Charlas de Quincho

Edición Impresa

Segunda parte de los quinchos, más internacionales que locales, que comienzan con entretelones en la soledad del hotel Mandarin de Nueva York, donde Cristina de Kirchner le dio las últimas puntadas a su discurso de hoy en la ONU (habrá reclamo fuerte a Irán por el caso AMIA). Seguimos con la desesperación de muchos por ingresar a un almuerzo vip, también en la Gran Manzana, con el «mago» Galuccio, de YPF. Y tras otras andanzas neoyorquinas, también le contamos al lector intimidades de una boda multipartidaria en Punta del Este, un cumpleaños radical con baile rock incluido y, como siempre, varios quinchos top. Veamos.

En las soledades del hotel Mandarin de Nueva York, Cristina de Kirchner anocheció rodeada de carpetas para darle las últimas puntadas al discurso de hoy ante la Asamblea de la ONU, que se apartará de las previsiones que existían hasta ayer. Hablará, por cierto, de Malvinas y de Irán, al que le reclamará una respuesta a los pedidos de colaboración para la investigación de las responsabilidades de dirigentes de ese país en el atentado a la AMIA. Después del discurso se le dará una respuesta a Irán sobre el pedido de una reunión de cancilleres, un asunto sobre el cual, sin mucha explicación, el Gobierno ha querido prolongar el hermetismo (y las dudas). «No vamos a contestar a esa pregunta», repitieron los funcionarios que estaban en el hall del Mandarin cuando los periodistas pidieron alguna precisión sobre la cita solicitada por el canciller de Irán, Alí Akbar Salehi. Pero los materiales que pidió a última hora fueron todos sobre cuestiones de comercio internacional, con el propósito -ésa fue la indicación al redactor del texto final del discurso, Carlos Zannini- de focalizar su intervención en el trato desigual de los países centrales frente a los emergentes en el comercio de sus productos. El argumento es que la Argentina, demandada ante la OMC por Europa y los Estados Unidos por barreras comerciales, no puede vender sus productos por el proteccionismo de los países centrales, posición que no es nueva en la Presidente ni en sus predecesores de las últimas dos décadas, que han reclamado por esos frenos al libre comercio. Una manera, hacia adentro del país, de contestar también a los reclamos de importadores -no sólo de los otros países- por el sistema Moreno de controlar el ingreso de productos que, se sabe, busca más cuidar la salida de divisas que promover un modelo comercial. El clima comercial ganó así el ánimo de la comitiva que anoche se agolpó en la sede del Consulado argentino de Nueva York de la 12 West 56th Street para tomar el primer contacto con la Presidente en su visita a la muestra sobre Eva Perón que llevó el cónsul general José Pérez Gabilondo. En el consulado aparecieron también la argentina Margarita Gutman y su marido Michael Cohen, dos académicos responsables de un Observatorio sobre América Latina que respalda el tercerismo en la región y que han sido anfitriones de Cristina en viajes anteriores en la New School University. Esta vez no les tocó, la Presidente prefirió Harvard y la George Washington.



Ese clima comercial excede la agenda presidencial, como se advirtió en las últimas horas por el interés de argentinos que han llegado a Nueva York, sin integrar comitiva alguna, de participar el viernes -cuando Cristina ya esté de regreso en Buenos Aires- del almuerzo privado que le ofrecerá el Council of the Americas al CEO de YPF, Miguel Galuccio, al que es casi imposible ingresar porque Susan Segal, directora de esa organización, ha cerrado las invitaciones a un exclusivo grupo de 40 comensales ligados todos a la actividad petrolera para que lo escuchen sobre los proyectos para la empresa. A diferencia de otras actividades del Council, no basta ahora con pagar el ticket del almuerzo para entrar. Ni estar invitado a ingresar a un cóctel para invitados vip que habrá antes del almuerzo, durante el cual el «Mago» hablará durante 20 minutos y después se prestará a un turno largo de preguntas. Pero el ingenio criollo, que nunca descansa, hizo que un grupo de argentinos fuera invitado, por eso el viernes se sentarán en diversas mesas no sólo Eduardo Eurnekian, que es también petrolero

-como otro invitado, el vicepresidente de la Chevron para América Latina y África de la Chevron Ali Moshiri-, sino también el embajador Jorge Argüello, el exlegislador y exjefe de Gabinete de la Cancillería Eduardo Valdés y, entre otros, el empresario Marcelo Sielecki. Habrá también una presencia que despierta especulaciones, la del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, que es el padrino político de su comprovinciano Galuccio y a quienes entornistas del Gobierno ven con destino electoral. El kirchnerismo puro no desmiente que si Cristina de Kirchner puede influir en la próxima fórmula presidencial, con reelección o sin ella, Urribarri está como postulante a vicepresidente. La mandataria ha exhibido a Urribarri en lugares destacadísimos a los que no ha llegado ningún otro dirigente del oficialismo, como la cumbre del G-20 en Los Cabos en junio pasado. Urribarri está abonado al Council, que lo tuvo como único gobernador que habló en el último seminario que hizo Segal en el hotel Alvear y le está organizando para febrero próximo un show propio, siempre en el Council.




Galuccio llega en estas horas a Nueva York y aparecerá en público seguramente el jueves por la mañana, cuando Cristina reciba en el hotel Mandarin al CEO de la Exxon, antes de partir hacia Massachussets para hablar en Harvard. El «Mago» viene de Londres, donde vivió muchos años como directivo de una rama de la Schumberger y atendió también asuntos institucionales, como una reunión con foto con la embajadora Alicia Castro en la que hablaron no sólo de petróleo. También de la visita al país de David Wooton, el Lord Mayor de la City de Londres, que hace lobby por el mundo para la corporación integrada por las cámaras de los sectores financieros y bancarios. Galuccio eligió la sede de Londres como un centro (usó el tecnicismo «hub») para hacer negocios con todo el mundo. Discurrió también con la embajadora sobre el clima que hay en Gran Bretaña hacia la Argentina frente a publicaciones periodísticas (el Daily Telegraph, citaron) que habían hablado de mal clima para el país. Hay que anotar esta aparición de Galuccio vinculado no sólo a temas petroleros, después de que hubiera especulaciones sobre su convivencia con los funcionarios de los cuales depende.



Se seguirá hablando (en particular, en la prensa que observa la conducta de los políticos desde el ángulo de la psicología) de un rubro que fascina, pero que no explica mucho en una actividad en donde la necesidad domina por sobre la voluntad individual, de las soledades de la Presidente en su habitación para no salir hasta media tarde del domingo, cuando, lejos de las miradas, hizo una caminata casi aeróbica junto a Carlos Zannini, vestida con un conjunto negro de símil neoprene, zapatillas y gorra con visera, también negras. No la acompañaron en este viaje familiares -como ocurrió en algún momento con su hija Florencia, vecina hasta hace algún tiempo de Nueva York-. Tampoco hubo por la noche del domingo cena con funcionarios, como era habitual antes en santuarios gastronómicos del kirchnerismo neoyorquino como Bice o Novecento. Había sí reservas anoche para la delegación para ir a alguno de esos dos restoranes, que demoraban en cubrirse por la demora con que comenzó la inauguración de la muestra sobre Eva Perón en la sede del Consulado. Cristina desmontó en este viaje la abultada comitiva de otros años antes de salir de Buenos Aires; hasta dejó en Buenos Aires -en realidad, en Mendoza, donde estaba ayer- a la nueva representante en la ONU, Marita Perceval, cuyo debut le podía dar alguna emoción a este viaje de soledades. En realidad, aún no ha sido designada. Cristina de Kirchner firmará el decreto a su regreso a Buenos Aires, junto con otros, quizá también el del nuevo representante ante la OEA, silla a la que algunos apuntan para el actual director nacional electoral, el radical Alejandro Tullio.



Esta austeridad de la comitiva pareció alentar el cuentapropismo de políticos y empresarios para sumarse, aunque fuera de manera lateral, a lo que es en realidad el comienzo de dos semanas de argentinismo en la Gran Manzana, que comienza con esta visita presidencial y sigue la semana que viene con algaradas como los fogones que va a montar el cocinero Francis Mallman en la 42 East 20th Street, un show argentino organizado por el célebre Michael Anthony, el chef del restorán Grammercy Tavern, premiado como el mejor cocinero de Nueva York por el menú y el ambiente de ese comedor que suele frecuentar, entre otros, Bill Clinton. Después viene el turno macrista para la Ciudad, con la llegada de una tanguería ambulante que trae el ministro Hernán Lombardi, que incluye al conjunto del hijo de Astor Piazzolla, que tocará en el mismo salón del Council of the Americas en donde comerá y hablará el viernes Galuccio.



Para mirar y acompañar este desembarco criollo en tierra de infieles comenzaron a llegar ayer otros curiosos, como el sindicalista Víctor Santa María, quien se ha anotado para acompañar a la Presidente el jueves a la conferencia en la Universidad George Washington, donde se inaugura una cátedra permanente dedicada a la Argentina. El sindicalista de los porteros ha convertido un instituto de entrenamiento de los encargados de edificios nada menos que en una universidad y presume que recorrerá la George Wa-shington para inspirarse en su nuevo rol académico. De paso, esa universidad ha estado siempre ligada a los jesuitas, la congregación de Jorge Bergoglio. Ya está allá Eurnekian, uno de los sponsors de esa cátedra y que no se pierde ninguno de estos viajes. Estuvo en junio en Nueva York cuando Cristina de Kirchner participó de la reunión sobre Malvinas en la ONU y en la reunión del Council. Después acompañó a Timerman en Armenia -compartieron una cena a solas en Ereván- y estará en Washington junto con uno de sus asesores, Eduardo Valdés, exlegislador y exjefe de Gabinete de la Cancillería, quien llegó ayer Nueva York. A ese grupo se agregarán, en subrepticio goteo, otros argentinos.



A propósito de Clinton, ayer abrió en el hotel Sheraton de la 6ª Avenida la cumbre de su ONG Clinton Global Initiative, que hace todos los años para competir con la Asamblea de la ONU, con un acto en donde presentó un elenco que no puede mostrar ni un presidente de su país. Están, entre otros, la reina Rania de Jordania; el secretario de la ONU, Ban Ki-moon; el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y el CEO de Walmart, Michael T. Duke. Clinton sigue demostrando que no es necesario tener cargos, sino dinero, que recauda a paladas en todo el mundo, para hacer política con más eficacia que los Gobiernos. En esa organización los empresarios hacen cola para poner millonadas con el compromiso de presentar proyectos y después les toman examen sobre si los realizaron o no. Si no, los dan de baja, pero ya tienen su foto con Clinton, que vale más que mil palabras. En vida de Néstor Kirchner, el matrimonio asistió a esa cumbre a la que siempre están invitados, pero desde que Cristina es Presidente no ha aceptado formar parte de paneles.



El fin de semana largo ralearon mucho los quinchos, tanto que hubo que salir a buscarlos más allá de las fronteras, por ejemplo, a la Quinta de Arteaga, una chacra a 12 kilómetros de Montevideo, donde Lucrecia Tonelli y el abogado uruguayo Diego Mongrell celebraron el sábado su boda. La novia es la hija del diputado macrista Pablo Tonelli y, tanto o más importante, la nieta del legendario Ideler Tonelli, que fue diputado de la UCRI en tiempos de Arturo Frondizi, ministro de Raúl Alfonsín e interventor en Corrientes bajo el menemismo. Lúcido a los 88 años, concentró la atención en las mesas donde había argentinos, la mayoría perteneciente al palo macrista, como los diputados Federico Pinedo, Omar de Marchi (demócrata de Mendoza), Gabriela Michetti, Silvia Majdalani, Julián Obiglio, el neomacrista Eduardo Amadeo y el exministro duhaldista, vinculado en su momento como diputado también a Mauricio Macri, Jorge Reinaldo Vanossi, acompañado de su bella mujer, Sara Llorente, y, entre otros, el banquero Edgardo Srodek y el exprocurador adjunto de la Ciudad de Buenos Aires Carlos Guaia. Esperaban asado, pero les dieron lomo con papines. Esperaban estos invitados sumarse a alguna conspiración política, pero el volumen de la música dedicada a la mayoría de jóvenes presentes los aturdió y los obligó a alzar la voz por sobre los ritmos de The Beatles (afición principal del novio). Por eso pudimos saber mucho de lo que hablaron. Primero de la resignación de Michetti a ser candidata a diputada nacional por Buenos Aires el año que viene, algo que ya se contó en estos quinchos y que «Gabi» se ha ocupado, de a poco, de filtrar a la prensa. Aunque todos ya suponían que acompañará a Pinedo en el ticket para la senaduría por Capital, ella puso cara de póker mientras los demás hablaban. Deslizó que le queda todavía una reunión a solas con Macri (que estaba invitado al casamiento, pero prefirió quedarse en su quinta de Del Viso a jugar al fútbol y acompañar una muestra gastronómica en el Planetario) para hacer un anuncio formal.



La charla en la quinta de Arteaga, entre los argentinos, trató de buscar alguna claridad entre tantas perplejidades de las que ofrece la agenda política. Primero, qué suerte política pueden correr las manifestaciones vecinales como el cacerolazo de hace dos semanas. Todos estos opositores miran con cariño esas algaradas, pero saben que si se meten los políticos, se desvanecerán, porque esos vecinos, creen, salen a la calle porque no sólo están enojados con el Gobierno, sino también con la oposición. Vanossi contó que le tocó estar hace dos sábados en San Rafael, Mendoza, y que vio una manifestación vecinal en rechazo de las reformas al Código Civil y Comercial, una rareza en materia de protestas que nadie pudo prever y que, en realidad, nadie entiende por lo hermético del asunto, salvo el rechazo que en sectores conservadores y eclesiásticos tienen las reformas al régimen de familia. San Rafael, recordaron, tiene uno de los obispos más ortodoxos de la Argentina, Eduardo Taussig, y eso puede explicar esa protesta mendocina. También hubo especulaciones sobre el futuro de Hugo Moyano, que fue hombre fuerte del sindicalismo kirchnerista y que, pasado a la oposición, se saca fotos con todo el arco enfrentado con el Gobierno. Desconfían estos políticos de la andadura política de estas exhibiciones, más cuando el camionero ha dicho que no es candidato en 2013 o, como advierte Luis Barrionuevo, siempre queda la duda sobre qué haría Moyano si el Gobierno busca alguna reconciliación. Los sindicalistas argentinos, se escuchó en una mesa, están hechos para arreglar, no para pelearse con nadie, pero estas adhesiones que recibe Moyano generan por lo menos envidia entre los políticos.



Vanossi, experimentado político -conoce al radicalismo y al peronismo por dentro- y uno de los que tiene desarrollado un temperamento irónico inusual, desplegó su hipótesis de las mamushkas o muñecas rusas que se abren y contienen otras muñecas más chicas, para especular sobre lo que va a pasar de ahora en adelante. Centró las claves en el peronismo, que dijo es una suma de mamushkas que tiene que revelar qué tienen dentro. Una mamushka, dijo, es el cristinismo, que tiene que abrirse y ver qué tiene dentro y qué van a hacer sus integrantes si hay o no reelección. Otra mamushka es el kirchnerismo, que es más amplio; otra, el Frente para la Victoria, y otra el PJ, todas con otras muñecas escondidas que no se sabe qué contienen. Puso énfasis en la conducta de Daniel Peralta, gobernador de Santa Cruz quien, dijo, revela una punta de lo que pueden llegar a hacer los demás gobernadores peronistas, que mantienen silencio sobre el proyecto de reelección presidencial y que van a jugar al final como siempre, recién cuando todos hayan mostrado sus cartas.



Resignados a permanecer en casa el fin de semana, un grupo de conservadores improvisó el sábado por la mañana una reunión en el bar La Biela, a la hora del desayuno, para concertar -junto a modestas medialunas y café con leche, con lo cual también se puede armar un quincho- una actividad en la que esperan relanzar alguna formación con destino electoral. Eran dirigentes de la llamada Confederación Demócrata Federal como Alberto Allende Iriarte (titular del Partido Demócrata de la Capital), Ricardo López Murphy, José Antonio Romero Feris, Andrés Grau (presidente del Partido Demócrata de Mendoza) y los exdiputados Nora Ginsburg y Carlos Caballero Marti (del Partido Demócrata Progresista de Santa Fe). Quienes juntaron ánimo para lanzar una cumbre en Mendoza el 20 de octubre a la cual dicen haber comprometido a otras estrellas, como el exsenador por Salta Ricardo Gómez Diez a la actual diputada de Jujuy Isolda Calsini, y al exdiputado Jorge Enríquez. La reunión la han bautizado el «Grito Federal» y lanzarán un documento en contra de la reforma de la Constitución y de la reelección. Otra rareza de la política criolla esto de que los conservadores se llamen «federales» cuando su referencia es la tradición política de los unitarios del siglo XIX y que juntan para palearlo a un gobierno como el actual que reivindica a las figuras federales del siglo XX, pero gobierna con un formato unitario. El grupo piensa anotarse en once distritos (uno de ellos Santa Fe, donde el Partido Demócrata local está a punto de obtener su personería) en un Partido Demócrata Autonomista. Bastante rédito para un modesto quincho de bar y billares (¿tuvo alguna vez billares La Biela?).



Los hombres de las finanzas finas tuvieron, quizás entre muros resistentes a las miradas ajenas, sus efusiones. Por ejemplo, el jueves la reunión semanal de directorio en el Banco Central, una vez que se hubieran fatigado con circulares y planillas del trámite diario, los integrantes prolongaron el compromiso con el festejo del cumpleaños 50 del vicepresidente de la institución, el radical Miguel Pesce. Se acercaron todos a una mesa con un nutrido buffet y lo llenaron de chanzas por el cambio de década y también de regalos, libros, corbatas de todos los tonos y, aporte de un distraído, hasta un juego de gemelos, tocado que el festejado miró con melancolía. Uno de los hábitos más rancios de los radicales es no usar gemelos, una extravagancia para la austeridad de Alem, Yrigoyen y Alfonsín. Por su lado, en tierra kirchnerista, los ejecutivos de finanzas que participaron del seminario anual del IAEF en El Calafate se soltaron las trenzas el sábado por la noche en la fiesta de cierre, que permitió que las estrellas de los números dieran prueba de sus destrezas para el baile. Miguel Kiguel, Ricardo Delgado y, entre otros, Juan Curutchet, vice del banco Ciudad, bailaron rock hasta la madrugada, mientras otros asistentes se destacaron como acompañantes del mariachi que rodeó a un imitador de Luis Miguel. En esa reunión sobraron comentarios sobre algunos testimonios de la crisis, como la modestia de los premios que se sortearon (una estadía en una estancia de El Calafate, pasajes a Iguazú y, por presión del animador, un viaje a Miami). Para el recuerdo, comentarios de algunos panelistas, como la frase del viernes del escritor Jorge Asís: «Yo sí quiero que vuelvan los noventas», que recibieron los ejecutivos de finanzas con saludos de: «¡Bravo!».



La cena benéfica de la semana con la asistencia empresarial más fuerte fue la de la Fundación Educando en el hotel Alvear el jueves. Bettina Bulgheroni la fundó en 2000 y ya tiene 119 sedes en 18 provincias. Entre los 350 asistentes estuvieron Alejandro Bulgheroni acompañando a Bettina, Mirtha Legrand, Bruno Quintana, Héctor Méndez (expresidente de la UIA), Juan Carlos López Mena (Buquebus), Alberto Taquini, Germán Neuss, Enrique Garrido, el embajador de Uruguay Guillermo Pomi Barriola, Gustavo Castagnino (Mercedes-Benz), Guido y Mónica Parisier, Carlos Pulenta y entre otros, Mariano Yesse. Hubo un recital con baile del Chaqueño Palavecino con todos sus músicos, quienes donaron su actuación. Entre el salmón ahumado con duxelle de portobellos, el lomo en salsa de tres hongos sobre gratin de papas y antes de que llegara el Triat de chocolate se habló mucho de la economía local y cómo llega de cara a las próximas elecciones legislativas de 2013. La sensación es que este año el crecimiento será del orden del 2%, pero sería bastante superior el año próximo. De nuevo, la Argentina sale bendecida por la recuperación de Brasil (se huele ya en la industria automotriz) y una mayor cosecha y mejores precios de granos. ¿Y los mercados financieros? La Argentina acompañó el despegue que tuvieron los papeles de mercados emergentes con Venezuela y Ucrania, por ejemplo. ¿Seguirá el alza? Si no hay anuncios en contrario, el silencio es salud financiera dado el hambre de rendimientos existentes en el mundo. El Boden 2015 deja un retorno del 10,5% anual en dólares (y paga en esa moneda aquí o en cuentas del exterior) para quien lo conserva hasta su vencimiento, un mes antes de las elecciones presidenciales dentro de tres años.



Septiembre es un mes especial para los nativos de México. La embajada lo demostró con calendario nutrido. Para comenzar, con un despliegue de cine, fotografía y música por doquier, sin que faltaran los sabores exóticos. Luego, la conmemoración del Día de la Independencia se hizo escuchar en la Plaza México -restaurada para la ocasión y más florida que nunca-, cuando mexicanos y argentinos dejaron oír sus voces y gritaron: «¡Viva México!». La celebración continuó en la Embajada de México, en la bella casa de la calle Arcos y Virrey del Pino que supo abrigar el exilio de Héctor Cámpora y Juan Manuel Abal Medina (padre). Los anfitriones, el embajador Francisco del Río y Elena Calero, y el consejero cultural Ricardo Calderón, recibieron allí a políticos, empresarios y la cúpula del cuerpo diplomático internacional. Entre ellos, la embajadora de EE.UU., Vilma Martínez, sus pares de Francia, Jean Pierre Asvazadourian, e Italia, Guido La Tella, el encargado de negocios de Irán, varios representantes de las fuerzas armadas de distintos países latinoamericanos, y el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, un arzobispo suizo que llegó este año a la Argentina, su primer destino en Latinoamérica, y parece sentirse cómodo; al menos, escuchó con dedicación a los mariachis. El comentario generalizado fue la llegada del presidente, Enrique Peña Nieto, que pasaría como una ráfaga en viaje previo a la asunción (estuvo con Cristina de Kirchner el viernes por la noche y antes pasó por Chile, donde se reunió con Sebastián Piñera y empresarios). La seguidilla inagotable de margaritas vino acompañada por tacos con guacamole, enchiladas y otras delicias, todo servido en grandes platos de artesanía azteca.



La gala anual de la Asociación Amigos del Teatro San Martín se celebró con el tradicional objetivo de buscar asistencia dineraria para nuestro Coliseo Metropolitano. Para esa noche de fiesta eligieron «Macbeth» y la letra encendida de Shakespeare, es decir, el estímulo del talento debería ejercer su efecto: tornar generosas las 550 celebridades convocadas por Eva Soldati. «Macbeth», una tragedia donde se cruzan la traición, la ambición y la muerte, un verdadero cortejo de furor poético, mantuvo a los espectadores durante dos horas y media, cinco actos sin intervalos, todos quietos en sus butacas, sin poder lucir su propio glamour. «No lo puedo creer», dijo suspirando una dama; luego confesó que había pasado la tarde con su maquilladora. Finalmente, se corrió el telón y llegó el anhelado momento de ver y ser visto. Atrás quedó la ficción y su trágico desenlace -creyeron algunos-, hasta descubrir que los actores los perseguían. En el foyer iluminado y cargado de bandejas, disfrutando del buffet froid estaban Norberto Morita, Alberto Sendrós, Virgilio Tedín Uriburu, Horacio Rodríguez Larreta, Camila Mackenson, Silvia Corcuera, Emilio Basaldúa, Silvia Pondal Ríos, José Miguel Onaindia, Carmelita Herrera Vegas, Francisco Soldati, Norberto Frigerio, Adriana Rosenberg, Daniel Chain, Mauricio Wainrot, María Casado, Roberto Villambrosa, Adela y Johnny Casal y Lily Sieleki. Pero, en efecto, los actores de «Macbeth» no les dieron tregua. Las brujas, obispos y labradores; las señoras opulentas, príncipes y damiselas; los pajes y guerreros, con sus trajes de época, trataban de discurrir con los invitados, hablaban hasta por los codos y pretendían alternar con espectadores que ya estaban en otras cuestiones. Les interesó a muchos saludar -casi con una reverencia- a Jorge Zorreguieta, el padre de la princesa Máxima de Holanda. Ella sí, una estrella verdadera, de la vida real.



Vamos a terminar con otro chiste de la línea fuerte:

Una maestra, víctima de las primeras gripes de la primavera, concurre a un consultorio con catarro y algo afiebrada. Cuando la recibe el clínico, se produce el siguiente diálogo:

«¿Usted expectora?», pregunta el médico. «No, no soy inspectora, le dije que soy maestra», responde ella estornudando. «Señora, le estoy preguntando si esputa». «¡Ah..., y bueno! ¿Usted cree que con mi sueldo de docente puedo llegar a fin de mes?»

Dejá tu comentario