CHARLAS DE QUINCHO

Edición Impresa

Entre atajadas de melones y debates sobre la réplica mendocina del Metrobús macrista transcurrió la Fiesta de la Vendimia, vidriera política privilegiada con la que iniciamos los quinchos de hoy. Participaron el vicepresidente, funcionarios nacionales y la oposición local, que se vio más liberada en una bodega de Guaymallén. Eso no es todo: en picante vendimia paralela, un empresario de medios reunió al gobernador bonaerense, al intendente de Tigre y a un famoso cantante y exgobernador, donde entre otras cosas se habló del arte de no darse por aludido. Le contamos también al lector, en otro quincho, cuál será la cuestión de fondo en la próxima reunión de la Presidente con su colega de Brasil, y terminamos con reuniones top en el mundo de las artes plásticas. Veamos.

La fiesta de la vendimia, vidriera clásica de la política, terminó este año en un ajedrez de protagonistas que buscaron beneficiarse de la visibilidad que la celebración regional más importante del país, sin perder vuelo por enfrentar a barras que a veces exageran las quejas arrojando melones y manzanas a ricos y famosos, pero también exhibiéndose en donde se los puede mirar bien. Por lo ajustado de la agenda que cada protagonista hizo entre sábado y ayer, diríase que sometieron sus decisiones a expertos en relaciones públicas, imagen y estrategia. Se sabía desde hace más de una semana que Cristina de Kirchner no iría -la Presidente mide mucho ahora los desplazamientos, prefiere ese clima de cámara protectora que dan los actos con videoconferencia, y la única excepción que hay es en actos en provincias patagónicas-. Se confirmó el viernes cuando se conoció la muerte de la suegra de su hijo Máximo en el hospital Austral -ocurrió mientras decía el discurso ante el Congreso-. Eso confirmó la presencia de Amado Boudou, que hizo un circuito casi de microcirugía, cerca de lo profesional, porque acompañó el sábado a los empresarios, funcionarios y enviados de Buenos Aires -Diego Bossio, Alejandra Gils Carbó, el local Juan Carlos Fábrega que preside el Banco Nación, en desayuno en el hotel Hyatt-. Tuvo que escuchar la queja de algunos empresarios -Lorenzo Capece, presidente de Coviar- por la retención del 5% que se les cobra a los exportadores de vinos, que además se ha reducido por el control de cambios, el dólar que no sigue a la inflación y la demora en las liquidaciones. El vicepresidente hizo una fugaz aparición en el carrusel del mediodía, en donde debió atajar melones y se divirtió con los funcionarios que acumulaban frutas, botellas de vino y otros regalos que iban derivando a los secretarios para acumularse una despensita. Se sentó después en una mesa del Hyatt a comer empanadas con Juan Manuel Urtubey, Diego Bossio y «Paco» Pérez, para tomarse el avión de regreso al mismo sábado.

No estuvo en el almuerzo de las llamadas «fuerzas vivas», que se hizo este año en la bodega Los Toneles, en Guaymallén, como tampoco los demás funcionarios nacionales. Eso les liberó la plaza a los opositores, pero Julio Cobos, la principal estrella, también faltó, con lo cual le dejó la representación al senador Ernesto Sanz, que camina ya como precandidato presidencial de su partido. Entre correligionarios le sacaron punta a la pelea entre Cobos -candidato a diputado nacional con buena chance de ganar la elección- con su correligionario, el intendente de la capital mendocina Víctor Fayad, quien amenaza con ir por fuera del partido con listas propias, un daño eventual a las expectativas que tiene el exvicepresidente. Entre radicales y peronistas se sorprenden de la cintura del «Viti», quien llegó al cargo con su partido y el apoyo de sectores de Elisa Carrió -es una de sus mejores amigos- y de Ricardo López Murphy, pero que ha gobernado con el favor del kirchnerismo en una medida que querrían para sí muchos peronistas que gobiernan en la sequía de fondos. Mantiene una relación especial con Julio De Vido y eso le permitió ejecutar, contaban los mendocinos a medida que avanzaba la siesta del sábado en torno a un riquísimo menú y aún más ricos vinos, obras por $ 90 millones, cuando el total de la provincia de Mendoza fue de $ 100 millones.

A propósito de la capital mendocina, algunos invitados relacionaron obras locales con el Metrobús que construye Mauricio Macri en la porteña avenida 9 de Julio. En Mendoza, Celso Jaque comenzó una obra de Metrotranvía sobre vías viejas del ferrocarril que inauguró, con dos de demora, hace dos meses el gobernador Francisco «Paco» Pérez, y recibe, contra opiniones que recogían durante la construcción, elogios de los vecinos de Mendoza. Los macristas desean lo mismo para esta obra, centro de polémicas, pero cuya conveniencia se juzgará con el paso de los años, quizás tarde para el lucro político de quienes la emprendieron. Es una desgracia ésta de los intendentes que son criticados cuando lanzan obras, pero años más tarde se les agradecen. Es el costo de gobernar, que alguno debe tener frente a las franquicias de que gozan los políticos. En tren de cotilleo, los enterados de pequeñeces contaron que Jorge Matzkin, quien fue presidente del bloque peronista durante toda la era de Carlos Menem, está protagonizando una gira inusual: recorre el país personalmente invitando a cada uno de sus amigos a su fiesta de cumpleaños 70 que se hará el 23 marzo en Santa Rosa, La Pampa. Sorprende con su invitación donde aparece fotografiado domando un potro. Ya pasó por Santa Fe, Córdoba y Mendoza y se promete como el evento del año.

Más en serio, dio para el comentario entre peronistas la sorpresiva renuncia a la banca provincial de María Eugenia Bielsa en Santa Fe, después de ser la vicegobernadora de Jorge Obeid. La hermana de Rafael y de Marcelo se retiró de la Legislatura con señales agresivas a correligionarios de su partido y de su bloque, esgrimiendo una vaga referencia a que tenía la venia de la Casa de Gobierno. Hombres bien enterados de cómo ocurrió todo explicaron que, en realidad, la ahora exdiputada enfrentaba este año la elección de autoridades del bloque que preside y no tenía los votos como para reelegir. Decidió renunciar y fue a decírselo a Cristina de Kirchner a la Casa de Gobierno. La Presidente trató de convencerla de que no lo hiciera. Cuando vio que era imposible, le pidió que lo hiciera sin echarle tierra (el cuento dice otra cosa, pero estamos comiendo) a nadie. La Bielsa no le hizo caso en ninguna de las dos cosas y provocó algún enojo en el área presidencial. Eso significa que no hay proyecto de la Casa de Gobierno para ella en estas elecciones -algunos especulaban con una candidatura a diputada nacional por afuera del PJ- y parece confirmar que el Gobierno respaldará la lista que encabezarán Jorge Obeid y Agustín Rossi.

Siempre con cálculo de ajedrecista, Daniel Scioli ganó su lugar en la vendimia mendocina cuando apareció ayer, cuando ya los funcionarios nacionales se habían ido, en el almuerzo que suele ofrecer en su casa de San Isidro el empresario Daniel Vila, que todos los años anima una «vendimia solidaria» con ricos y famosos bajo varias carpas en las que los invitados participan de subastas y sorteos benéficos. Ayer Vila logró recaudar $ 3 millones, pero además fue anfitrión del gobernador de Buenos Aires, quien se mostró junto a otro invitado sorpresa, el intendente de Tigre, Sergio Massa. Del Gobierno local estaba el vicegobernador Carlos Ciurca, que tiene sus inquinas con el ajedrecista gobernador Pérez, que no fue al almuerzo de los Vila. La estrella de fiesta fue Palito Ortega, amortizado como cantante y como político, quien bromeó sobre los llegados de Buenos Aires. «¡Qué par tenemos acá! Espero que no me haga demorar en ceremonial cuando tengan más poder». Scioli jugó fichas en ese tablero y fue a ver al gobernador a la Casa de Gobierno, en un gesto no sólo fotográfico ni simbólico: hace discretamente un despliegue territorial en varias provincias como parte de la construcción de su candidatura presidencial. Venía de decir su discurso ante la Legislatura, en donde ratificó sus posiciones en materia de seguridad sentado junto con su crítico vicegobernador Gabriel Mariotto. En esa pieza les respondió a todos sus comentaristas, pero según su método: o no darse por aludido o darse por aludido de manera positiva. ¿Hay problemas de seguridad? Todos los tenemos y hay que hacer algo. ¿Hay problemas con paritarias? Todos los tenemos y hay que hacer algo. En la intimidad de ese encuentro nos enteramos de que el miércoles próximo habrá una nueva reunión entre su Gobierno y los gremios estatales en la cual se les ofrecerá un aumento del 22%, el mismo que ofrece la paritaria docente nacional y que los gremios ya han rechazado. Se enoja cuando habla de este tema, pero insiste en que es lo más que se puede dar. Massa, sonriente, debió explicar las alusiones que había hecho sobre sus cámaras de seguridad Cristina de Kirchner en el discurso del Congreso el viernes. No se dio por aludido, al menos ante los comensales de la casa de Vila, y bromeó: «Lo escuché de a ratos. Por momentos lo escuché, por otros no». 

La semana había dado mucho para desmadejar con tantos empresarios y políticos. Por ejemplo, los esfuerzos del gobernador «Paco» Pérez para sostener dos proyectos de su provincia, que son seguramente los más grandes que tiene hoy la Argentina. Uno es la inversión demorada de la minera brasileña Vale, de u$s 5000 millones, pero que reclama condiciones fiscales y de repatriación de utilidades que el Gobierno no quiere dar. Ese será el verdadero tema de la reunión del fin de semana entre Cristina de Kirchner y Dilma Rousseff en El Calafate. Esta semana el gobernador logró que Vale extienda compromisos de pagos de sueldos hasta el 15 de marzo. Después de esa fecha, la incertidumbre. El otro megaproyecto es el túnel trasandino que tiene proyectado el grupo Eurnekian, frenado -aunque todavía está en los papeles- en el tramo chileno. Antes de esta vendimia, el feriado de la batalla de Salta, Pérez se corrió a Santiago, Chile, junto a gente del grupo América, entre ellos Eduardo Valdés, para mantener charlas con el viceministro de Obras Públicas de Sebastián Piñera con el fin de destrabar los avales que tiene que dar ese país en el primer tramo de la deuda para los estudios de factibilidad. La obra total estaría en los $ 3000 millones y la Argentina ya votó la ley que da los avales para ese endeudamiento. El congreso chileno sigue demorando porque esgrime que es una obra privada y que el Estado no tiene que dar avales. De esas reuniones participó también el embajador Ginés González García, que este año no estuvo, raro, ni en la fiesta de la Vendimia ni en la del Sol en San Juan. La urgencia de este trámite obedece a que Piñera termina su mandato sin que esta obra avance, lo que obliga a los argentinos a pensar en que deberán retomar las charlas con Michele Bachelet, que tiene las chances más altas de ser electa de nuevo presidenta de su país y que en su primer mandato firmó un acuerdo que incluye esa megaobra. Para quienes ven bajo el agua, puede haber en esta demora otra trama internista. El túnel que va a Chile desde San Juan es una obra pública pagada por el Estado que depende del ministerio de Julio de Vido. La de Mendoza le pertenece al ministerio de Florencio Randazzo y es privada. Importa mucho por la dimensión de las dos obras.

De vuelta a las minucias, empresarios ligados a la CGE dijeron por cierto que el animador Marcelo Bonelli, del monopolio Clarín, se entrevistó con Ider Peretti, presidente de esa entidad, en la cual pidió le tramitasen una reunión con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, de quien se diría -según esta trama- admirador. El funcionario se negaría a recibirlo a Bonelli. Otra historia, traída por turistas que pasaron por Miami, dice que el cónsul argentino en esa ciudad, Miguel Talento, está promoviendo un premio para un taxista haitiano que trasladó en esa ciudad a unos turistas argentinos que subieron en el distrito financiero de Brickell y olvidaron en el vehículo una suma de dinero: $ 800. Este taxista peregrinó por hoteles y llegó al consulado con el dinero y lo devolvió. Talento supo que el condado de Miami da todos los años un premio a mejor taxista y ha pedido que se lo otorguen al haitiano por un mérito bien criollo: saber cuidar los dólares de un argentino. ¿Cómo supo que eran argentinos?, le preguntaron. «Porque al pagar no me dieron propina», dijo.. 

Final con arte y buena comida, porque el restaurante Elena, del hotel Four Seasons, fue el escenario que eligió el operador cultural y editor Diego Costa Peuser, radicado en Miami y de paso por Buenos Aires, para contar la nueva etapa de la Feria Pinta de Nueva York, desde este año bajo su exclusiva responsabilidad. Costa Peuser anticipó que Pinta abrirá sus puertas en la calle Mercer, en un loft de típica arquitectura fabril ubicado en el corazón del Soho. El menú del Elena es simple, casi doméstico se diría, pero tiene sus secretos. Vale la pena ver cómo bajan algunas botellas de vino (que merecen el viaje), por un breve ascensor que las trae levitando. Por amargo que haya sido el día, la manteca con granos de sal entrefina con un pan crocante y casero, la pesca del día y unos creppes de manzana tibios, servirán para endulzarlo.

Gastón Delau habló de la inauguración de la nueva PArC-Perú Arte Contemporáneo, la primera feria internacional de arte actual de Perú, organizada por la firma argentina Arte al Día, propietaria de LimaPhoto y la exitosa Buenos Aires Photo. «En abril estarán allí varias galerías argentinas y de todo el mundo», aseguraron ambos.  

La terraza de la Fundación Proa y el paisaje del Riachuelo enmarcaron el almuerzo que comenzó con deliciosos higos entre tiernas hojas verdes y queso brie, para celebrar el cumpleaños del empresario y conaisseur de arte Norberto Frigerio. El tema dominante fue la crisis de Italia. Para comenzar, la dueña de casa, Adriana Rosenberg (Proa), dijo que marcha hacia Bergamo (la cuna de Techint, tan cercana a Sotto il Monte, la del Papa Bueno, Juan XIII). Se habló quela demora de la Cancillería argentina para nominar a artista que representará en junio a nuestro país en la Bienal de Venecia, provoca retrasos en los planes del grupo que se apresta a acompañar el envío. Todos confesaron que les divierte más la Bienal que asistir a la fumata. Allí estaban las coleccionistas Inés Tonconogui, Cristina Guzmán, Magdalena Cordero, Teresa Bulgheroni y los galeristas Alberto Sendrós y María Casado. Se dijo que la opción «aprobada» que supervisará Cristina de Kirchner personalmente, es la de la artista Nicola Costantino, quien dedicó una serie de obras a Evita. La otra opción sería una muestra de Xul Solar que, es obvio, más adecuada para un museo, desentonaría con una Bienal, dedicada a mostrar qué pasa hoy en el mundo con el arte contemporáneo. El salmón, envuelto en papel metálico, se mantenía caliente entre las hierbas y para disfrutarlo estaban los diplomáticos Jeff Brown (EE.UU.), Ricardo Calderón (México) y Elena y Alexis Bulgari (Grecia); los empresarios Luis Echevere y Juan Pablo Maglier (La Rural), Claudia Stad (Jean Pierre), Norberto García (Rolex), junto a Cristina Kallouf de Blaquier, Juanita de Narváez, Nora Iniesta y Teresa Garbesi. Para el postre, inolvidable helado de crema con frutos rojos.

Vamos a terminar con un chiste breve de la línea fuerte.
Tres amigos charlaban en un bar, y uno de ellos confiesa:
-Muchachos: no saben lo feliz que soy; estoy teniendo un sexo espectacular con un orangután...
Pasado el instante de asombro, uno de los amigos pregunta:
-Pero el orangután... ¿es macho o hembra?
-¡Eh, viejo! ¡Hembra, por supuesto! ¿Qué te creés que soy: un degenerado?

Dejá tu comentario