Cara a cara, por tercera ocasión

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Huirapuca y Cardenales, que jugaron las finales de 1999 y 2003, definirán el título en Concepción

Tu que conoces mi pena, vientito del Tucumán. Llévala por los montes, pero en forma de cantar, dice la exquisita prosa de Atahualpa Yupanqui, un enamorado de los cerros del Jardín de la República. Un vientito calchaquí (Huirapuca, en quichua) querrá soplar bien fuerte el sábado, cuando en la ciudad de Concepción, a 98 kilómetros de San Miguel de Tucumán, el hijo dilecto de esa ciudad reciba a Cardenales desde las 16.30. Será la final del Regional del Noa. Así de simple. Así de heroico.

El gran Huira será local. Aquel que tuvo décadas enteras jugando el ascenso. Que en 1999 consiguió el primero de sus tres títulos con una camada inolvidable que tenía al Negro Núñez Piossek, Hugo Dande o al inolvidable Tristán Molinuevo como estandartes. Esa semilla germinó y tiene su correlato en sus dignos sucesores como Santi Rocchia Ferro, Matías Orlando y el Chuky Faralle. Todos se comprometieron en ganar el Regional. Dijeron no a convocatorias a nivel nacional para quedarse a cumplir su sueño. Y están cerca. Ya cuando ganaron el Seven de Tafí del Valle a principios de año se anunciaba una gran campaña. Y cumplieron.

Del otro lado estará Cardenales. Con su furia, con su amor propio herido tras las 5 finales perdidas en los últimos 8 años. Muchas veces tuvo todo a favor y se les escapó de las manos. Muchas veces sus hinchas se fueron masticando la bronca de no ser. Apretando la bandera tricolor con sus puños y secando las lágrimas con el gorrito. Hoy la realidad marca que irán como punto. Cuánta lágrima derramada en el pasado, cuánta bronca por derrotas inmerecidas en minutos finales ¿Se acordarán de eso los 15 purpurados a la hora de saltar a la cancha? No quieren ser más los convidados de piedra a fiestas ajenas. Esta hinchada se merece ser campeón, dijeron las almas que alentaron al equipo en esta fase final. Y sí. Lo merecen. Pero la gloria es sólo para uno. Ya estuvieron frente a frente en las finales del 99 y 2003. Esa vez la gloria fue para los concepcionenses. Nales quiere revancha. Y 'dejará la vida' para volverse con el título. Ese es el marco de esta tragedia griega. Qué lindo es el rugby...

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