Charlas de Quincho

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El hermetismo que rodea los cambios en el gabinete no se suaviza; más bien todo lo contrario. La Presidente podría develar algunos nombres en las próximas horas, pero no es seguro. Otro tema que consideró este fin de semana en Olivos fue el conflicto con los gremios aéreos, que conlleva un trasfondo más complejo que lo que se advierte en superficie. Entre otras consecuencias, provocó el enojo de un presidente vecino. En otro quincho de postín, lo mundano del sarao no impidió escuchar conversaciones sobre «shale gas», inversiones y hasta la impronta castrense que quiere dar a sus (¿últimos?) días en el cargo un controvertido funcionario. Otra megafiesta (aunque de parado) en San Isidro reunió al mundo empresario y al político, pero se habló de fútbol. Veamos.

Más hermética que nunca, Cristina de Kirchner permaneció en Olivos el fin de semana. Presumen todos que sentada frente a carpetas con historias de vida y alguno que otro prontuario para diseñar el nuevo gabinete que la acompañará desde el 10 de diciembre. Como el fin de semana que viene es largo (el 28, feriado por traslado del 20 de la Soberanía que se cambió por si había balotaje) y después viaja la Presidente a Venezuela, muchos creen que dejará todo definido en las próximas horas. Los mirones levantan apuestas; hay quienes fantasean con nombres ya opuestos; otros se resignan a que el secreto oficial es infranqueable. Pero Cristina ya comenzó a hacer esos ajustes, casi en las sombras. Primero, es más conocido, despejándole a Héctor Timerman sus adversarios, a quienes mandó a embajadas. Quienes creen que esto le asegura el cargo afirman que si no fuera así, la política llegaría a un estilismo extremo en el manejo del otro con eso de sacarle a uno el enemigo de encima y también que lo saquen a uno.

Menos conocidas fueron las razones del alejamiento de un asistente clave de la Presidente, el director nacional de Ceremonial. Allí estaba el exsegundo del canciller en el Consulado de Nueva York y quien lo sucedió en el puesto, el diplomático-pintor Alejandro Bertolo, a quien le escucharon algún consejo a la Presidente que no le pidieron y algún resbalón en un viaje a Turquía. Entre eso y que quería viajar menos, lo reemplazaron por Darío Alberto Lucas, un veterano de esa oficina -que depende de la Cancillería, pero que presta funciones para la Casa de Gobierno- que viene de los años 90 y que se ganó la confianza de Cristina de Kirchner por su eficiencia en el manejo de horarios, puertas, botoneras y otras mancias que hacen al encargado perfecto del ceremonial, oficial para el que años de esfuerzos pueden caer por tierra por una minucia o una desprevención que a cualquiera puede pasarle. Estos cambios en el entorno mínimo a veces importan más que las designaciones en ministerios o embajadas que tienen agenda propia y que los presidentes atienden cada tanto. Por eso algunos prefieren leer esas mudanzas en segundas líneas con más interés que las del gabinete.

Claro que estas cuitas que interesan a quienes quieren cargos, o no perderlos, son insignificantes frente a tribulaciones de gestión que nacen de decisiones que implican un giro en la agenda del Gobierno, como eliminar los subsidios, franquear las buenas relaciones con EE.UU. o pelearse con los gremios que impiden la operación normal de Aerolíneas Argentinas. El enfrentamiento de Mariano Recalde con los sindicatos de Jorge Pérez Tamayo y de Ricardo Cirielli es la punta del iceberg de un conflicto mayor con el sindicalismo porque quiebra la relación del joven Recalde con las posiciones de su padre Héctor y del jefe de éste, Hugo Moyano. Esa disidencia se da en torno a uno de los proyectos más debatidos en las sombras del Gobierno desde hace años y que nadie ha podido destrabar, que es un decreto o ley que declare la actividad aeronáutica como servicio público esencial, o sea que no puede paralizarse sin que medien especiales circunstancias. Hasta ahora han rebotado en el Congreso y en la CGT todos los intentos de que se avance en esto porque el sindicalismo considera que limita el derecho de huelga.

En otros países, cuando un gremio aeronáutico paraliza actividades debe anunciarlo 15 días antes. Entre los argumentos de quienes creen que esto debería sancionarse está que en la Argentina el sindicalismo ha logrado desmantelar cualquier regulación de los servicios públicos pese a que los Gobiernos Kirchner dijeron haber desbaratado la desregulación de los 90. Cada vez que a Recalde le han llevado este proyecto de declarar servicio público esencial a la aeronáutica se ha opuesto defendiendo el imperio de las leyes laborales. Con esta crisis de los gremios contra el Gobierno, en el que éste avanzó hasta el punto de que les dio a los militares de nuevo el control técnico, esperan algunos que esto cambie. Se empiezan a conocer detalles de las relaciones de los gremios con el Gobierno, como que Pérez Tamayo en realidad trasladó a la actual presidente en un solo viaje como piloto de un avión de Aerolíneas a Rusia, aprovechando que el Tango 01 estaba roto y él, como mandamás de los equipos de pilotos de Aerolíneas, decidía ponerse al mando de la nave. El drama de este Pérez Tamayo es que a fin de año van a quedar desafectados 80 pilotos de equipos Boeing en los que asienta su poder (deberán ser entrenados en los Airbus y los Embraer). También salen descripciones de la capacidad técnica de estos gremialistas recordando que Cirielli poco puede opinar porque pertenece a la rama «tapiceros» de la empresa, experiencia desde la que poco puede aportar a una solución a un problema complejísimo.


La Presidente parece haber colmado su paciencia por estos estropicios sindicales. El factor desencadenante fue la imposibilidad de trasladarse ella a un acto de inauguración de una planta de General Motors en Santa Fe programado para el 11 de noviembre. Ese día, el volcán Puyehue lanzó cenizas y la ANAC decidió cancelar las operaciones en aeropuertos patagónicos. La crisis surgió por la acumulación de tres factores: la imposición de «control de afluencia» -espaciar los vuelos entre 10 y 20 minutos-, la cancelación de vuelos por las cenizas y el escaso número de aviones de Aerolíneas Argentinas. Con el correr de las horas, esos tres elementos producen graves alteraciones a las frecuencias obligando a reprogramar y cancelar vuelos.

Si Cristina ya estaba encolerizada por el aplazamiento de su acto, hubo otro elemento que la desbordó: las quejas del uruguayo José Mujica, quien había arribado al país en un vuelo de Pluna, para recibir la distinción de doctor honoris causa de la Universidad de Lanús. El uruguayo estuvo demorado porque la plataforma de Aeroparque estaba atestada de aviones suspendidos y en consecuencia no podía aterrizar el aparato que iba a llevarlo nuevamente a su país. Se pensó en dos alternativas: un helicóptero de la provincia de Buenos Aires o una aeronave de la Fuerza Aérea Uruguaya que aterrizara en El Palomar. Finalmente, ya pasadas las 21 de ese día, se aliviaron las operaciones y el uruguayo pudo despegar en el Pluna.

Éstos y otros entuertos fueron temas dominantes en las decenas de mesas que tendió el viernes por la noche en el hotel Intercontinental la Fundación Vida sin Violencia para recaudar fondos. Esa entidad cuya presidenta es Nancy Estrada Mora -que desde hace más de 10 años ha hecho crecer los apoyos empresarios a esa acción- tiene sede en la localidad de Moreno, en el conurbano de Buenos Aires y se dedica a proteger a mujeres víctimas de la violencia familiar dándoles habitación y trabajo. El concepto de esa fundación se basa en que sin recursos económicos les es imposible a esas mujeres sacarse de encima a maridos y parejas violentas que terminan reduciéndolas a la esclavitud. El arco de patrocinantes esa noche era amplio y juntó a diplomáticos, empresarios y a algún otro personaje, lo que dio para mucha charla sobre temas de negocios y también alguna frivolidad. Comprensible si en esas mesas convivieron durante un par de horas, entre otros, los embajadores de España, Rafael Estrella; de Finlandia, Jukka (dice que equivale al Joaquín criollo) PietikTMnen; de Colombia, Álvaro García (en enero deja la representación para volver a su trabajo de periodista en Bogotá); y Jefferson Brown, el segundo de la Embajada de los EE.UU, quien disculpó la ausencia de Vilma Martínez por estar de viaje en Colombia.

También estaban los empresarios Woods Staton y Carlos García, del fondo de inversión DJL; Francisco Mezzadri; Norberto Frigerio; la exembajadora Elsa Kelly; el exgobernador de Río Negro Horacio Massaccesi; el infaltable petrolero Marcel Guiscardo -que además animó la reunión con el micrófono y con el piano, que ejecuta mejor que más de un profesional de hotel, que es todo un género); el marido de la organizadora, Jorge Estrada Mora (petrolero y productor de cine, abocado hoy a la producción de la nueva película de Juan José Campanella, la animación computada «Metegol»); Fabián Falco; Raúl Fiscalini; Tomás Hess; Juan Pablo Maglier; Guillermo Ambroggi, de la Cámara de Comercio Española-Argentina; Antonio Gomiz, de YPF; Fernando Straface, de CIPPEC; Guillermo Fiad, presidente de Duke Energy; Henry Seeber, de American Express, la artista Nora Iniesta y la ex senadora nacional María Cristina Guzmán.

Difícil relatar lo que se escuchó en las mesas, porque los comensales -que debieron pelear con el duro lomo de cerdo, de lo cual los aliviaron la entrada y el postre (un buen volcán de chocolate)- reclamaron anonimato. Pero lo sintetizamos así: 1) Todos miran como clave para la pelea del dólar si el Gobierno autorizará o no que la empresa YPF pague dividendos o gire regalías. Eso indicará el rumbo del programa oficial para controlar la salida de dólares. 2) Entre los petroleros había entusiasmo por los programas del gas y el petróleo «no convencional», que, decían esa noche, provocarán una lluvia de inversiones en el negocio de los hidrocarburos. Hacen falta muchos fondos y hay grandes empresas que buscarán asociarse con las que ya tienen yacimientos de ese tipo, que en materia de gas pueden llegar a quintuplicar las reservas que hoy tiene el país. 3) Muchas críticas a Guillermo Moreno por las reuniones con empresarios como la del jueves con gente del cine. Entró al salón y gritó: «¡Pararse!», como si fuera un uniformado. Les dijo que por cada peso que la industria reciba de subsidio deben exportar otro. Trataron de explicarle que el cine exporta todo lo que puede y no porque no quiera, y que el subsidio al cine es una ley de 1957 que le da el 10% de cada entrada y que no pueden ponérseles condiciones. Moreno no pareció escuchar, prefirió atender una llamada de su celular en la que discutió, delante de todos, un tema de millones de dólares de una empresa que nadie identificó. 4) Entre las minucias, supimos que la Embajada de Francia, que tiene en Martínez una residencia para su titular que figura entre las propiedades más ricas de esa localidad, ha decidido venderla por dos razones. Una, hacerse de algunos dólares. Segundo: que con el tráfico y los piquetes nadie va más a recepciones en esa casa porque es un camino de ida; nunca se sabe cuándo se llega y las demoras pueden ser de más de dos horas.

Esa misma noche del viernes, un millar de invitados se acercó al Jockey Club de San Isidro para celebrar el casamiento en cuotas de Jorge Brito (h), hijo del titular del Banco Macro y la joven Gabriela Vaca Guzmán en fiesta que tendrá un segundo round el próximo 3 de diciembre en el Four Seasons de Carmelo. Esta vez la lista se colmó de las relaciones del padre -empresarios, banqueros y políticos- porque el segmento juvenil de los novios se reserva para esa segunda fiesta, más pequeña, pero no menos animada que ésta, que contó hasta con un grupo de rugbiers que alzaron al novio por lo alto y lo hirieron -algo leve- en la cabeza al golpearlo con un farol. Convivieron macristas como Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Gabriela Michetti con exaliancistas como Chrystian Colombo, Enrique Nosiglia, Antonio de la Rúa y peronistas de ayer, de hoy y de siempre como Daniel Scioli (llegó tarde porque venía de la cena de aniversario de la fundación de la ciudad de La Plata), Juan Carlos Romero, Juan Manuel Urtubey, Luis Barrionuevo, Graciela Camaño y Sergio Massa y el presidente del club Independiente, Julio Comparada, que se avisparon de una rareza de la novia: vestía de negro, algo que trajo alguna evocación del cine negro francés (Truffaut, para más datos, googlear). También empresarios como Augusto Rodríguez Larreta, Marcelo Mindlin, Luis Betnaza, Jorge Rodríguez, Adrián Werthein, Marcela Tinayre y Marcos Gastaldi.

La recepción no dio para charlas largas -era de parado, sin mesas, apenas unos livings para repostar-, pero sí para comentar detalles de la fiesta como que el Jockey Club a los socios que organizan eventos en sus sedes los obliga a contratar sus servicios gastronómicos. Eso sí: permiten agregar platos. Por ello es que los invitados arrasaron con el sushi de «M», para luego equilibrar con los líquidos que se vertían en la barra de tragos. Scioli, acosado por los presentes, no dio por terminadas las negociaciones con Carlos Tevez para que juegue los últimos partidos de este campeonato de la AFA para Boca Juniors -un envión para la candidatura del kirchnerista Jorge Amor Ameal-. Si éste ganase la presidencia al macrista «Tano» Angelici, ese compromiso podría extenderse en el primer semestre del año que viene. Lo único que falta es que el Manchester City lo libere de compromisos y habilite contratos a préstamo en los que están interesados Boca, el Milan y otros equipos.


Con algunos racinguistas presentes -Rodríguez Larreta, el más notable- se plantearon intríngulis sobre el partido que salomónicamente empataron anoche Boca y el albiceleste. A los kirchneristas de Racing les hubiera convenido un triunfo de Boca para alimentar la candidatura de Ameal. Les reservaron anoche un lugar en la tribuna de visitantes, pero se enteraron estos kirchneristas de que el lugar era tan malo que no se podían ver los corners. Resignaron esa invitación y también la que les hizo Amor Ameal en el palco oficial; les habría impedido festejar hipotéticos goles. Por eso los kirchneristas de Racing habilitaron algunas pantallas gigantes en quinchos que no se cuentan porque la transversalidad del fútbol -que lo penetra todo- hace convivir a amigos que no pueden mostrarse en público.

Parecía un programa del canal Volver, pero se convirtió en una algarada de campaña, después de la campaña. Fue la cena que organizó Eduardo Angeloz en el club Juniors de Córdoba para celebrar en la noche del sábado sus ochenta años. Más de 2.500 cordobeses lo jalearon y critaron como cuando gobernaba, hubo lluvia de papelitos, asistencia de exministros, exintendentes y otros nostálgicos de aquel gobernador que pudo ser presidente -perdió con Carlos Menem- y terminó salvándose en un juicio oral por presunta corrupción. Con radicales distraídos en el fin de semana con la Convención, la representación de Buenos Aires fue chica, pero estaban Juan Manuel Casella -que sigue anotado para presidir el Comité Nacional- y la exvicegobernadora Elva Roulet. Hubo discursos de Edgardo Grosso -exvicegobernador de Angeloz-, de Casella -fue uno de los candidatos a vice en 1989- y del festejado, quien se lamentó que en la campaña de su partido de este año no lo hubiera convocado ni a un acto. «Podría haber ayudado», aventuró.

Se entiende por esas rencillas que no estuvieran radicales que ganaron en las elecciones como Ramón Mestre (h) y Mario Negri (hizo entrar a dos diputados por Córdoba) u Oscar Aguad. Dijo que empezará a recorrer la provincia para recuperar al radicalismo cordobés, que como nunca, en las últimas elecciones perdió en todos los departamentos, «algo que no ocurrió ni en vida de Perón». «No estoy sólo para cuidar nietos o escribir mis memorias, sigo con los mismos sueños de mi adolescencia, y no me voy a quedar en mi casa cuando a la UCR algunos piensan que está para darla de baja», subrayó. Su esposa, Marta Marín, confesó en una de las mesas que «el momento más duro de nuestro matrimonio de 54 años fue durante el juicio por enriquecimiento ilícito» y culpó por las denuncias a «los correligionarios de mi marido que querían bajarlo del poder y tomar su lugar». Claro que esos corros entre radicales, a quienes Angeloz les dio de comer un menú clásico del partido (seleccionado de salamines, pollo con verduras y helado de postre) fueron dominados por la interna y lo que se le viene al radicalismo en 2013. En estas elecciones, pese a la mala performance en el nivel presidencial, el bloque en Diputados perdió sólo dos diputados, Pero dentro de dos años deben renovar (o no) 29 diputados que entraron en 2009 arrastrados por el apoyo de sectores del campo. Para lograr eso, la UCR debería duplicar la cantidad de votos alcanzados en todo el país el 23 de octubre pasado. Un desafío más que difícil para un partido para el cual Leopoldo Moreau propuso el viernes en la Convención que quedase en manos de la mesa de ese órgano y declarar la acefalía del Comité Nacional.


Intrigante la reunión que una veintena de diputados peronistas electos en las listas del PJ santafesino (sobre un total de 28) hizo en la ciudad deportiva de Rosario Central, en la localidad de Granadero Baigorria, porque demostró que a veces los dramas de los ganadores son más agrios que los de los perdedores. Ese grupo logró dominar la Cámara de Diputados desde el 10 de diciembre, algo que el peronismo tendrá también en el Senado provincial, pero no termina de decidir el liderazgo que le corresponde. La exvicegobernadora María Eugenia Bielsa pretende ese cargo como cabeza de la lista ganadora, pero esos 20 diputados le exigen a la hermana del excanciller que primero se afilie al PJ. Aunque la mayoría presumiría de que ella ya tiene esa ficha, estos diputados afirman lo contrario. Más aún, le reprochan haber bajado de un despacho oficial que ocupó antes un retrato de Eva Perón. En suma, para empezar a considerar la posibilidad de que ella presida la Cámara de Diputados desde diciembre, le piden que cumpla con la afiliación y que encuentre la manera de disculparse por ese «retraticidio».

Esta emergencia en la que entra el peronismo en la Cámara hace circular otros nombres para esa dignidad de la Cámara; uno de ellos es Luis Rubeo. Los más audaces piensan que si el cisma se prolonga, pueda renovarse en ese cargo el socialista Eduardo Di Pollina, un hombre que podría alcanzar consensos por su experiencia en equilibrar cargas y expectativas en ese universo tan voluble y caprichoso (y a veces ansioso) en el manejo de las efectividades conducentes. Nada extraño a la vida política, pero que a veces decide los grandes movimientos, como podría ser esto de que el peronismo domine las dos cámaras de Santa Fe con un Gobierno socialista de Antonio Bonfatti que retendría, por dividirse el peronismo, la presidencia de una de ellas. Nada de esto trae paz entre los santafesinos, que se impacientan hasta la furia por los aumentos que se vienen en agua y energía que pueden llegar hasta el 40%, una herencia que Hermes Binner desea dejarle a su correligionario Bonfatti en la gobernación. A la bronca provincial se suma en Rosario la local, por otro aumento odioso a los vecinos, el del estacionamiento medido que se extendió a toda la ciudad y aumentó también hasta un 48%. Todos estos entuertos empañan la fiesta que significa la llegada de un nuevo Gobierno y de nuevos legisladores que, además, ganaron con diferencias indiscutibles sus sillas.

Los remates de arte se suceden sin pausa en estos días, algunos, con interés comercial y otros, filantrópico. Pero lo cierto es que los galeristas perciben el auge de las subastas como una invasión de su territorio: ven menguar su clientela mientras el formato se reproduce con éxito en un mercado pequeño. El jueves pasado, en la presentación de las 25 obras de grandes maestros que se subastarán mañana en la casa Roldán a beneficio de EMA (Esclerosis Múltiple Argentina) estaban los fieles amigos de los organizadores: Dudu von Thielmann, Jean Louis Larivière y María José Wuille Bille. Al cóctel, con un trío musical, champán y bocaditos, fueron Cecilia Duhau, Facundo de Zuviría, Federico Mirré, Alejandro Puente, Sam Carlisle, Karim Makarius, Javier Iturrioz, Felisa Larivière, Emilio Ocampo, Marcela Rabufetti y la bella Julieta Kemble. La hija del artista Kenneth Kemble, ante una obra de su padre, contó que el Malba le dedicará una gran muestra, y luego habló de banalidades, de su parecido con Valeria Mazza, que la invita a sus fiestas aunque no soporta que las comparen, y pasó a relatar la escena violenta que generó Pablo Roemmers, cuando echó a Laurencio Adot de su mesa.

Larivière anunció que los precios estimados de las obras de la subasta serán pesificados, «para evitar problemas», rodeado de gente mundana, que de inmediato entendió la consigna. Los que viven con el pie en el avión aseguraban que no vale la pena que nadie sufra por los dólares que les niegan los bancos y casas de cambio. «La solución está en los cajeros automáticos del extranjero, cargados de dólares para los argentinos que poseen alguna tarjeta». Fantasía que se les pide a los artistas pero no en temas financieros: el límite de extracciones por día es de u$s 400 y al cuarto día consecutivo de retiros, se corta. Pero, claro, hay que viajar.

Comentaron otro problema argentino: la Bienal del Fin del Mundo que ahora está en Ushuaia y que iba a exhibir sus tesoros del arte internacional en el Padelai, el ex Patronato de la Infancia, no podrá llegar a Buenos Aires: el estupendo aunque degradado edificio diseñado a fines del siglo XIX por el arquitecto Juan Antonio Buschiazo está tomado por los ocupas. No es un espacio apto para la cultura. Otro problema argentino. El Centro Cultural de España había comenzado a restaurarlo y llegó a realizar algunas exposiciones después de que la Legislatura porteña lo cediera por 30 años.

Varios coleccionistas de arte volvieron a encontrarse el sábado en el Teatro Colón para escuchar a una familia de pianistas virtuosos que llegó al colmo de la inflación interpretativa: tocaron Bach a ocho manos y con ¡cuatro pianos en el escenario! El Edelweiss fue el lugar de encuentro para comer un reconfortante chucrut garnie (chuletas de cerdo ahumadas, panceta y salchichas) con quienes venían de ver «Hamlet» en el Teatro Alvear. El primero en llegar fue el ministro Hernán Lombardi, en mangas de camisa y aterido; luego arribó su colega del grupo sushi, Darío Lopérfido, y finalmente su novia, Esmeralda Mitre (Ofelia en el Hamlet que se representa en estos días en la Capital).




Vamos a terminar con un chiste sutil. Dos amigos están en la plaza Retiro con sus respectivos perros. Uno de ellos tiene un dóberman y el otro un caniche toy. El del dóberman dice:

-Che, me dio hambre. ¿Por qué no vamos a ese restorán hindú que está acá nomás?

-Estás loco... Es uno de los más caros de Buenos Aires. No van a dejarnos entrar con los perros.

-Vos dejámelo a mí.

El amigo del dóberman marcha decidido hacia el restorán, y una cuadra antes de llegar se calza un par de anteojos negros. Encara la puerta, y el maître lo detiene:

-Señor, discúlpeme, pero está prohibida la entrada con perros.

-Usted no entiende: soy ciego y éste es mi lazarillo.

-¿Un dóberman de lazarillo? Nunca lo vi...

-Ah, ¿no se enteró? Están usándolos mucho por estos días; dan muy buen resultado.

Y gracias a este argumento, el maître le franquea el acceso. Un minuto después llega el amigo, también con su perro y gafas ahumadas. El maître repite:

-Señor, lo siento pero está prohibido el ingreso con perros.

-Es mi lazarillo, soy no vidente...

-Señor... no le creo que su lazarillo sea ese caniche toy.

-¡¡¡¿¿¿No te creo que me dieron un caniche toy!!!???

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