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Charlas de Quincho
La inexplicada pueblada de Constitución provocó una demora de horas en el vuelo de la Presidente (y su cuñada) a Santa Cruz. En el viaje, su familiar política (y ministra) le explicó cómo hacen los intendentes del conurbano para acotar tomas ilegales de tierras. Una vez que llegó a destino, especuló con sus íntimos sobre la posibilidad de contarse entre los pocos presidentes que concurrirán a la asunción de su par brasileña. Otros dos mandatarios celebraron la Navidad entre íntimos: uno de ellos, jugando al fútbol en su quinta; el otro, en su recuperado domicilio de soltero en Barrio Parque. En este último sarao se conversó sobre las posibilidades electorales del anfitrión, ahora que el que se esperaba fuese su aliado natural se lanzó a la presidencia. Veamos.
Desafiaron los invitados a la residencia de Daniel Scioli de La Ñata (Tigre) los 37 grados para honrar el compromiso de fútbol de salón. Venció 14 a 12 el equipo del gobernador al conjunto Pinocho, que hace 10 años es campeón de la especialidad.
La Presidente se subió en la mañana del 24 al Tango 01, cargado de cajas y de muebles que extrañaron con aire de mudanza a quienes la esperaban en Gallegos. ¿Efectos personales del fallecido Kirchner? ¿Mobiliario y otros accesorios para vestir la nueva casa que soñó el matrimonio? Los cargó una camioneta desde los buches del avión presidencial cuando Cristina y Alicia Kirchner ya se habían retirado del aeropuerto. La presencia de la cuñada en el vuelo le sirvió a la Presidente para enterarse de detalles de la estrategia de los intendentes del conurbano frente a la amenaza de más ocupaciones de terrenos. La ministra de Desarrollo Social recibió a un puñado de esos alcaldes que son hoy los aliados del Gobierno contra el piqueterismo en su despacho; fueron en representación de la Tercera Sección electoral de la provincia de Buenos Aires a asegurarse de que habrá subsidios y planes para aplicar esa estrategia, cuyos términos nunca admitirá en público el Gobierno, al menos con la crudeza con que se la explicaron a la ministra y ésta a la Presidente mientras viajaban el viernes al Sur. El grupo que integraban, entre otros, el «Barba» Francisco Gutiérrez (Quilmes), Julio Pereyra (Florencio Varela), Juan Mussi (Berazategui), Aníbal Regueiro (Presidente Perón), Daniel Di Sabatino (San Vicente), Darío Giustozzi (Almirante Brown), Darío Díaz Pérez (Lanús) y Jorge Ferraresi (Avellaneda) explicó que ellos dividen a los ocupantes en dos tipos: los propios y los ajenos, que vienen de otros distritos. A los primeros se los contiene, apacigua, se negocia y se los alimenta en especie y con subsidios para que abandonen en paz los terrenos invadidos y que acepten, so pena de mandarles la Policía, irse a otras tierras en donde puedan instalarse. Un poco el plan Macri-Gobierno de que quien ocupa no recibe ninguna ayuda.
Pero para los ocupas que vienen de afuera de los distritos, le explicaron a Alicia, directamente la Policía. Los intendentes tienen, como muchos gobernadores, un sistema de «inteligencia villera» que está atento al movimiento de vehículos en los accesos a los municipios. Con esa información no esperan ni que lleguen a los asentamientos. Se los intercepta en los vehículos y directamente se les impide que avancen hacia los terrenos. No llegan ni a bajar sus efectos; antes viene la Policía, que presta su colaboración para (por la fuerza) impedirles la ocupación. Este mecanismo de desbaratar las ocupaciones en origen, cuando están entrando al distrito, la aplican con firmeza todos los intendentes; tanto que a veces ese freno al ingreso de los ocupantes hace que se los derive a otros distritos y eso suele producir roces entre los intendentes por los invasores que les mandan sus colegas. El alcalde Mussi de Berazategui es considerado el más firme en impedir estas invasiones y ya ha tenido choques con colegas por mandarles ocupantes que él interceptó en su distrito. Esta forma de represión callada y hasta mansa, se diría, es la que usan algunos gobernadores y la que madrugó al Gobierno de Macri, no acostumbrado como otros mandatarios a convivir con este mecanismo de asentamientos. Logró por ahora frenar el del Parque Indoamericano, pero no pudo impedir el del Club Albariño y la extensión de la Villa 31 de Retiro, que usurpa terrenos nacionales que están en la Capital, pero sobre los que ésta no tiene jurisdicción.
En ese viaje navideño a Santa Cruz, la Presidente tuvo que digerir otro entuerto, ligado a las rencillas internas por las candidaturas del año que viene. El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, por sorpresa amagó con críticas al Gobierno nacional por la ayuda que dijo no haber recibido para el juzgamiento en su provincia de Jorge Videla y otros ex militares. Sus funcionarios debieron salir en la noche del jueves a mostrar todo lo que habían hecho para colaborar con la Justicia cordobesa, al punto de que el jefe del tribunal admitió que había recibido ayuda en exceso. ¿Qué le pasó a Schiaretti?, se enojó Cristina. Le explicaron que el gobernador se siente el candidato natural a acompañarla como vice en una fórmula presidencial y quiso mostrar mérito en materia de derechos humanos, después de que se los hubieran puesto en duda cuando su Policía reprimió a estudiantes que se quejaban de la nueva ley de reforma educativa, y de que algunos kirchneristas lo hubieran hostigado en el palco del acto de apertura del último tramo de la autopista Rosario-Córdoba.
Schiaretti, en la explicación que le acercaron a Cristina antes de partir, cree que Córdoba es el distrito grande que mejor puede contribuir, después de Buenos Aires, a un triunfo en primera vuelta de una fórmula de Cristina. Por eso debe poner al vice, por encima de pretensiones de gobernadores de distritos más chicos como San Juan, donde José Luis Gioja tienen pretensiones, o Chaco, que muestra a Jorge Capitanich como uno de los mandatarios con mejor relación con la Presidente, quien lo consulta en secreto sobre cuestiones clave. Schiaretti nunca fue de los favoritos de los Kirchner, quienes nunca olvidaron que durante el reinado de Domingo Cavallo era el infaltable enviado a mortificar a los gobernadores con pedidos de ajustes. Pero Schiaretti, frente a eso, exhibe un pasado insurgente en los años 70 que cree tiene más mérito que los que se atribuyen muchos kirchneristas, entre ellos el matrimonio presidencial. El hostigamiento que le hace a Olivos justo cuando pretende representar al peronismo de Córdoba explica, le dijeron a Cristina, ese estallido de celos sobre quién ayudó mejor a la Justicia en el juicio a Videla.
Para amortiguar tanto entuerto, se llevó Cristina algunos planes para remontar el efecto de indisciplina con el auxilio de la agenda internacional, que siempre luce mucho. Para eso analiza si asistir el 1 de enero a la asunción de Dilma Rousseff a la presidencia de Brasil. Los brasileños no suelen mortificar a otros mandatarios con invitaciones a las asunciones presidenciales en día tan complicado como ése, por lo cual suele ser un ritual reservado a autoridades locales, enviados de segunda línea y embajadores con sede en Brasilia. Salir para allá implica partir en la madrugada del mismo 1, poco después de los festejos del nuevo año, en un avión que hasta ahora prevé como único pasajero a Héctor Timerman. Viajar desde Río Gallegos complica más el viaje por la cantidad de horas hasta la capital del Brasil, pero estar en esa ceremonia le daría un relieve distintivo a la figura de Cristina, que tiene en la sociedad con Brasil un interés especial. Ya agotó ante Lula da Silva, en la reunión que mantuvieron en Foz de Iguazú la semana pasada -cumbre del Mercosur- las presiones para que ese país termine la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur, que cree clave para cerrar asuntos de Estado -lo que llama «la matriz energética» de la región-, pero también terminar de asumir el rol de abogada de Hugo Chávez ante los países que integran el sistema. Chávez ha sido resistido como socio por varios Gobiernos que demoraron la aprobación legislativa de la ampliación para que ingrese Venezuela por un punto que nadie menciona.
Desde el año que viene se elegirán diputados para el Parlamento del Mercosur en cada uno de los países que lo integran, y los presidentes temen que la gravitación internacional de Chávez en los electorados dé origen a partidos chavistas en cada uno de ellos, que competirán por bancas comunitarias con las fuerzas locales. El extravagante bolivariano tiene seguidores en todos los países del Mercosur que suelen recibir subsidios de Caracas para sus campañas y ante la elección de legisladores no van a dudar en usar esa relación para armar listas de legisladores que si son elegidos no van a responder a jefes locales, sino a lo que les manden desde Caracas. ¿O se va a privar un Luis D'Elía de ser candidato chavista por la Argentina en el Parlamento que va a funcionar en Montevideo? No van a faltar ganas ni recursos para hacerlo, y eso se repite en los demás países, que lo último que querrían es tener que convivir con partidos internacionales con dirección foránea, algo que ya ocurrió con los partidos comunistas cuando esa fuerza existía. Claro que su discurso emancipador les impide admitir que son enclaves locales de un imperialismo -el chavista- que tiene intereses y consignas que muchas veces se contradicen con los de los países en los que funcionan. El propio D'Elía prefirió renunciar a cargos que tenía en la administración kirchnerista con tal de apoyar la política de Chávez hacia Irán. ¿Qué no hará si lo eligen en una banca chavista? Si decide Cristina viajar a Brasilia, seguro podrá exhibir fotos privilegiadas en un acto que la tendrá como figura especial porque será uno de los pocos mandatarios que estará acompañando la jura de Dilma.
No modificó la crisis de las ocupaciones la agenda navideña de Daniel Scioli, desvelado sí por lo que cree son patrañas sobre presuntos ataques de policías bonaerenses a gendarmes en Lanús: en las próximas horas, le han dicho, sus funcionarios identificarán a los reales agresores de los custodios de ese predio de Villa Diamante, que vigilan los «verdes» desde hace dos años por orden de un juez. Igual dedicó la mañana del día de Navidad al fútbol de salón en su casa de La Ñata (Benavídez, Tigre) ganándole otro partido con el equipo de los «Piqueteros de Villa La Ñata» a un seleccionado de San Lorenzo de Almagro que le paró enfrente a estrellas como José Chatruc y Eduardo Salvio.
Se recuperó la casaca naranja ayer para otro triunfo que para el gobernador fue más importante que una elección, primaria o general: derrotó por 14 a 12 al equipo de «Pinocho» que hace diez años es campeón de la especialidad y que tuvo a dos veteranos en la cancha, a su presidente Carlos Mango y a un habitué de esas tenidas, el presidente de Independiente Julio Comparada. Sufrieron los 37° de temperatura arriesgando la salud, pero festejaron los sciolistas más que los rojos su copa sudamericana. Salvo Comparada, que en una suerte del partido saltó para disputarle de cabeza una pelota al arquero de los villeros de Scioli y se dio contra la testa del defensor. Cayó mal, se mareó y tuvieron que llevarlo al hospital para hacerle un chequeo de su estado, que felizmente superó.
Otro que sumió su celebración navideña en la clandestinidad fue Mauricio Macri, quien ha vuelto al domicilio que ocupase de soltero en la calle Ortiz de Ocampo, frente a la casa de Carlos Bianchi, pero reservando salones de la casa de su padres, a pocos metros, siempre en Barrio Parque, en la calle Eduardo Costa para las reuniones políticas. Trató de guardar secreto sobre sus invitados porque incluyó a algunos aliados políticos a los que pidió sigilo para no despertar celos de entorno. Más ahora cuando sus seguidores íntimos disputan posiciones para los dos escenarios que sigue manteniendo Mauricio, ticket municipal en una reelección, ticket nacional con una postulación nacional. El primer proyecto ya lo blanqueó ante los suyos, que hasta hace un mes tenían prohibido hablar de reelección; ahora se puede discutir sobre eso y escucha propuestas. Para lo segundo, mantiene el fuego encendido pese a que nadie cree que esa postulación sea sin una alianza con el peronismo federal que muestra como único llamador hoy a Eduardo Duhalde.
Para los macristas, Duhalde va a terminar entregándole todo lo que construya al jefe porteño; para los duhaldistas, la candidatura del líder lomense no tiene retorno y Macri va a tener que acomodarse a los planes de estos primos peronistas como candidato a una reelección. El jueves Macri se mostró en Córdoba, adonde visitó la veraniega Carlos Paz junto a su jefe de campaña Humberto Schiavoni, el basquetbolista Fabricio Oberto, el diputado bonaerense Emilio Monzó y el intendente de La Carlota Javier Pretto, la adquisición que ha hecho el macrismo en esa provincia. Saludó a seguidores en un restorán de esa localidad y alentó en todos ellos con aire de candidato presidencial. ¿Qué harán esos aliados si decide reelegir en la Capital, y que además ha dicho que ni sueña con una doble candidatura el año pasado? Difícil para este político que se sorprende, con crudeza, de a lo que puede llegar el internismo debajo de sus pies. Lloró la muerte por mano propia de su secretario de Medios Gregorio Centurión, acosado quién sabe por qué misterioso drama, pero seguramente preocupado por una denuncia sobre manejo de partidas que presentó una legisladora de la Coalición Cívica pero que contiene detalles que sólo pudo aportar algún funcionario propio que quiso tomar posiciones hostigando al secretario.
Aunque algo entrevieron algunas columnas seudoquinchescas del cumpleaños de un encuestador frecuente del macrismo, nos sentimos en la obligación de abordarlo para que el lector sepa en serio qué ocurrió el lunes entre los bosques de Gonnet, cerca de La Plata. La diplomacia (en particular, la de EE.UU.), se sabe, no será lo mismo después de WikiLeaks; tampoco lo serán las tertulias y los cumpleaños criollos, al menos donde estén presentes funcionarios del país del Norte; por eso la versión más completa de lo que se vio allí estará disponible en una próxima andanada de filtraciones de cables diplomáticos, que seguramente llegará.
Estuvo la embajadora estadounidense Vilma Socorro Martínez, que la difusión de cables reservados ya reveló como una prolífica redactora de informes. Esa presencia obligó a bajar la voz y subir el volumen de la música a la multitud de invitados al festejo por los 42 años de Fabián Perechodnik, que abrió su casa, con amplio jardín y pileta, desplegó una amplia carpa, contrató a un grupo de cover llamado Los Confites e hizo servir, hasta bien tarde, un menú variado: desde sushi y bocaditos con caviar hasta las más orilleras empanadas de carne fritas. La diplomática, que llegó y se fue junto a Shan Morgan, su par del Reino Unido -todo bajo una nube infernal de custodios y móviles de seguridad que alteraron la mansedumbre del barrio-, despertó suspiros apenas se retiró: desde entonces, un poco con humor, otros con honestidad brutal, los invitados se sintieron libres para hacer comentarios políticos y plantear enigmas del futuro. Como por ejemplo, el rol que puede desempeñar el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, como prenda de unidad en el socialismo de Santa Fe como candidato a gobernador y superar las peleas que dividen a esa fuerza en torno al postulante a suceder a Hermes Binner, con un peronismo que se mueve con tino juntando todo detrás de una candidatura de Agustín Rossi que le puede dar de nuevo el poder en la provincia.
Daniel Scioli llegó sin Karina Rabolini y se entretuvo en una charla con la embajadora de Barack Obama. El gobernador, sobre quien se tejen hipótesis de ser un tocado por la buena suerte, llevó al paroxismo esa teoría cuando logró la magia al salir más que favorecido por el escándalo de WikiLeaks. Venía, esa noche, de visitar el Estadio Único de La Plata con Juan Sebastián Verón y hablaba fascinado del techado. Habló que, terminado, se parecerá a los estadios de la NBA y relataba que Verón, que al principio se mostraba reticente al respecto, se había convertido en un acérrimo defensor del proyecto. Anticipó el gobernador que la inauguración, que se postergó para enero, podría demorarse para febrero porque depende de un componente puntual: para desplegar las lonas que conforman el techo, no puede haber vientos superiores a los 14 nudos -cada nudo equivale a 1,8 km/h-, por lo cual es probable que haya que esperar al final del verano cuando, se sostiene, se registran los vientos más leves.
Acostumbrado a los pasos raudos, famoso por ser un gran minutero capaz de hacer actos de presencia brevísimos en varios eventos en una misma noche, Scioli se quedó más de una hora y media. Estaba buena parte de su gabinete: Alberto Pérez, Ricardo Casal (Seguridad) y Martín Ferré (Producción), tres ministros que, avanzada la madrugada, se arriesgaron a un karaoke suicida. Scioli y Casal, por la tarde, habían participado del anuncio del Operativo Centinela, que implica desplegar 6.000 gendarmes en el conurbano. Durante el acto, abrumados por el calor, los funcionarios vieron derrumbarse «como moscas», dijo uno, a los uniformados.
Los sacudones por esas horas en Capital Federal frustraron la esperada concurrencia de Gabriela Michetti y Marcos Peña. Llegaron, en cambio, Paula Bertol, la legisladora Carolina Stanley y su marido Federico Salvai, el radical Claudio Presman, que se mezclaron con Simon Thomas (ministro consejero del Reino Unido) y Jang Freigang, ministro de la Embajada de Alemania, que un comensal creyó de la diplomacia de EE.UU. y le dedicó varios minutos interrogándolo sobre WikiLeaks. Andaban por allí Juan Pablo Maglier y Maggie, Mariano Cascallares, subdirector ejecutivo de ANSES; el intendente de Olavarría, José María Eseverri, el diputado Patricio López Mancinelli; Martín Cosentino, vicejefe de Gabinete provincial, Juan Pablo Peredo (Codere); y Guido Lorenzino, subsecretario de Seguridad; además de Carlos Gianella, vocero del jefe de Gabinete, Pérez; el vicegobernador en ejercicio, Federico Scarabino, junto a su esposa Cristina, Pérez con María Orella, Casal con su mujer Silvia Bartola, Ferré con Virginia y el diputado nacional Juan Carlos Morán, candidato a gobernador bonaerense de la Coalición Cívica, con su mujer Marichú. Este último pelotón se aventuró, ya tarde, en una invasión masiva al escenario para errar en tonos y letras y, lo peor de todo, tratar de corregir esos yerros con voluntarismo y alaridos. Perechodnik, buen anfitrión, colaboró con ese despropósito vocal luego de agradecer los obsequios: camisas y corbatas, además de vinos y champagnes. Entre público tan encumbrado circularon datos sobre los lugares de veraneo y alguien contó el dato del día: hay tanta demanda de visitantes al Uruguay que una oferta de casi seis cifras lo convenció al empresario Cristiano Rattazzi de alquilar su magnífica casa de Manantiales a un brasileño de bolsillos más que profundos.
Información reservada en todos los corros: a una empresa le usurparon unas oficinas y negoció a través de la Policía Federal para que desalojen, previo pago de un «canon» por cada ocupante; se habló de la renuncia que había presentado el martes anterior un ministro nacional, rechazada por Cristina de Kirchner; también de que la Presidente, o el círculo ultra-pingüino, tiene «el nombre» de quién «debe ser», según su criterio, el candidato a vice de Scioli. La identidad está encriptada pero, se aclara, aunque es bonaerense, no proviene de la «corporación bonaerense», lo que excluye, de esa carrera, a la inmensa mayoría de los pretendientes a vice: de Florencio Randazzo, a Cacho Álvarez o Aníbal Fernández.
Un grupo más reservado se juntó para despedir el año de una forma diferente el martes en Manero, el ascendente restorán de Núñez, frente a una plaza que, no bien descubran los ocupas porteños, le puede dar un disgusto al Gobierno. Sólo la protege el hecho de que por uno de los lados hay una capilla que poco se animarían a agraviar con una invasión fuera de la ley. Los invitados a esa noche de buen menú y truco fatigaban los teléfonos pasa sacar al salón de la penumbra y del calor; buscaban por lo menos a Alejandro MacFarlane para que arreglara el desperfecto de tensión en la zona, y así poder prender los equipos de aire acondicionado y la iluminación a pleno. Los había convocado el empresario Diego Mazer con el llamador de que los invitados jugasen el último torneo de truco del año 2010, la tradicional Rody Cup de fin de año. La del Bicentenario, jugada en mayo, había quedado en manos de un experto de la baraja, el fiscal Guillermo Marijuan, siempre favorito y a la altura de estos grandes ligas, como otros participantes de esa cena, como los empresarios Sergio Groskopf y Rafael Garfunkel, el diputado Emilio Monzó y el ministro macrista Diego Santilli.
Fueron éstos los protagonistas del obvio debate sobre las conductas de los gobiernos y los políticos sobre las ocupaciones, un terreno que hace chocar a las jurisdicciones, aunque Santilli recordó que la administración de Buenos Aires había colaborado con la de Macri en la solución de la crisis por el paro en la recolección de la basura en el distrito. Nadie festejaba otro hecho del cual se habla poco, el emprendimiento inmobiliario que maneja Sergio Shocklender y la ex ministra Felisa Miceli para las Madres de Plaza de Mayo sector Bonafini, algo que tiene subsidio estatal y nadie explica qué especialidad tiene esa organización en materia habitacional. Los jueces Jorge Ballestero, Ariel Lijo y Rodolfo Canicoba Corral discutieron de gastronomía con el marchand Ignacio Gutiérrez Zaldívar, observados por el grupo sciolista que integraban el ministro de la Producción, Martín Farré, Javier Goñi (de la Subsecretaría de Adicciones de la provincia), y Guillermo Scarcella, a cargo de Aguas de Buenos Aires, quien se dedicó a comentar a sus compañeros de ruta los avatares del corte del Camino Negro por parte de ocupantes de tierras de Lomas de Zamora, que se encontraban colgados al servicio y se quejaban de la falta de presión desde la construcción de un hospital en la zona. El sorteo del torneo estuvo a cargo del titular de Aguas de la provincia, ante las quejas de los presentes, ya que su voluminosa figura no permitía la visión del bolillero. Comenzadas las partidas, una a una las parejas fueron quedando eliminadas hasta que llegó la gran final entre la pareja de Javier Goñi y Gutiérrez Zaldívar contra Canicoba Corral y Scarcella. La pareja de Goñi- Gutiérrez Zaldívar venía ganando con comodidad hasta que se dio vuelta el partido -se mencionó la odiosa palabra «Banelco» para explicar ese misterioso viraje- y Canicoba Corral y Scarcella quedaron como los ganadores. Festejaron con interminables brindis haber ganado la Rody Cup de fin de año después de varios fracasos a lo largo del año.
Vamos a terminar con un chiste de borrachos, una condición en la que mucha gente cayó por estas fiestas. Un hombre, absolutamente pasado de copas, le pide al barman que le sirva un whisky. El cantinero lo mira y le dice:
-No, muñeco; andate a tu casa que ya tomaste demasiado...
El hombre se va del bar, camina unos metros y regresa al establecimiento. Encara al barman y le dice:
-¿No me vendés un whiskycito, papá?
El cantinero, nuevamente, se niega:
-No, macho, no... Estoy haciéndote un favor. Andate a tu casa.
El borracho sale del local, camina algunos pasos y retorna:
-Señor: ¿no me sirve un whisky? Doble, por favor, sin hielo...
El barman, asombrado por la insistencia, le dice:
-¡Flaco; ya te dije tres veces que no te voy a vender más alcohol! Estás del otro lado... ¿No querés que te llame un taxi para irte a tu casa?
El borracho, sin contestar, vuelve a salir del bar; hace unos metros, y vuelve a ingresar.
-Barman, cantinero... Necesito un whisky doble sin hielo.
El barman, ya perdiendo la paciencia, le dice al borracho:
-¿Pero será posible? ¿No te dije ya cuatro veces que no te voy a vender más alcohol?
-¡Uy, flaco, otra vez vos! Pero, ¿se puede saber en cuántos bares trabajás?



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