Charlas de Quincho

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Fin de semana largo por carnavales que obligó a recluirse en quinchos alejados de esos festejos como el de un embajador con funcionarios en festival de tango que sirvió para conocer detalles de las desdichas de los atrapados en el alud en Mendoza e historias desconocidas alrededor de la batalla que se inicia hoy en el Congreso para ratificar el acuerdo con Irán. Cristina de Kirchner debió recortar el descanso para atender a un anuncio de la única empresa que hoy puede aportar novedades en materia de inversiones. Mauricio Macri con su familia en Brasil postergó festejos en la Argentina de su cumpleaños 54. Otra fiesta, cercana a gastronómicos, aportó información clave en el regreso de vacaciones con precisiones de las operaciones inmobiliarias del sindicalismo y hasta increíble anécdota de Pepe Mujica. Al final, vernissage de murales y graffiti en Tigre con asado y brindis donde se habló de las compras de arte de Máxima Zorreguieta. Veamos.

El drama de los políticos es decidir de qué van a disfrazarse ante cada coyuntura. El aire de carnaval favorece el travestismo, pero hay demasiada competencia. Por eso hubo que buscarlos en festejos laterales a las carnestolendas -honradas sólo por Daniel Scioli en la evocación veneciana que armó Sergio Mazza en el Tigre-como festivales y efemérides. Un grupo de peronistas, entre quienes estaban el embajador Ginés González García y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri -hoy uno de los hombres más buscados para pedirle pistas sobre la elección del nuevo Papa- y el intendente de Baradero, Aldo Carossi, fueron detectados la noche del sábado en el comedor de los artistas que animaron el festival anual de Tango y Folklore comiéndose un asado antes de escuchar el cierre de la fiesta a cargo de Lucho González, una estrella de la guitarra venido de Perú como acompañante de la legendaria Chabuca Granda, y el melancólico Víctor Heredia, quien atizó a los asistentes con la obra Taki Ongoy acompañado por una orquesta de jóvenes del Ministerio de Educación de la Nación. Los acomodaron a estos políticos detrás del escenario, donde les sirvieron un suculento asado que no impidió que el embajador en Chile siguiera la crisis de refugiados que provocó el cierre del paso a ese país por una tormenta de agua y nieve que se resolvió recién ayer a la tarde. Mientras degustaba las delicias de parrilla, Ginés logró movilizar al Gobierno de Mendoza y hasta a un avión charteado por Aerolíneas para evacuar a casi 400 viajeros que quedaron varados en la alta montaña hasta su salvataje de ayer.

La charla derivó -con hombres que tienen cargo en la Cancillería- a la batalla principal que enfrenta el Gobierno de aquí a fin de mes, que es la aprobación en el Congreso del acuerdo con Irán por el atentado a la AMIA. Entre estos oficialistas hay tanta confusión como en los opositores sobre cuáles son las razones del Gobierno para haberse metido en este entuerto. No es que se descrea de la intención de conocer la verdad sobre el atentado, que es el argumento central para justificar la iniciativa, pero todos tratan de ver bajo el agua para encontrar alguna trama explicativa. Los participantes de la sobremesa -aturdidos por la música que sonaba fuerte en el escenario que estaba al lado- pusieron la mirada en datos poco conocidos sobre el origen del interés de Irán y la Argentina para algún acuerdo sobre el juicio por el atentado. Memoriosos, recordaron que cuando Lula da Silva era presidente de Brasil -es decir, antes de diciembre de 2010- dedicó sus esfuerzos para actuar de puente entre los países de la región e Irán. Era un capítulo del armado de un entendimiento entre lo que es hoy Unasur y el grupo de los BRIC -Brasil, Rusia, India, China- a través de un nuevo canal que no dependiera de la amistad entre Venezuela e Irán. En aquel momento Lula interesó a la Argentina en algún acuerdo para que Irán tuviera la oportunidad de sacarse de encima la acusación de terrorismo en el atentado de la AMIA y desde entonces pudo haber negociaciones más que secretas -Héctor Timerman aún no era canciller, lo fue desde junio de 2010- para lo que hoy se conoce como el Memorandum. La intención de darle esa oportunidad a Irán significó elegir un camino entre las hipótesis sobre ese abominable atentado que apartaba a Irán y echaba luz sobre la llamada pista Siria y Hizbollah. Según esta trama, Estados Unidos miró críticamente ese proyecto lulista, que se apartaba de la hipótesis de Washington sobre la implicación de Irán. Con el paso del tiempo, Washington advirtió que la Argentina avanzaba en esas conversaciones y sería el motivo de complicaciones en la relación. Para quienes sostienen esta historia, los frenos a la importación de productos a los Estados Unidos, el voto en los organismos multilaterales contra créditos a la Argentina, el rumbo de los juicios Griesa y hasta el intento de incautación de la fragata Libertad pudieron ser alentados por Washington como represalia al avance de las negociaciones con Irán. Para este ángulo de interpretación, hasta la renuncia de Jorge Argüello a la embajada en los Estados Unidos pudo tener algo que ver con ese presunto endurecimiento de las relaciones. ¿Saldrá algo de esto en las audiencias que arrancan hoy en el Congreso? Menos recoleta fue otra aparición, la del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez -que no quiere que se le adjudique una precandidatura a gobernador de Buenos Aires, pero le cuesta lograrlo-. Recordó la batalla de Chacabuco en su ciudad natal con gauchos, granaderos, Luciano Pereyra, el obispo de Mercedes-Luján Agustín Radrizzani, y una veintena de pastores evangélicos. Fue para inaugurar un arco de entrada a la ciudad y para entronizar una imagen de la Virgen de Luján avalada por Radrizzani como auténtica.

Había partido Cristina de Kirchner el jueves hacia el sur con la idea de prolongar el fin de semana largo por el reflotado carnaval hasta la fecha del cumpleaños del hijo, Máximo (el próximo sábado 16), pero noticias venidas de lejos le impedirán un descanso tan largo. Se comprometió a estar hoy en el yacimiento El Trébol, uno de los más viejos del país, a pocos kilómetros de Comodoro Rivadavia, para un acto con color petrolero que nadie quiere perderse. Lanzará allí YPF la primera campaña de exploración de petróleo no convencional fuera de la ya célebre zona de Vaca Muerta, entre Mendoza y Neuquén. Ese tipo de explotación de gas y petróleo la considera hoy la industria como una multiplicación de un recurso al que todos condenaban a muerte en pocas décadas. Estados Unidos confía en el «shell» oil para lograr autoabastecimiento sin echar mano de las reservas estratégicas; la designación de Miguel Galuccio en la estatizada YPF se hizo porque es un experto en ese tipo de explotación, después que participó en los primeros ensayos que se hicieron en el mundo, en Polonia y en la India, cuando era directivo de una firma ligada a la Shlumberger. El envión que les da el «shell» a los proyectos se multiplica con la ilusión de que pueda aplicarse en las zonas más viejas del país; una es El Trébol, que puede implicar un cambio también en el valor de la empresa si esos yacimientos tienen nueva vida.

Cristina vio en el largo viaje del jueves a Santa Cruz -además de los diarios que la enojaron con directivos de la comunidad judeo-argentina por el acuerdo con Irán por AMIA (lo explicó en su cuenta de Twitter)- los informes que le acercaron Julio De Vido y Axel Kicillof al regresar de Emiratos Árabes, en donde pasaron la semana haciendo la costura fina de lo que la propia presidente había negociado en el viaje del mes pasado. Como ocurre con esos informes, todo es optimismo, en particular por la percepción que dice la gente de YPF que tuvieron de las empresas con las que se reunieron sobre el modelo de la nueva YPF, de propiedad estatal pero -y esto es lo que destacan- manejada con criterio de empresa privada. Esto es una novedad para la Argentina, pero lo ven las firmas interesadas en entrar en algún negocio con el país como una condición para soltar alguna moneda. En esas reuniones de Emiratos, los funcionarios escucharon ofertas de asociación de firmas que miran el no convencional como un negocio formidable. Entre ellas, el fondo IPIC, propietario de la española CEPSA, que tiene negocios importantes en Argelia, ofreció acuerdos para trabajar en territorio argentino y también para proyectos en otros países en la explotación no convencional. Esta empresa se había acercado a YPF antes de la expropiación de las acciones de Repsol, pero insiste ante la nueva administración, apartándose de las amenazas de juicio que hace Repsol a quien se acerque a YPF. Le interesa el negocio de la urea para producir fertilizantes. Lo mismo ofrece la Mubadala, que es propiedad del Gobierno de Abu Dhabi, además de la TAGA, también de ese país, y la ADIA (Abu Dhabi Investment Authority), una firma que se ocupa de invertir dinero de ese país en todo tipo de emprendimiento. En esa ronda de negocios los enviados argentinos destacaron el crecimiento de las acciones de YPF en la Bolsa, que ya superan el valor que tenían al día de la expropiación de las acciones de Repsol. No hay negocio-país tan exitoso como éste que pueda mostrar el Gobierno y eso justifica que Cristina interrumpa la minivacación para estar hoy en El Trébol, desde donde no está claro si irá a Buenos Aires o regresará a Santa Cruz para volver recién el lunes 18.

La vacación carnavalesca extendida privó a los quinchos de oportunidades que pudieron aportar relatos jugosos, como la fiesta que muchos esperaban para celebrarle el cumpleaños a Mauricio Macri, quien el viernes cumplió 54, pero los dejó con las ganas. Partió con su familia hacia Bahía de Brasil, de donde volverá recién hoy; lo esperan regalos e invitaciones a alguna algarada, pero que no incluirá los excesos carnavalescos del jefe porteño, quien disfruta cuando se disfraza de Freddie Mercury para cantar los éxitos de Queen. Sin este quincho que nunca fue, la miga política se concentró el mismo viernes en la megafiesta que ofreció el sindicalista de los gastronómicos Dante Camaño por sus 61 años (en realidad, los cumplía el sábado, pero sus amigos le pidieron que adelantase el sarao para poder irse por el «finde» largo). Lo hizo en el bajo de la autopista de la calle Salta, frente a Canal 13, donde el sindicato tiene instalaciones deportivas, y sentó en las mesas principales a amigos de todos los colores, desde Enrique Nosiglia hasta Cynthia Hotton, pasando por Aldo Rico, la concertista Marta Noguera, el empresario del turismo Rodolfo Arias, Álvaro Escalante de la filial San Martín, el siempre exuberante Osvaldo Agosto y, por supuesto, la familia extendida: su cuñado Luis Barrionuevo y su hermana Graciela, diputada por el peronismo opositor. Estaban, entre otros, Juan Martini (del Tabaco), los secretarios seccionales Domingo Bruno (Zona Oeste), Álvaro Escalante (San Martín), Mercedes Morro (Mar del Plata), Sergio Abrevaya (Presidente del Consejo Económico y Social de la Ciudad), el «Gorrión» Delfor Giménez (exsecretario de Textiles y exdiputado), el abogado Juan Gabriel Labaque, el directivo del Teatro Colón Lucas Figueras, el director de Rentas porteño Carlos Walter, los empresarios Manuel Pérez Amigo (Asociación Amigos de la Avenida de Mayo), Carlos Patane (de La Boca), Eduardo Dosisto (amigos de la calle Corrientes), Héctor Orlando, Pedro Bello, Benito Blanco y Fabio Cuggini (alta peluquería) y el secretario de la Academia Nacional del Tango, Walter Piazza. También estaba el duhaldista marplatense Carlos Rivas y algunos de los armadores del partido que busca instalar en las próximas elecciones el cumpleañero, que se llamará Tercera Posición, la mayoría de dirigentes de las secciones Primera y Tercera de la provincia de Buenos Aires, con el legendario «Patón» Miguel Pérez a la cabeza.

Al bandejeo casi lujoso siguió una cena que duró hasta la madrugada del sábado y que dio para que quienes venían de las vacaciones pusieran al día su agenda política. La presencia de Camaño entretuvo a varias mesas interesadas en saber qué hará la oposición en el Congreso cuando se trate desde esta semana el polémico acuerdo con Irán para llevar (o no) a juicio a los acusados de ese país por su participación en el atentado a la AMIA. La diputada adelantó el rechazo por considerarlo sin motivo justo para que se le dé, entiende, a Irán la posibilidad de un blanqueo en un asunto que compromete a ese país en un abominable hecho de terrorismo. No habló de tercer atentado, como lo hizo el dirigente de la AMIA Guillermo Borger, pero sí dijo que cualquier país que quiera hacer un hecho similar ya sabe qué posición tomaría el Gobierno. A la legisladora, como a otros críticos del memorando que se quiere hacer ley por mayoría simple de los votos, le falta información y confía hasta en que Héctor Timerman, cuando visite la Cámara de Diputados, les ofrezca una sesión secreta para contar lo que no puede contar, si lo hubiera. El proyecto, desde el ángulo del oficialismo, está para salir con fritas, sin problemas con los votos, y el único riesgo es que el debate se convierta en un tema de conciencia y aparezcan, como en otros proyectos, disidencias en el propio Frente para la Victoria. Ocurrió con el matrimonio igualitario, con despenalizaciones varias y con ley de glaciares. Sólo en ese caso podría tener dificultades la sanción. ¿Ocurrirá eso si el Gobierno, la Justicia o el Congreso les abre a los legisladores toda la información que se tiene y que es secreta? En la Cámara de Diputados, guardado con siete sellos, está todo el material de que dispuso la comisión bicameral sobre el atentado, que la mayoría de los legisladores -salvo los que trabajaron en esa comisión- desconoce. Seguro que en algún momento circulará una fotocopia de ese material, conseguida en momentos más tranquilos sobre este tema por algún diputado. Hasta que aparezcan esos datos, la puja será la de una guerra florida en la que la oposición pregunta «por qué sí» al acuerdo y el Gobierno responde «por qué no».

Osvaldo Agosto, exultante, anunció que este año puede comenzar la filmación de una película que lo tiene como personaje. Se trata de «El sable» y se basa en un libro aparecido en diciembre pasado que relata el robo del sable corvo de San Martín que hizo en 1963 un grupo de cinco integrantes de la Juventud Peronista -uno de ellos Agosto-. Esos muchachos fueron al Museo Histórico Nacional y se llevaron el sable sanmartiniano, el mismo que le dejó en el testamento el Libertador a Juan Manuel de Rosas, y lo retuvieron cerca de 20 días, hasta que uno de los cinco -que había sido oficial de policía- cantó la trama, seguramente bajo tortura. El grupo pedía a cambio de la devolución que apareciese el cadáver de Eva Perón y que Perón regresase al país. Los detenidos fueron sometidos, cuenta Agosto, a torturas por la misma brigada que había actuado en la muerte de Felipe Vallese, y ese empeño lo frustró, como a otros tantos del peronismo, un dirigente entregador. Fue el exmilitar Adolfo Philippeaux, quien regresó en esos días de Madrid con la presunta orden de Juan Perón de que debía devolverse porque impedía la acción política del general. «Para mí que pesó el hecho de que Philippeaux era militar», comenta ahora Agosto, quien va camino de merecer una designación honoraria en el instituto revisionista que creó el Gobierno, porque además es uno de los promotores de la reapertura de la causa de la muerte como delito de lesa humanidad de José Rucci, junto con quien estaba el día en que lo asesinaron. Ese sable fue devuelto y con eso los jóvenes lograron que se cerrase la causa sin condenas. Hoy está guardado en la jefatura del Regimiento de Granaderos a Caballo en un especie de cripta con cierre de caja de seguridad, pero con un cristal que lo protege. Ese ingenio lo donó Saturnino Montero Ruiz, que fue intendente de la Capital y después presidente del Banco Ciudad.

En las mesas hubo además brindis por la compra del hotel Abasto Plaza por parte de los gastronómicos. Venían todos de un acto en ese establecimiento que está dedicado al tango y que es sede, además, de las actividades de la comunidad judeo-argentina, tanto que tiene dos pisos acondicionados para ofrecer servicios kosher. La nueva administración respetará esos dos cultos y ya imaginaban algunos la convivencia entre rabinos ortodoxos y las percantas del barrio. En el curso de las anécdotas, escucharon el desopilante encuentro del presidente de Uruguay, José Mujica, con un grupo de recolectores de basura. El día que viajó a la Argentina para recibir un premio en La Plata, terminó con una cena en El Viejo Almacén, acompañado por su mujer, Lucía Topolansky, y algunos amigos argentinos y de funcionarios de la embajada. Comió en un vip y luego escuchó el recital de tangos. Luis Veiga, el propietario del lugar, le presentó al elenco, y Mujica, profundo conocedor del tango, se quedó conversando con Virginia Luque, Hugo Marcel y el director de la orquesta, Carlos Galván. Marcel es autor de una canción que dedicó a Juan Domingo Perón, «Juan del pan, juan del vino», que improvisó ante el «Pepe» uruguayo. Cuando Veiga lo acompañó a la puerta, después de que el presidente se despidiera de todo el personal, había un camión de recolección de basura. Los trabajadores lo reconocieron y lo saludaron con entusiasmo desde el vehículo. Pepe les devolvió el saludo. Le preguntaron si quería compartir la pizza que estaban comiendo. Mujica se acercó saludó a todos, uno por uno, y se quedó comiendo una porción de pizza. Los trabajadores sacaron sus celulares para registrar el momento; no podían creer que un presidente estuviera con ellos esa noche en la avenida Independencia. A Lucía, la mujer de Mujica, le gustó tanto el show que vino tiempo después como simple turista. No sólo la fascinó Virginia Luque, sino la interpretación de «La última copa» de Hugo Marcel.

De política dura y pura, supimos en esas mesas de los gastronómicos que en Rosario comienza a pisar fuerte la agrupación La Juan Domingo, que alberga al sciolismo en su versión nacional. El bloque de senadores del peronismo provincial, llevados por el legislador Armando Traferri, ya están organizando la apertura de un local del sciolismo de La Juan Domingo en la ciudad de Rosario. En mesas con empresarios del turismo -los había de todas las provincias- se escuchó la preocupación del Gobierno de esa ciudad por los efectos de la pelea de Santa Fe con Nación por acusaciones de narcotráfico. La ciudad que conduce Mónica Fein hizo esfuerzos descomunales durante varios años para ponerla como un modelo de progreso y modernidad, algo que se le reconoció más allá de los partidismos cuando, por ejemplo, se hizo allí el Congreso de Lengua Española con la asistencia de presidentes. El comentario es que la puja por desmanejos policiales daña la imagen de esa ciudad cuando hay tantos delitos y, si se quiere, tanto narcotráfico en otras provincias. A la hora de los enigmas, el más escuchado es sobre los proyectos del juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, a quien se le atribuye haber dicho que en un año y medio renuncia al tribunal para dedicarse a la política. ¿Será para una candidatura presidencial? Nadie imagina que después de estar en la Corte aspire a menos.

En tiempos de carnaval, inevitable mirar a Entre Ríos y detenerse en Concordia, corso que empieza a adquirir el volumen del histórico de Gualeguaychú. En esa ciudad, con el ruido de las batucadas de fondo, un cumpleaños de 70 reunió a viejos enemigos y aportó datos y migajas para el momento político. Estuvo el tres veces gobernador Jorge Busti, que redescubrió un hábito olvidado hace tres décadas, cuando empezó a ocupar cargos públicos que incluyen chofer: volvió a manejar, lo que es usado por sus rivales para decir que está políticamente tan solo que se quedó sin chofer. Lo segundo es cierto, lo primero se verá. También se acomodó, en una mesa aparte, el «Choclo» Alasino, que carga con aquella humorada retórica que pregunta ¿dónde queda Concordia? En los fondos de la mansión de Alasino. Picardías de sobremesa. Faltó, con aviso, otro cacique del peronismo local, Héctor Maya y fue visible la ausencia de cualquier figura que tenga alguna relación con el gobernador Sergio Urribarri, aunque el cumpleañero había invitado al intendente local a los Cresto, padre e hijo, este último jefe de los senadores provinciales, pero no fueron -decían en las mesas- por indicación de Urribarri. Se habló, tras la entrada y el asado, de un pedido explícito de José Manuel de la Sota a Busti para que acuerde con Alfredo de Angeli, el chacarero de Gualeguaychú que quiere ser diputado por el PRO. Busti no quiere saber nada con Macri, pero el cordobés lo intimó a que lo haga. «Tenemos que armar un frente bien amplio así le ganamos al kirchnerismo y después vamos a una interna presidencial contra Macri». Oficios similares hace «Momo» Venegas. En la provincia se ilusionan con que Cristina vuelva a bendecir con su dedo a Pedro Guastavino como candidato a primer senador porque, dicen los díscolos, es un mal candidato, que está ausente en la provincia y sin votos propios, lo que aumenta las chances de derrotar al Frente para la Victoria. Por eso se hablaba de que el propio Urribarri podría convertirse en candidato a senador este año, pero no hacerlo como testimonial sino convertirse, en paralelo, en canciller de su provincia ante el Gobierno nacional, pero sobre todo con la expectativa de entrar en el juego nacional para 2015, entre la ilusión de ser tocado por la varita de Cristina como su heredero o como el vice de una fórmula en la que los K pongan el segundo. Urribarri no dice ni una palabra de eso. En lo de «Beto», con casi 200 invitados, decían que mandó a medir a su hijo Mauro, un joven al que delegó varias tareas pero que, decían ahí, «está muy verde» para un cargo importante. Decían, también, que el exintendente de Concordia «Calucho» Cresto, cercano a Julio De Vido, podría aparecer también en la grilla de posibles candidatos al Senado nacional aunque está instalada la idea de que el primer lugar de esa lista lo pedirá la Presidente porque 2013 puede ser la última elección donde tenga el poder pleno de la lapicera.

Asado en el Tigre y brindis bajo los árboles en el bello parque de Venice, un viejo astillero en vísperas de convertirse en un complejo de viviendas de alta gama a orillas del río Luján y cercano al centro. Se celebró allí el exitoso final del Festival de Arte Urbano de Estilo Libre: 100 murales monumentales realizados por 100 artistas que desplegaron su pintura callejera por todo el partido de Tigre (más de 150 kilómetros). La megaproducción se realizó en tiempo récord, las negociaciones para conseguir los muros comenzaron en octubre de 2012 y las pintadas el 20 enero. En el asado no estaban todos los artistas, pero sí los organizadores, elegantes como si fueran a Versailles: Carolina Biquard, Bárbara Russi, Guido Della Bella y Joaquín Torres Zavaleta, rodeados por el quién es quién de los lugareños. El anfitrión, Tino Lutheral, dispuso fardos de pasto como sillones de ese living al aire libre. Recién llegada de Villa La Angostura, Biquard contó que allí fue a comer al restorán Tinto Bistró de Martín Zorreguieta, hermano de Máxima. Nadie le preguntó qué había comido; Máxima monopolizó el diálogo ya que todos recordaron alguna anécdota. Se dijo que la curadora argentina Victoria Noorthoorn fue compañera de colegio de Máxima y que ambas salían con el grupo de argentinos radicados en Nueva York, entre ellos, el galerista Alberto Sendrós y la directora de Arte de la Universidad Di Tella, Inés Katzenstein.

«Máxima le compró hace unos meses una obra al joven artista misionero Andrés Paredes, y acaso para que pueda probarlo, le envió una tarjeta con unas simpáticas líneas», aseguraron. La cuestión es que los monarcas del mundo, les guste o no el arte, deben visitar seguido los museos y escuchar explicaciones sobre el arte. Así dijeron, cuando Máxima, la reina y su marido, recorrieron el Malba porteño, sorprendieron a todos, incluido Eduardo Costantini, con sus comentarios acertados y brillantes definiciones. La reina es coleccionista, tiene el discurso de una erudita y Máxima no va a ser menos, tiene una medio hermana artista radicada en Nueva York (hija de la «pensadora» Marta López Gil), que hace años expuso sus obras eróticas en el restorán Filo (lugar poco elegante si los hay). Ella ya había visitado el Malba sola, por gusto y sin protocolo, y le dijo sin dudar a Soledad Costantini que la obra que más le gustaba era «La Civilización Occidental y Cristiana» de León Ferrari, un ícono de la vanguardia argentina, la imponente obra que muestra a Cristo clavado sobre un avión bombardero.

En medio del cotilleo femenino y ante el comentario de la elevada altura de los holandeses, contaron que Máxima disfruta de usar en Holanda sus tacos empinados, pues en la Argentina estaba sentenciada a las «chatitas». En el asado, una exvecina de Máxima elogió sobre sus gustos democráticos, pues le encarga los vestidos de sus hijos a una modista de la calle Uriburu y Juncal, quien se encuentra con sus trabajos en todas las revistas sociales de Europa. La misma vecina agregó que Máxima rompió con historia fúnebre del edificio donde vivió con sus padres, que «tiene en su haber cuatro suicidios y una boda. Pero una boda real». En el Tigre estaban bien informados.

El mural más comentado -después de un bellísimo bosque de árboles color rosa- es el retrato de María Julia Alsogaray con el tapado de piel sobre su cuerpo desnudo, y está frente a una radio en abierto repudio a la privatización de unos terrenos. Cuando llegó el postre, luego del éxito de esta movida, los organizadores de Estilo Libre planeaban el posible ingreso de los graffitis a los subterráneos porteños. Lo cierto es que más allá de la estética y la inclusión social de los artistas, la gente del Gobierno tiene en cuenta que una alegre pintura puede ocultar los azulejos rotos y otros estragos. Aquí y en las grandes ciudades del mundo, desde la gran pintada del muro de Berlín, el arte de los graffitis avanza imparable.

Terminamos con un chiste de la línea fuerte:

Escena en una oficina migraciones en Medio Oriente:

-¿Nombre?

-Abu Abdala Safari.

-¿Sexo?

-¡Cuatro veces por semana!

-¡No, no, no! ¿Hombre o mujer?

-Hombre, mujer.... y algunas veces camello...

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