El jueves que viene, San Pablo abrirá el Mundial de fútbol con la ceremonia inaugural y el partido Brasil-Croacia. Ayer llegaron a esa ciudad los máximos referentes de la FIFA, y la recepción no fue la mejor. Un paro de los trabajadores del subte derivó en un embotellamiento récord de 209 kilómetros (foto) y actos de violencia de usuarios. Los visitantes, sorprendidos, quedaron varados durante horas a la salida del aeropuerto, un día después de que Dilma Rousseff los cruzó duramente por sus críticas a la organización. (Ver págs. 12 y 13.)
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