5 de abril 2012 - 00:00

Cambia mapa petrolero por Irán

El embargo del petróleo penaliza sobre todo a los países asiáticos, el destino del 65% de la producción iraní. El principal cliente asiático de Irán es China (22%), seguido de Japón (14%), la India (13%) y Corea del Sur (10%). Japón y Corea del Sur, aunque reticentes al principio, apoyan las sanciones internacionales. La India se resiste, pero también diversifica sus aprovisionamientos. Arabia Saudita, el peso pesado de la OPEP, con 2,25 millones de barriles diarios de excedentes, se comprometió a incrementar rápidamente su producción.

China se mueve, como siempre, en función de sus intereses. No desea un Irán nuclear porque desataría una carrera armamentística en una zona vital para sus aprovisionamientos energéticos. La asusta pensar en un posible bloqueo del estrecho de Ormuz. China respaldó las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que pedían a Teherán frenar el enriquecimiento de uranio, pero no apoya las sanciones internacionales impulsadas por EE.UU. y la UE. Se excusa, una vez más, en el sacrosanto principio de no inmiscuirse en los asuntos internos de los Estados. Pero Pekín tampoco puede jugarse su seguridad energética con el futuro del régimen de los ayatolás. En los últimos años, Pekín empezó a diversificar sus aprovisionamientos comprando a Arabia Saudita, Angola, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Venezuela.

China aprovecha la crisis iraní para estrechar sus lazos económicos con las monarquías del Golfo. Wen Jiabao fue en enero a Arabia Saudita, EAU y Qatar. La visita a Ryad era la primera de un primer ministro chino en 20 años. China ya es el primer cliente saudí y se firmaron nuevos contratos para ampliar las compras del petróleo arábigo. También un acuerdo de cooperación en el campo de la energía atómica para usos pacíficos. Es el cuarto de este tipo para Arabia Saudita tras los firmados con Francia, la Argentina y Corea del Sur.

Se firmaron acuerdos energéticos, pero también un acuerdo «swap» por un valor de 35.000 millones de yuanes para impulsar la cooperación financiera. Y en Qatar, Wen Jiabao acordó más suministros de gas licuado. La gira de Wen Jiabao a tres países árabes, pero no a Irán, es una muestra del pragmatismo de la diplomacia energética china. Pekín se asegura una mayor cuota de suministros en el Golfo sin renuncia a seguir abasteciéndose en Irán.

Rusia también se opuso a las sanciones occidentales contra Irán e intentará sacar provecho de la crisis. Cuando Teherán amenazó en febrero con cortar los suministros a seis países europeos, Moscú se frotó las manos pensando en un consecuente incremento de sus ventas energéticas a la UE.

(*) Profesor de la Facultad de Derecho Público de ESADE Business School.

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