Charlas de Quincho

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Dominado el país por los aires vaticanos, iniciamos los quinchos con las estrategias del Gobierno de fines tan sagrados como profanos, por caso el mandato de ampliar la embajada criolla en la Santa Sede (entre las anécdotas más milagrosamente “pedestres”, le contamos al lector la diligencia con unas plantillas para el calzado pontificio). Reunión secular fue el festejo en Olivos por la gestión criolla en los EE.UU. sobre el futuro de la CIDH. Y un megaquincho: el que celebró el peronismo no K en La Pampa para los 70 años de Jorge Matzkin, con el llamado “Ratzinger peronista”, Eduardo Duhalde. Terminamos con un poema de Eduardo Valdés, papal por supuesto. Veamos:

Como el resto del país, la región y quizás buena parte del planeta, el Gobierno y la oposición entraron en vertiginoso reseteo. Ya nada será igual y es difícil para todos imaginar el futuro -ese producto que se les pide a los políticos- con el factor Bergoglio, que ha pasado a ser no sólo referente religioso sino una especie de gran padrino al que no hay que apartar de ninguna especulación. Eso demoró la partida de Cristina de Kirchner al sur, adonde espera pasar las Pascuas, de manera de dejar en orden a sus fuerzas que han debido explicarle al público que los rezongos de algunos grupos minoritarios anticlericales y antibergoglistas que conviven allí como restos de la transversalidad, no representan la posición del oficialismo, que ve el peligro de que las buenas relaciones del nuevo papa con la oposición redunde en algún beneficio electoral, más cuando al aire vaticano hincha velas en sectores del propio kirchnerismo, por ejemplo el de Daniel Scioli, quien sonríe al ver que los mensajes de amor y paz se concilian con su estilo para hacer política. El ánimo pacificador y acuerdista a la Presidente bajo el cielo protector que ha tenido el papa Francisco sobre todos va de la mano del proyecto. Toda fuerza que concurre a elecciones tiene un solo mandato: tirar al centro, buscar al público mayoritario, que es moderado y sanciona las peleas y las estridencias. Celebró Cristina, en ese ánimo, que Scioli le hiciera llegar pruebas fehacientes de no ruptura, algo que estaba descontado en el riñón del oficialismo pero que no terminan de entender opositores que querrían el "salto", pese a rispideces presupuestarias que padece no sólo Buenos Aires, sino la Nación y las demás provincias.



Si ése es el rumbo no extrañó a nadie el mensaje amistoso que le mandó la Presidente al radicalismo en el acto sobre el 24 de marzo, con invitados de ese partido (Daniel Salvador) y menciones a Raúl Alfonsín y hasta a Graciela Fernández Meijide, a quien invitó al acto (no concurrió por estar de viaje) y la reivindicación de la CONADEP, que es una piedra en el zapato para el peronismo, que en 1984 no quiso integrarla después de que Ítalo Luder en la campaña de 1983 había avalado las leyes de amnistía de Reinaldo Bignone.



La mirada del Gobierno, obviamente, está fijada en Roma y lo que allá ocurrirá. Es víctima en esa percepción también de las inquinas internas que sepultó la presencia de la abogada Alicia Oliveira en la comitiva oficial a la asunción de Francisco, una señal de anti-verbitskismo rotunda. En ese viaje Cristina recibió de esa mujer que está entre las amigas más cercanas de Bergoglio otros testimonios de la actuación del ex arzobispo en los años '70, el principal relato de cuando le prestó el DNI y un atuendo de sacerdote a un perseguido político para que saliese del país. También de una de las razones de la pelea entre Oliveri y el periodista asesor Verbitsky, que se remonta a un señalamiento que habría hecho éste a una hermana de la abogada como entregadora de militantes en una villa. Historias viejas que ahora todos quieren olvidar, más cuando todos saben que Oliveri fue la abogada de Verbitsky en una causa por desacato que le inició Carlos Menem, una prueba mayor de una confianza política que se perdió ya en el camino. Como la Presidente mandó que la embajada argentina en el Vaticano se amplíe y sea la más importante del mundo en espacios y gente, debió enfrentar la marea de conspiraciones para ocupar el cargo máximo de esa legación. De "conspiración" habló en Roma ante quien quisiera escucharlo el propio Juan Pablo Cafiero, a quien le atribuyeron un revoleo, ni probado esta vez, que sí ocurrió en 2005 cuando se eligió al papa Ratzinger en confrontación entonces con Bergoglio. "Por acá todo bien, salvo las conspiraciones que vienen de Buenos Aires", le comentó a un legislador que viajó a Roma. De Cafiero se sabía -y esto siempre ayuda al serrucho y más en la diplomacia- que había hecho señales de dejar el cargo con el propósito de estar cerca de su familia y en particular de su padre Antonio. Con eso y el humo periodístico bastó para que lo hiciesen tambalear. Lo más que respondió el Gobierno ante estas noticias fue a un provisorio: "Juanpi sigue... por ahora".



El grado de apertura del Gobierno al Vaticano llegó a extremos casi para eruditos, como el servicio que prestó personal del protocolo presidencial a necesidades más que íntimas del nuevo papa, a quien Elisa Carrió atribuye la afición al uso, como ella, de ojotas, algo que podría actualizar la tradición de las "sandalias del pescador" por las "ojotas del pescador". Bergoglio ya rechazó el uso de varios elementos de la pompa vaticana, como los escarpines. Este delicado calzado tiene ingredientes casi fetichistas. Un zapatero mexicano, por ejemplo, le preparaba a Ratzinger unos escarpines confeccionados con piel de cordero, forrados por dentro con piel de cordero nonato para extremar la suavidad. Bergoglio apareció en los actos de asunción con un calzado común y hubo gente que en Buenos Aires entró en alerta. Uno de ellos el ortopedista Carlos Rodríguez, que tiene establecimiento en el barrio de Chacarita, quien atendió siempre esos menesteres de Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires. Fue a ver la ficha de su piadoso cliente y observó que hacía cuatro años que no le pedía unas plantillas de descanso que usa el nuevo Papa en sus zapatos. De inmediato ordenó a sus artesanos que le confeccionaran cuatro pares de plantillas, dos de ellas con insignias de San Lorenzo de Almagro. Le costó un poco llegar al área presidencial de la Casa Rosada con la inquietud de que se las llevasen en el equipaje de la comitiva presidencial. No le costó nada esperar la respuesta: personal de Presidencia se presentó en su local (la marca es Point, y ahora podrá agregar la leyenda "Proveedor del Santo Padre"), recogió las plantillas y en 24 horas ya estaban en el Vaticano, entregadas por personal de ceremonial de la Rosada a personal del Santo Padre en el mismo momento cuando almorzaban, el lunes, Cristina de Kirchner con el papa electo.



También entró en el programa conciliador, en otro frente bien distinto, el festejo privado en Olivos por la gestión de la Argentina en Estados Unidos, donde Héctor Timerman se convirtió en el mediador entre dos bloques que parecían irreconciliables en la reunión que debatió el futuro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En esa pelea se enfrentaban los países del ALBA (la liga de la América Morena), encabezados por Ecuador, contra Estados Unidos. El Gobierno de Rafael Correa amenazaba con retirarse de la comisión si el organismo no se iba de su sede en los EE.UU. en razón de que ese país no ha suscrito el tratado de derechos humanos que rige a la comisión. Timerman pasó 36 horas en Washington trajinando un documento conciliador que terminaron firmando las partes y salvo eso la existencia de la Comisión tal cual se la conoce ahora y abrió a futuras reformas sobre quién la va a pagar (la Argentina, que es el principal aportante, pide que se filtren un poco los subsidios de países europeos que viene con cláusulas gatillo poco claras). También frenó la Argentina los embates de los países del ALBA a la tarea de la relatoria de la OEA sobre libertad de expresión, que es cuestionada por muchos países que ven una mirada crítica sobre la intervención del Gobierno en la prensa a través de leyes de medios. La Argentina tiene mucho que ver con esa relatoria porque cuando se creó en la década de los '90 logró designar a un argentino, Santiago Cantón, haciendo concesiones a la moderación porque gobernaba Carlos Menem. Cantón, aunque vivió siempre en Estados Unidos, despuntaba como un referente del Frepaso.



De manera subterránea, y mientras se verificaban por el ancho mundo las celebraciones papales y el ajuste de sintonía fina ante Estados Unidos -acuerdos que pudo festejar el vicepresidente Amado Boudou con abrazos con Rafael Correa en el viaje que hizo el fin de semana a Ecuador- el peronismo no kirchnerista hizo el primer megaquincho del año, una especie de concilio (por príncipes que concurrieron), en un hotel de La Pampa. Los convocó Jorge Matzkin, que fue uno de los cardenales en el bloque del PJ en Diputados en la década del '90, para celebrar con una cena en la noche del sábado y un cordero a mediodía de ayer, los 70 años. Llegaron amigos de todas partes, algunos en aviones privados, encabezados por alguien que fue papa, Eduardo Duhalde, que viene a ser ahora como el Ratzinger del peronismo y que mira todo desde su Castel Gandolfo, que es la casa de Alejandro Korn, donde adaptó unos viejos vagones de tren para su habitación, algo que querría tener en la suya Pino Solanas, que sueña con un país ferrocarrilero. El eje de la fiesta fueron los familiares, pero Matzkin se ocupó de reunir a la llamada "banda del bloque", eje del peronismo legislativo durante casi 15 años y que sigue siendo un alma mater o un grupo de pertenencia al que sus miembros nunca han renunciado. Conservan esa relación como un estado sacerdotal que no se ha perdido después de la jubilación de la mayoría y que a veces han tenido que reunirse en secreto -como hace algunos años en una cumbre en Villa General Belgrano, que se contó en estos quinchos para escándalo de muchos- para resolver problemas de gobiernos peronistas. El día que se escriba la historia de estos tiempos el grupo merecerá un capítulo importante por la vigencia y las proezas del grupo al mando del bloque con enroques y relevos que, contados en detalles, van a explicar más de un enigma. La gravitación se remonta a los tiempos del primer bloque en 1983-1985 donde debutaba el ingenioso Manzano y termina en 2002 cuando termina la gestión del último mohicano del grupo, Humberto Roggero y es reemplazado por José María Díaz Bancalari, otro partero de la historia que prueba la verdad de la inefable definición de Chacho Álvarez: "El peronismo es una identidad en tránsito". Hubo comentarios sobre realidades provinciales, como Santa Fe, adonde se vuelve a mover la caua sobre muertos en inundaciones que podría comprometer a Carlos Reutemann, hoy senador hasta 2015, y con intención de reelegir.



Juntos -la mayoría acompañados de sus mujeres- vieron el clásico video que imponen los organizadores de "eventos" en todas las fiestas, mostrando al Matzkin joven, es decir con pelo, y acompañado a lo largo de su vida con amigos y examigos -que siempre son más en la vida de un político-. Lo festejaron todos con ternura y eso que son hombres duros los que viajaron el sábado al hotel La Campiña de Santa Rosa: Eduardo Duhalde, el juez de la corte Juan Carlos Maqueda -que fue vice jefe de gabinete de Menem José Luis Manzano-, Miguel Ángel Toma, Eduardo Camaño (uno de los pocos activos en política, hoy en el armado del sciolismo), Marcelo López Arias, Manuel Corchuelo Blasco, Luis Uriondo, Oscar Lamberto (auditor hoy por el PJ), Néstor Perl, Cristina Guzmán (una rareza no peronista en la fiesta), Humberto Roggero (el hombre que viene del Vaticano, adonde acompañó durante varios años al ex senador por los oriundi en Italia, el ex embajador en el Vaticano Esteban Caselli), el exgobernador Néstor Perl con su mujer Costanza Guglielmi, activista en cruzadas contra la inseguridad, el exintendente Saúl Bouer, fue ministro de Educación en la ciudad Buenos Aires la mujer del cumpleañero, Gervasia Sica. Se pusieron todos al tanto de sus biografías en largas charlas nostálgicas -como los recuerdos cariñosos al llorado "Buscapié" Cardozo-, pero se destacaron los apuntes de actualidad al escuchar a Duhalde cantar su retiro de la política y su descreimiento de que Cristina de Kirchner logre otro mandato. Muchos se acercaron a Roggero en busca de alguna pista vaticana que les abriera algún ventanuco. No aportó mucho porque ya está acá y estuvo ligado al sector Caselli que perdió con la elección de Bergoglio. Pero contribuyó a charlas más densas de las que intervinieron representantes del ala más letrada del peronismo -Toma, exteólogo, o Maqueda, gran jurista- para sacar alguna lección de las señales que vienen de Roma.



Muchos destacaron la mención a Leopoldo Marechal en la charla entre la Presidente y Bergoglio, que en la Argentina relacionaron todo con lecturas juveniles. El autor de "Adán Buenosayres" fue redescubierto después de largo ostracismo por los peronistas de los años 70 cuando publicó "Megafón o la guerra", que todos exaltaban como una alegoría de la lucha entre dictadores y fuerzas populares. Ese Marechal fue a Cuba, fue ídolo de "Primera Plana" desenterrado por Tomás Eloy Martínez y lo recordó Cristina desde esa perspectiva. Faltó, según lo escuchado en esas mesas, explicar por qué Bergoglio sacó el nombre de Marechal. Fue porque este autor ha sido de lectura obligada por sacerdotes y católicos sin sotana desde sus primeras obras en los años '40, cuando se destacó como lírico impecable y poeta religioso. Venía del vanguardismo martinfierrista pero derivó pronto a una de las corrientes más fuertes de la literatura de los año 30 y 40, la que venía de la España posfranquista y que tiñó a vates religiosos como Ernesto Cardenal -que además es cura- que después devinieron en terceristas de distinto color. Como Cardenal -lo ignoran quienes sólo leen sus poesía sandinistas- Marechal se fascinó con la España de Francisco Franco, quien lo condecoró con la orden de Alfonso el Sabio. Por esa militancia Marechal fue funcionario del Gobierno militar de 1943, como segundo de Gustavo Martínez Zubiría (a) Hugo Wast, otro nacionalista católico a quien se lo ha acusado de antisemita. Marechal se quedó en el escalafón del Estado hasta 1955, integrando la Comisión Nacional de Cultura que es el antecedente de la Secretaría de esa área. Escribió el Canto de San Martín o "Cantata Sanmartiniana" que se entonó ante Juan Domingo Perón en el congreso de Filosofía en Mendoza en 1950, donde el general leyó el texto de Carlos Astrada que luego firmó como "La comunidad organizada". Obvio que en 1955 entrase en el ostracismo acusado de participar de un Gobierno que impuso la censura y persiguió a políticos e intelectuales opositores. Ese Marechal tradicionalista, nacionalista, católico, tomista, aristotélico, es el que admiró siempre la Iglesia y lo impuso como lectura y es claro que para Bergoglio es una referencia ideológica y también literaria, porque fue un gran escritor y así lo reconoció, en pleno peronismo autoritario, un gorila de manual como era Julio Cortázar, quien saludó salvando distancias políticas, la publicación de "Adán Buenosayres" en 1948, poco antes de dejar el país perseguido por el peronismo, que lo había dejado sin cátedras por la misma política de la que participaba Marechal. Esto lo saben bien los peronistas que fueron a La Pampa, que se entretuvieron con leyendas llegadas de Roma, como que Bergoglio rechazó ciertos hábitos estridentes y le dijo a su vestidor que "el Carnaval ya pasó", o que el papa Ratzinguer le dejó a Bergoglio un informe de 300 páginas con todos los datos de problemas que tiene que resolver. Para aliviar la madrugada, le pidieron todos al exdiputado Uriondo que cantase algo. Se resistió porque es hombre de guitarra y le ofrecían un servicio de karaoke. Al final cantó un tango que sonó simbólico: "Desencuentro", de Troilo y Cátulo.



La semana pascual disparó el alma criolla, errante y viajera y mandó al exterior a protagonistas de la hora. El diputado Jorge Landau fue a Nueva York a ver "Francesca da Rimini", en el Metropolitan Opera House, regalo que se dio por los 66 años que cumplió el viernes. Inspirado por el cielo protector que tiende su amigo Jorge Bergoglio, se registró la presencia de Eduardo Valdés entre Boston y Nueva York, donde tuvo una iluminación piadosa de la cual es testimonio el poema que transcribimos a continuación como primicia exclusiva y con disculpa a los lectores por sus extremos militantes, que pueden no compartir todos:

Habemus Papa

Habemus Papa, reza el obelisco / por Asis, nuestro Jorge es Francisco, / porteño de América Latina./ Cuánta emoción, los ojos de Cristina.

Piratas, devuelvan las Malvinas, / dijo el cardenal en homilía. / El almuerzo con nuestra Presidenta / Fue Felicidad para la feligresía.

Alegría de obreros y cirujas / y magdalenas de Constitución / Mujica y sus hermanos de la villa / Descamisados, Marechal y Juan Perón.

Gol de Dios, gritan cuervos en Boedo, / Se abrazan Néstor, Evita y Alfonsín / Costureros, maestros y porteros, / Diego, Hebe, Bolívar y San Martín

Habemus Papa, reza el obelisco, /Por Asís, nuestro Jorge es Francisco. / Porteño de América Latina, / Cuánta emoción, para toda la Argentina




No fue un jueves más: era el festejo por el casamiento de German Neuss con Gabriela Flores Pirán. Hubo 650 invitados -sin que faltase nadie- al Yacht Club de Puerto Madero, donde todo estuvo organizado al detalle para comodidad de los asistentes. No hubo mesas armadas a discreción sino que directamente se optó por cocktail con sillones repartidos en la terraza y en el salón principal. El clima lo permitió todo. La invitación decía "black tie" y fue respetada a rajatabla. Empresarios, modelos, actrices y políticos, entre los invitados. Pudo verse así a Teresa Calandra, Marcela Tinayre con Marcos Gastaldi; Nelly Arrieta de Blaquier, Adriana Constantini, Carmen Yazalde, "Monona" Soira, Mora Furtado, Graciela Borges, Roberto Dvorik y Laurencio Adot. También José Luis Manzano, Mauricio Macri con Juliana; Jorge Neuss y Silvia Saravia, Santiago Soldatti recuperado de una operación que se debió efectuar en Punta del Este, Eduardo Amadeo, Jorge Born (h), Lily Sielecki, Martín Cabrales, Camilo Aldao, Bruno Quintana, Luis Cetrá, Jorge Sánchez Córdova, Marcelo Figueiras y la senadora María Laura Leguizamón, Roberto Zaldívar, Pablo Roemmers, Eduardo y Ricardo Gruneisen, Carlos Pulenta y Juan Santa Cruz entre otros. La fiesta duró hasta pasadas las 5 de la mañana, lo que reflejó el estado de ánimo del evento. Hubo música para todos los gustos, desde el tradicional vals hasta la música electrónica. Los bandos de +40 y de sub 40 (fundamentalmente compuesto por los hijos de Germán, "Georgie", Rosario y sus amigos) coparon la pista sin distinción de música. La comida fue repartida en diferentes islas y fue, como la música, variada. Desde pastas, a cevichi y suhsi. Vino de la bodega Bombal y Aldao (propiedad de Neuss en sociedad con Camilo Aldao) y champagne Norton. El baile comenzó con recital del grupo Industria Nacional para luego Suásnabar quedar a cargo de la movilidad de los invitados. Como en todos los eventos, el papa Francisco copó temas de conversación. Juliana Awada, recién llegada de Roma con Macri, no dejaba de sorprenderse por cómo se acordó de su hija Antonia. El dólar "blue" se llevó el resto de los comentarios.



La declinación del ventarrón papal permitió el retorno de algunos clásicos. Como la llama Rody Cup, en la especialidad truco. Esta primera edición por este año puso en juego la copa "Papa Francisco" y la organización la llevaron Guillermo Scarcella, titular de Aguas Bonaerenses, y el anfitrión, el empresario Diego Mazer, que hizo brillar su establecimiento Tango Porteño. La concurrencia, muy nutrida por cierto, degustó exquisitos platos gourmet, acompañados por distintos varietales y disfrutaron un espectáculo musical de nivel internacional. Por cuestiones de espacio, sólo se pudieron inscribir 27 parejas integradas por funcionarios de judiciales nacionales, de Buenos Aires y de la Capital, además de profesionales y políticos, una prueba de que en la Rody Cup predomina la tolerancia, el dialogo y el perdón, tal como nos lo enseña el nuevo pontífice. Participaron, entre otros, el juez Rodolfo Canicoba Corral, en cuyo honor fue bautizado el torneo; el escribano general de Gobierno de Buenos Aires, Alfredo Siviero, el Fiscal Guillermo Marijuan, El Ministro de Seguridad de la Ciudad Guillermo Montenegro, el Diputado Mauricio Dalesandro, Javier Goñi,Marcelo Rochetti, Chino Olivares, Esteban Baume, Chiche Peluso, Atilio Gibertoni yOscar Scarcella. Invitado especial de Scarcella se hizo presente en el lugar el padre Pedro, cura de origen mapuche, oriundo de Valdivia, Chile, en ejercicio de su inclaudicable compromiso con la fe, aprovechando unas pocas horas en su paso por Buenos Aires en su camino a Roma, accedió al pedido del funcionario y bendijo la copa y a todos los presentes. Pidió un rezo para Francisco, por la unión de todas las religiones y se marcho, no sin antes reconocer que era la ceremonia más extraña a la que había concurrido en su vida. Esta bendición ecuménica sumió a los participantes en profunda reflexión, y por primera vez ganar la Copa pasó a segundo plano y la espiritualidad primó, por eso los triunfadores no importaron. Ganaron todos con solo asistir a este extraordinario acontecimiento.



Parroquiales: Se repone el ex diputado Jorge Enríquez de una fractura de gemelos en la pierna izquierda, pero igual cumple con la vigilia de la carne en lugares de mortificación como la parrilla "La Brigada" de San Telmo. También se recupera de una lumbalgia en La Plata el ministro Julio Alak. Y Héctor Timerman pudo recuperar en Washington el celular que había perdido en Roma. Magia papal.



Vamos a terminar con un chiste a la moda. Un automovilista da vueltas y vueltas por el centro, buscando sin éxito -por supuesto- un lugar para estacionar. Está llegando tarde a un importante encuentro de negocios, y en su desesperación levanta los ojos al cielo y clama:

-¡Dios mío! ¡Haz que encuentre un lugar para estacionar! ¡Si lo haces, te juro que iré a misa todos los días, que no comeré carne en cuaresma, que haré todos los ayunos que marca el calendario, que me confesaré todos los días, que donaré el diez por ciento de todo lo que gane a tu Santa Iglesia!

En ese momento, milagrosamente, un auto se pone en marcha, se va y deja libre un lugar. El hombre vuelve nuevamente su cara al cielo y dice:

-Dejá, Dios, no te molestes. Ya encontré uno...

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