarrollo del turismo al aire libre. La pesca deportiva adquiere protagonismo, ya que Los Antiguos es uno de los pocos destinos de la Patagonia donde puede efectuarse esta práctica durante la temporada invernal. Ambientes como el lago Buenos Aires y el río Jeinimeni ofician de escenarios. El Buenos Aires llega a conocerse como «el lago de las grandes piezas», toda una tentación para los pescadores de truchas marrón y arco iris.

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