Charlas de Quincho

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Semana de quinchos abundantes, poslipotimia: la Presidente, recuperada, discutió temas de toda índole con funcionarios, entre ellos, la estrategia de su futuro viaje a los EE.UU. Las Malvinas e YPF son los capítulos principales de la agenda. Continuamos con el gobernador de Buenos Aires, entre quinchos futbolísticos y políticos, y con un viaje clave del jefe de Gobierno porteño y de la oposición, quien no sólo -en distintas provincias- ratificó su proyecto presidencial, sino que mostró su enfado por la actitud bifronte de varios empresarios, que lo apoyan en voz baja, pero aplauden a la Presidente en público. En el final, le contamos al lector la «reprise» de una olvidada metáfora capilar de Cristina. Veamos:

Cristina de Kirchner se declaró de alta el fin de semana, no tanto como para viajar al sur como hace ya habitualmente en días de descanso, pero sí para discutir con ministros y otros funcionarios en Olivos asuntos serios de la agenda local y global. De los locales atendió nimiedades, como los enigmas que circulan sin respuesta entre hombres del Gobierno, pero que le animan sus actividades, por lo general rodeadas de angustia y sigilo. Adelantamos uno porque el lector pide le cuenten estas chanzas que a veces parecen más estridentes que la información pura y dura: ¿a qué ministro del gabinete lo llaman ahora «Midas», porque le encontraron un yacimiento de oro en un campo de su propiedad? Un condimento para los voyeurs de la prensa y de la política que creen poder sacar alguna conclusión plausible de intimidades ajenas, como son los detalles de la fortuna o de las desventuras de su patrimonio personal. El viernes se entretuvo por teléfono con relatos sobre la interminable sesión de la OEA en Washington que le acercó su canciller, Héctor Timerman, quien el fin de semana pasó de los Estados Unidos a Venecia, en donde hoy encabezará el acto de apertura del pabellón permanente en la Bienal de Venecia, un palacio histórico que el Gobierno mandó a restaurar y en donde se realizará la muestra criolla para la Bienal de Arquitectura. En esa discusión, que se montó para que los países de la región rechazasen la intención del Gobierno inglés de entrar a la Embajada de Ecuador y apresar al creador de WikiLeaks, el ciberactivista Julian Assange, la Argentina jugó una carta importante sin mencionar el objetivo final, que no pasa tanto por reconocer las lindezas de Rafael Correa como defensor de la libertad de expresión, sino exhibir a los países que desconocen las resoluciones de los organismos internacionales que los afectan. Sin que Timerman mencionase Malvinas, ése fue el motor de la posición argentina, cuyos representantes en esa cumbre de la OEA de la semana pasada festejaron el éxito de la resolución, que fue firmada por todos los países, salvo Canadá, que se acreditó como vocera de Gran Bretaña. Hasta Estados Unidos, señalado como el principal enemigo de Assange por el destape de los secretos de Estados -que en realidad hizo el militar Bradley Manning, encargado de traficar cables secretos de las embajadas de los EE.UU. que no resistió la tentación de entregárselos a Assange-, firmó la declaración que consagra la protección de las delegaciones diplomáticas. Demoró más de una hora el delegado de Washington en la OEA para dar el voto positivo (con una reserva sobre una palabra para disculpar a Londres por haber «amenazado» a Ecuador) pero al final estampó la firma. En ese debate sobrevoló la negativa de Londres a respetar las resoluciones que piden negociación de la soberanía en Malvinas, pero el conflicto no se mencionó, como sí se hará mañana en la universidad Diego Portales de Santiago de Chile, donde tendrá lugar una cumbre de los «comités de amigos de Malvinas» de todos los países de la región, pero del área Pacífico -una forma de no llamar al Paraguay, con quien nadie quiere tener por ahora nada que ver-. Los recibirán el embajador Ginés González García y el excanciller Juan Gabriel Valdés (coordinador del grupo local) y habrá delegados de Colombia, Chile, Perú, Ecuador y Bolivia (que no es tan del área Pacífico como quisiera).

Sobre este tema sigue el alerta del Gobierno para no bajar el tono de la campaña Malvinas de este año, que persiguió entibiar en entusiasmo al que el Gobierno inglés quería darle a los festejos por los 30 años del final de la guerra. La campaña la cerrará Cristina el 25 de setiembre cuando hable en la Asamblea General de la ONU, que es hasta ahora el único compromiso para el viaje que hará el mes que viene a los Estados Unidos. Eso lo habló en total secreto la Presidente el viernes en Olivos con el embajador Jorge Argüello, con quien repasó la lista de invitaciones que tiene Cristina para dar conferencias en ese viaje. Ha descartado reuniones con funcionarios del Gobierno Obama, por aquello de evitar señales confusas cuando no se sabe quién ganará las elecciones del 6 de noviembre. Tampoco con hombres de la Reserva Federal o empresarios -ya estuvo con ellos en el último viaje-. Aceptó considerar por lo menos dos invitaciones que la obligarían a viajar a Massachussets y a Washington para hablar en Harvard y en la George Washington University, pero hasta eso quedó abierto. Sí recibió el embajador, en esa sigilosa reunión de Olivos, la venia para ir mañana a la Convención republicana que se hace en Tampa, Florida, donde se ungirá a Mitt Romney como candidato opositor al reelegible Barack Obama. La semana que viene Argüello también irá a North Carolina, en donde se realizará la convención de los demócratas. Esa elección parece hasta ahora empatada y nadie se anima a acercarle a Olivos un pronóstico que permita levantar alguna apuesta. Tan cerrada es la disputa que esta semana Obama y Romney responderán al pedido que les hicieron embajadores de países latinoamericanos de mantener una reunión de ellos con los candidatos, algo impensable en el pasado pero que aceptarían por la necesidad que tienen los dos de lanzar mensajes a las minorías de inmigrantes hispanos; en las encuestas la mayoría de este segmento parece inclinarse -como el voto negro- hacia Obama, pero no hay nada claro como para despreciar hasta estos detalles de recibir a los embajadores.

También en ese encuentro hubo tiempo para hablar del road show que le organiza el Gobierno a Miguel Galuccio para que presente el programa de la nueva YPF en los EE.UU. Ya se contó que ese viaje del «Mago» no debe coincidir con el de la Presidente para no disputarle titulares en los mismos días, pero se lo prepara para septiembre y octubre y con dos destinatarios, los posibles inversores financieros y las empresas petroleras. Lo más cercano a un acuerdo para los negocios de la petrolera es lo que habló la gente del Gobierno con el CEO de la Chevron, el iraní Alí Moshiri, un empresario considerado de los más ocurrentes y preparados del negocio en todo el mundo, a quien su empresa le ha encargado que se ocupe -en mirada cargada de antropología imperial- de América Latina y de África. Además le ordenaron que su oficina esté en Caracas, en donde Moshiri trabó la mejor relación con el chavismo y negoció que esa empresa mejorase acuerdos con el Gobierno venezolano cuando otras empresas emigraban de ese país. Este experto en mercados regulados es el eje del programa de inversiones en yacimientos complejos, como el de Vaca Muerta, pero también es el avalista de la participación de la petrolera venezolana en los planes de YPF. La cita en Olivos remató con una celebración a solas del embajador y la Presidente de la gira que hizo por despachos oficiales en Buenos Aires el subsecretario para América Latina del Ministerio de Defensa de Obama, Frank Mora, ante quien los funcionarios le ratificaron la nueva doctrina del Gobierno en ese terreno espinoso del vínculo con EE.UU.: se terminaron los problemas y vamos a tener la mejor relación. El visitante traía una agenda de quejas por varios asuntos, por ejemplo que la Argentina no hubiera participado como en años anteriores de los ejercicios de simulación de la protección del canal de Panamá de un presunto ataque terrorista, o que hubiera un pedido de la Argentina de la disolución de la Escuela Interamericana de Defensa, donde el país ha dejado de enviar uniformados para que hagan cursos.

Así como Timerman pudo distenderse en Venecia junto a arquitectos y artistas que han viajado a la Bienal de Arquitectura de las durezas de su semana, Argüello buscó cobijo para una semana que lo fatigó con reuniones y entrevistas en la nostalgia. Apareció en la noche del jueves en la tanguería Torcuato Tasso junto a su mujer, la periodista Erika Grinberg (quien llevó a su suegro), el exlegislador y exjefe de Gabinete de la Cancillería Eduardo Valdés y su mujer Susana Ré, y el legendario «Oso Charlie» Monti, a quien acompañó una actriz y productora de espectáculos. Monti es recordado por su labor como empresario gastronómico y por las multitudinarias ñoquiadas que hizo en el auge del menemismo en los años 90; ahora continúa con sus actividades algo desligado de la política y dedica sus momentos de ocio a una disputa interminable con Valdés en la especialidad olímpica del ping-pong y el truco. Los dos se atribuyen primacía en los resultados por lo cual están preparando un torneo público de esos dos juegos que se transmitirá en directo en el programa de cable que anima Valdés en un canal, que se llama «Café Las Palabras», la principal unidad básica del peronismo por TV después de «6,7,8». En el Tasso actuaba un campeón de la nostalgia como Dany Martin para presentar un nuevo CD con boleros, «Cosas del alma», en recital que le dedicó a la mesa de Argüello cuando alguien le indicó al presentador que estaba presente. No es dato para revolear porque no es ésta la nostalgia que quiere evocar el kirchnerismo.

La inundación le quitó color al fin de semana en La Ñata, con Daniel Scioli atento a lo que sus funcionarios trataban de resolver: los dramas en varios partidos de Buenos Aires. Igual se dio un instante para el fútbol y para atender a la institucionalidad del equipo que conduce en la residencia personal. Hubo encuentros, victoriosos obviamente, con equipos de Monte Grande y de la casaca de Arsenal, y también novedades políticas, con la asunción del primer presidente del Villa La Ñata Sporting Club, equipo que empezará a militar en la 1ª B del Futsal en el próximo torneo. Se trata de Sergio Tacain, un joven vecino del barrio que acompaña a los naranjas desde su origen. ¿Jugará el año que viene Scioli en los partidos de liga? Es el principal enigma en esos fields. A mediodía, cuando ya crujían los chinchulines en la parrilla, llegó una señal del sciolismo global, la imagen por TV de Carlos Tevez registrando el gol número cien en el Manchester City y festejándolo con la camiseta de La Ñata.

La oposición se animó en la semana con el viaje de dirigentes de todos los partidos por toda la geografía patria. Mauricio Macri estuvo entre Jujuy y Córdoba, los radicales también aparecieron por la provincia del norte recordando el Éxodo Jujeño casi a las mismas horas que el kirchnerismo. El planeta gacetilla contó lo visible y obvio, pero el estilete quinchesco penetra en lo que se quiere ocultar, como la cena del jueves de Macri con un grupo de empresarios cordobeses en el domicilio particular de uno de ellos, en donde habló de política y economía hasta la madrugada, acompañado de dos hombres de su equipo de viajaron especialmente a esa tenida, Carlos Melconian y Esteban Bullrich, quienes se agregaron a Emilio Monzó. No sorprendió que el dueño de casa y los asistentes les pidiesen a los invitados que no informasen sobre su identidad, en prevención de represalias fiscales si transcendían sus nombres. Respetaremos esa consigna para no herir la intención de los comensales de ese «buffet froid» que precedió a una exposición de Macri de sus proyectos y una larga tira de preguntas de los empresarios. El visitante ratificó el proyecto presidencial, pero, con todo el ánimo de no pelearse con gente que integra su padrón, les reprochó a los empresarios que no se animasen a salir del closet. «Para mi proyecto necesito el apoyo de políticos y de la prensa, en todo caso, pero también de la gente independiente y de ustedes, los empresarios». Le respondieron que saben que si salen a la luz pública pueden recibir visitas incómodas de la autoridad fiscal, a lo que Macri replicó que tampoco se puede que los empresarios vivan fuera de la regla. Macri venía de la reunión con José Manuel de la Sota y del acto de apertura de una casa de la Ciudad de Buenos Aires en Córdoba, animada por la cantante tinellista «Coki» Ramírez, y pareció extender la charla que había mantenido con el gobernador durante casi una hora y media, que fue una exposición de cómo su gestión tiene como principal problema enfrentar las agresiones del Gobierno nacional cortándole subsidios, tirándole el subte sin financiero, cortándose el acceso al crédito internacional o desfondando a futuro el Banco Ciudad. Agregó que esos problemas no lo asustan frente a una campaña presidencial, pero que se han convertido en más serios que los que lo enfrentaba ya la gestión en la Ciudad. El enojo de Macri con los empresarios se entiende cuando los ve en actos oficiales aplaudiendo a funcionarios kirchneristas y después vienen, por debajo, a manifestarle el apoyo. «Tengan coraje ustedes también», fue el mensaje para disipar esa idea que flotó sobre que Macri, aunque gobierna su distrito y lo reciben en todos lados parece obligado, por momentos, a cosechar adhesiones casi en la clandestinidad.

Hubo otros radicales en movimiento, además de los que se mostraron junto a Gerardo Morales y Ernesto Sanz en Jujuy; en la Capital funcionaron a plena luz del sol varias peñas, como la de José Bielicki en Lalín, que se dedica a recibir, además de a sus conmilitones, a los radicales «de la diáspora». El jueves le dio de comer a Ricardo López Murphy y esta semana la tiene a Margarita Stolbizer. En otro barrio, Palermo, la peña de los miércoles de La Raya que anima el exsenador José María García Arecha, se dedicó a dos asuntos. Primero, atender los aprontes del producto «Mi Príncipe», del cual es propietaria una comandita de varios miembros de esa peña, que ayer corría una carrera en San Luis. Estaban dos expertos en esa materia, los veterinarios Osvaldo Racines (de la municipalidad de San Isidro) y Oscar Lencinas (director del Instituto Pasteur, que atiende, ojo, sólo a animales), sin cuyo consejo ninguno de estos radicales hace nada en materia de turf. El «chucho» salió tercero ayer y algo pagó en las apuestas combinadas, pero cobró un suculento premio por ese resultado, que además fue de bandera verde (hubo que ir al fotochart para resolver si había salido segundo o tercero). Había otros hombres de la política como la exdiputada Cristina Guevara, el decano del CBC de la UBA Jorge Ferronat, que fue legislador radical en la Ciudad); el controlador Carlos Ventureira, un extesorero de la UCR Capital, José Capetti, y entre otros el exsecretario de Raúl Borrás, Daniel González. Con esas presencias era inevitable que discutiesen sobre qué hacer frente al proyecto de reelección de Cristina de Kirchner, algo imprescindible en todo presidente que termina y no quiere ser el pato rengo. Algunos aconsejaban limitar a la idea de Mario Negri de hacer un pronunciamiento único con otros partidos, pero sacarlo de la agenda hasta nuevo aviso. Otros se acercaban más a la carta de Mario Barletta que parece hacer del antirreeleccionismo el «issue» casi único del partido. No se resolvió nada en la sobremesa, pero García Arecha aprovechó para recordar que en el discurso de inauguración del año legislativo, Cristina de Kirchner había rechazado gritos reeleccionistas con la frase «No se hagan los rulos». Remató la evocación preguntándose si algún kirchnerista no había visto acaso a la Presidente, que consiente ahora esas voces, en la peluquería.

Mendoza fue durante el fin de semana una sede quinchesca con el primer partido en la Argentina de la Rugby Championship. Pocas esperanzas había en sacar un resultado favorable, pero aun así empresarios, políticos y banqueros viajaron para presenciar el sábado el partido ante los Springboks. Así es como pudo verse al Coti Nosiglia, junto al local Facundo Suárez Lastra -exintendente que regresa a la política y es hoy productor de vino, como José Bordón o Ginés González García- almorzando antes del match en el bistró «María Antonieta», de la chef Vanina Chimeno, exasistente de Francis Mallmann. Hubo más radicales en el partido, como el intendente Víctor Fayad y el senador Raúl Baglini.

A su mesa se les acercó el ex Puma Raúl «Ruso» Sanz. Podían verse de cerca los desplazamientos de los Springboks: los sudafricanos se alojaron en el Diplomat, justo al lado de «María Antonieta». Tras el partido y el histórico empate con sabor amargo porque pudo ganarse, el tercer tiempo se hizo en el Hyatt, donde era imposible ingresar por la gran cantidad de personas que se infiltró en el hotel. En la noche del sábado, la mayoría concurrió a «Nadia O.F.» en Chacras de Coria, ubicado en una antigua casa cuyana, refaccionada. Pudo verse allí a varios empresarios como Horacio Aranguren (CEO de Molinos), Javier Allende (La Caja) y Gastón Bourdieu (Banco Galicia). En la misma mesa, los ex Pumas Manuel Contempomi y Pedro Ledesma. Una curiosidad inédita en el deporte argentino: Santiago Fernández, autor del primer try argentino el sábado en la Rugby Championship, es la tercera generación de su familia que integra el seleccionado. Lo precedieron su abuelo, el «Ropero» Fernández», y su padre, «Tito» Fernández, segunda línea, y hasta entrenador de Los Pumas.


Vamos a terminar con un chiste de humor conyugal.

Una mujer de mediana edad se para desnuda frente al espejo, poco antes de meterse en la cama con su marido. Se contempla, y casi pensando en voz alta dice: «Ay, querido... me miro en el espejo y me veo tan fea... Tengo arrugas en la cara, los pechos se me están cayendo, la cola también, tengo las piernas gordas y los brazos flojísimos...». En ese momento se da vuelta y mirando a su esposo, le pide: «Sé bueno... decime algo positivo, algo lindo, algo que me haga sentir mejor...». El marido la observa detenidamente, piensa un momento y le responde: «De la vista, querida, estás perfecta...».

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