Charlas de Quincho

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¿Por qué eligió Ricardo Lorenzetti a un grupo cerrado de empresarios para, casi en secreto, darles la doctrina de la Corte pocas horas antes de la audiencia sobre la ley de medios? Lo justifica el peso de lo que afirmó, mucho más importante que los discursos de campaña que inundan los titulares. Dimos un sobrevuelo sobre quinchos femeninos con empresarias y juezas, supimos detalles de los cambios en la agenda presidencial y del sábado que pasó en el sanatorio Otamendi, contamos el castigo anticamporista en el kirchnerismo de Santa Fe, fisgoneamos en las sesiones de ministros argentinos y chilenos en cumbre en Santiago y terminamos hablando de arte y de dieta papal en La Boca.

Imaginado como un rutinario show de conferencias de funcionarios que ya hablan todos los días por radio, el seminario del Council of the Americas, rutina anual de la lobbista neoyorquina Susan Segal, aportó el quincho más fuerte de la semana bajo los dorados techos del hotel Alvear. No fue a la luz del día ni el jueves, cuando se agolparon candidatos y punteros del oficialismo y de la oposición ante algunos cientos de empresarios y curiosos; ocurrió en la noche del miércoles, en un salón del hotel en el cual la organización del seminario agasajó a unos 50 representantes de empresas que auspiciaron de su bolsillo la reunión y con un invitado estrella que empleó esa tribuna para decir cosas más que importantes: el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, que seguramente preparó sus palabras para que las escuchara en detalle el grupo que reúne a las principales empresas del país. Le adelantaría el carácter de sus dichos a la bastonera del Council, la Segal, quien antes de comenzar la cena pidió a los asistentes que guardaran en secreto lo que iban a escuchar. El compromiso lo selló la anfitriona de esa cena pagada por quienes debían además cerrar el pico con el menú clásico del Alvear, el rutinario lomo con salsa y vegetales. Los asistentes intentaron guardar el secreto de lo que dijo Lorenzetti pero el compromiso duró hasta que la mirada quinchesca se posó sobre el acontecimiento, cuyos detalles revelamos acá en beneficio del interés público y también porque las palabras de Lorenzetti ocurrieron como preámbulo de una semana que tendrá a la Corte como protagonista central, ya que pasado mañana el tribunal albergará un debate sobre la ley de medios -trámite que tiene para resolver desde hace meses- que se transmitirá coast to coast y que aprovecharán todos para darle impulso a la campaña electoral.



Lorenzetti ocupó la mesa principal de la cena del miércoles, estrictamente reservada para empresarios pagantes del gasto del seminario -no mencionaremos a ninguno para no dar pistas sobre quién pudo contar lo que allí pasó- y un grupo de políticos de Estados Unidos y de la Argentina, entre ellos una sobrina de los hermanos Kennedy, Kathleen Kennedy Townsend, asesora especial del Departamento de Estado en temas de educación, algunos funcionarios de la Embajada de los EE.UU. en la Argentina y, rara avis en ese grupo, el ministro sciolista de la Producción, Cristian Breitenstein. El titular de la Corte dio una charla breve sobre las funciones del tribunal, en la cual dio definiciones que redondeó en el animado turno de preguntas al que se brindó por parte de los empresarios. La mayoría de éstas rondaron dos temas, la ley de medios y las medidas cautelares. En síntesis, éstas fueron las definiciones: sobre la ley de medios, Lorenzetti dijo que "nunca la Corte va a declarar la inconstitucionalidad de una ley íntegramente, pero sí puede hacerlo respecto de algunos artículos. Si se hiciera lo primero -explicó- estaríamos asumiendo el rol del legislador". En temas como éstos, agregó, saben que hay intereses de parte de empresas y del Estado y que el rol de la Corte es ser quien pone el equilibrio entre esos intereses. En respuesta a una pregunta más específica, Lorenzetti desarrolló su hipótesis de que la Argentina tiene una cultura política pendular, en donde las expresiones van de un extremo a otro, que eso es lo que debe equilibrar la Justicia para impedir excesos. Tampoco hay una cultura de acuerdos entre las partes y los consensos son muy difíciles, y eso le exige a la Justicia trabajar para que los haya. La Argentina, siguió, es un país muy diverso y la Justicia debe asegurar el respeto de la diversidad, desde la diversidad geográfica hasta la cultural y la política.



Le pidieron desde una mesa que fuera más explícito y dijo que en lo político hay en el país una tendencia en algunos a considerar a quien es distinto en cuanto a la geografía, a la cultura, lo social y en cuanto a las ideas como si fuera un adversario y se tiende a negarle los derechos. Eso, ilustró, está en la base de la tendencia a aplicar la dialéctica amigo-enemigo a las diferencias que surgen de la diversidad, algo muy común, insistió, en un país con tanta diversidad como la Argentina. La mayoría del auditorio eran empresarios y las preguntas se concentraron sobre el régimen de cautelares. El problema de la Argentina en este punto no son las cautelares sino la duración de los juicios. Claro, agregó, que querría menos cautelares, pero también juicios más cortos. La extensión de los procesos hace necesario este tipo de medidas, explicó, y remontar el problema requiere no sólo reformas legales y del sistema judicial. También hacen falta más jueces y más tribunales para que los juicios sean más breves y queden resguardados los derechos de todos. Con estas definiciones, los auspiciantes de la cena y del seminario del Council se consideraron más que pagados porque no es común escuchar al presidente de la Corte hablar con tanto detalle, aunque eludiendo expresiones que pudieran significar un prejuzgamiento sobre algún tema en concreto.



Frente a lo que habían escuchado en esa cena previa del miércoles de boca tan calificada como la de Lorenzetti, lo que los asistentes al seminario oyeron al día siguiente fue todo rutina, porque los discursos de campaña de los candidatos y punteros no se salieron de caja. Se divirtieron algunos empresarios con evoluciones de candidatos como Sergio Massa cuando merodeó la mesa en donde estaba sentado el gobernador Jorge Capitanich y en un momento se abalanzó sobre él para darle un abrazo que pudieron registrar oportunos fotógrafos; se rieron más cuando leyeron en la prensa un relato distinto que afirmaba que había sido el "Coqui" chaqueño quien buscó ese saludo cuando éste, en realidad, estaba concentrado en trámites pejotistas, algo de lo que ha tomado distancia el intendente de Tigre. En un cruce que tuvieron en el pasillo del Alvear le sugirió a Daniel Scioli, otro de los oradores del Council, la posibilidad de cambiar el lugar de la reunión del Consejo Nacional del viernes en Corrientes para evitar que dirigentes nacionales quedasen enredados en las pujas internas del PJ local. "Crucemos el puente", bromeó "Coqui" ante Scioli para que esa cumbre se hiciera, pero en territorio del Chaco. Scioli descartó esa posibilidad en el acto porque él es el presidente del PJ y corre en su interés que el candidato "Camau" Espínola haga una buena elección el 15 de septiembre, que es cuando Corrientes vota nuevo gobernador. Seguramente habrá segunda vuelta para ese cargo, y si "Camau" ganase sería el primer gobernador sciolista, toda una novedad. Espínola siempre ha tenido como referente nacional a Scioli. El Frente para la Victoria quedó en las primarias -que pueden ser consideradas más que nunca una encuesta para esta pelea- segundo detrás del radicalismo de Ricardo Colombi por 9 puntos, pero confían los peronistas en la dispersión en su favor del 8,7% que sacó el radical disidente "Nito" Artaza. La apuesta bien vale, en la mirada de Scioli, mantener el respaldo a "Camau".



El resto de las actividades del Council se dispersaron, diría una crónica de sociedad, en "eventos de género". Segal llevó el viernes a una cincuentena de damas a almorzar a La Rural dentro de las actividades del encuentro anual de la ONG pro negocios Endeavor. Estuvieron allí de nuevo la funcionaria Kennedy, a quien le presentaron a algunas de las estrellas de la feminidad criolla, como Karina Rabolini, María Laura Leguizamón, Doris Capurro, Andrea Grobocopatel, Clarisa Stol y otras que se resignaron al silencio cuando escucharon las palabras de la Kennedy y de Segal sobre la necesidad de promocionar a las mujeres en la vida pública. Les pareció que esas dos visitantes se habían quedado en los 70 con un discurso más apropiado a los prejuicios que hay en su país, pero no para la Argentina, en donde una mujer lleva dos mandatos como presidente. Se rieron por lo bajo del envarado y atrasado discurso con consejos que atrasan medio siglo para un país como la Argentina, mucho más liberal e igualitario que los Estados Unidos en materia de prejuicios sexuales (o de género), dice la crónica social. Si de mujeres se trata, varias de las participantes de este almuerzo aparecieron por la noche en la cena por los 20 años de la Asociación de Mujeres Juezas que siguió al seminario que habían hecho en la Facultad de Derecho de la UBA. Fue en el restorán Modena y admitieron allí a hombres y mujeres de ambos sexos. Estaban en la cabecera, claro, las juezas de la Corte Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco; Virginia Simari, presidenta de esta liga de juezas; Alberto Pisano, legendario juez de la Corte de la provincia de Buenos Aires, y el vicepresidente del Banco Ciudad, Juan Curuchet. Un camarista penal, mientras devoraba el menú de Modena, comentó a propósito del caso Mangeri, que dominó en todas las mesas: "Ojalá en todos mis juicios tuviera el ADN del acusado en las uñas de la víctima y una confesión ante el fiscal". También se habló mucho del rating que el caso le proporciona a programas de TV cuando lo tratan, pese a que no produce casi novedades. Algunos comentaron el análisis del abogado y diputado provincial Mauricio Dalessandro, quien especula con que la defensa de Mangeri busca comprometer en el caso a algún presunto cómplice del portero. Si lograse eso, dice el mediático profesional, la Justicia cambiaría la carátula para pasar de presunto homicidio con alevosía a presunto homicidio simple, con lo cual la condena es menor, de 8 a 25 años. Si le dieran 8 años, en 4 el presunto culpable estaría de vuelta en su casa si registra buena conducta. Por eso Dalessandro dice que la tarea de su colega Miguel Pierri es la defensa de su vida y que si le sale será recordado en el futuro. Más especulaciones para un caso que se alimenta de especulaciones.



Cristina de Kirchner hubiera querido migrar al Sur para reponerse de las fatigas de la campaña pero la retuvieron en Buenos Aires los médicos que aprovecharon el sábado para hacerle un chequeo en el sanatorio Otamendi. Esa presencia de la Presidente durante cerca de 5 horas produjo algún revuelo en los vecinos de la calle Azcuénaga hasta que la mandataria se volvió a Olivos sin novedades de esa revisión que resultó, según funcionarios del área presidencial, una rutina. Igual Cristina revisó durante el fin de semana la agenda de viajes para acomodarse a la agenda de la campaña en la provincia de Buenos Aires. Primero de todo, puso en suspenso el viaje del fin de semana a Surinam, en donde hay una reunión de la Unasur y es probable que lo envíe a Amado Boudou. Lo que sí confirmó es el viaje relámpago mañana a Montevideo junto al "mago" Miguel Galuccio para la inauguración de una planta de refinamiento de combustibles que hizo la empresa de construcciones de YPF para la uruguaya ANCAP. Estará menos de tres horas con Pepe Mujica porque es la obra más importante de refino de naftas que ha hecho Uruguay en décadas y es oportunidad para saludos con un país con el cual hay cuentas pendientes que le cuestan al presidente local cuando sus opositores, y algunos aliados, lo critican por su amistad con la Presidente de un país que toma medidas que les complica los negocios.



Algo parecido registró en Chile el grupo de ministros y gobernadores que viajaron a ese país el jueves para una sesión conjunta de los gabinetes para registrar el seguimiento de asuntos comunes. El caso LAN pesó sobre la agenda del grupo que integraron Julio de Vido, Héctor Timerman, Hernán Lorenzino, Agustín Rossi, Arturo Puricelli, Lino Barañao, Alberto Sileoni, el embajador Ginés González García, los mandatarios de todas las provincias limítrofes con la excepción de Eduardo Fellner (tenía la celebración del éxodo jujeño) y Daniel Peralta (está en lucha contra el resto) y el agregado de Antonio Bonfatti (interesado en el corredor bioceánico que pasa por su provincia, que tiene además concesionado el puerto de Rosario a una empresa de Valparaíso) y el catamarqueño Gerardo Zamora. Esperaban que se suspendiera por ese entuerto la reunión con Sebastián Piñera pero el presidente los recibió, sonriente como siempre, en el palacio de la Moneda y ni mencionó el tema cuando les habló. Sabía seguramente que un día antes del viaje a Chile de los ministros su embajador en Buenos Aires, Milenko Skoknic, había tenido una larga reunión con Axel Kicillof quien le había dado, además de una clase de teoría económica, los argumentos de la Argentina para considerar cerrado el caso más allá del conflicto entre empresas privadas. Skoknic, que está acostumbrado a las bravas porque forma parte del grupo negociador de la paz en Colombia con las FARC que sesiona en Cuba y en Noruega, entendió que no había caso y que era inútil protestar a nivel país. El mismo criterio pesó en la reunión a solas entre Timerman y el canciller Alfredo Moreno, que precedió al magnífico almuerzo que les propinaron a las delegaciones en la sede de la cancillería chilena (entrada de locos con palta y de principal, reineta a la manteca negra, delicias locales. Las relaciones entre los dos países, dijo Timerman, son mucho más importantes para quedar encerradas en un hangar. Moreno, que es un hábil abogado experto en mediaciones, entendió el mensaje y sólo dijo que esperaba que ni se tratase de una persecución a una empresa chilena. Respuesta: es una empresa argentina, con sede en la Argentina, que puede tener capital chileno. Y le plantó un siete de espadas: ¿se queja la Argentina porque el yacimiento de Pascua Lama está paralizado por medidas de Chile que afectan al lado argentino del proyecto y deja a miles de trabajadores sanjuaninos en la calle?



Igual hubo alguna paz entre las delegaciones en ese rico almuerzo porque José Luis Gioja pidió brindar porque el túnel binacional que sale de su provincia va más rápido que el que pasa por Mendoza (estaba presente "Paco" Pérez) y el 11 de septiembre de abrirán sobres de manifestación de interés de empresarios en su construcción. Sin mencionar LAN, todo acordaron que los planea comunes han avanzado y sólo hubo comentarios sobre si era conveniente anunciar la medida de LAN un día antes de esa reunión y en medio de una campaña electoral. Algún gobernador expresó temor por un eventual levantamiento de los vuelos de cabotaje a sus provincias de LAN y bromearon todos sobre fabricaciones de prensa al enterarse por boca del embajador Ginés que nunca había hablado con el presidente de Aerolíneas y que por eso nunca pudo decirle que era lobbista de nadie. El embajador atribuyó esas inquinas a internismos de pueblo porque algún sobrino de él, de la zona de San Nicolás, ha pasado a militar en la disidencia massista,. Pequeñeces.



Lo que no es ninguna pequeñez es el giro que por orden de Olivos imprimió el gobierno en la campaña del kirchnerismo en Santa Fe, adonde desembarcó entre viernes y sábado el estratego máximo del partido, Juan Carlos Mazzón, para una reunión que se hizo en el local partidario de Jorge Obeid en la capital provincial. Participaron todas las tribus del kirchnerismo local, incluyendo a sectores de la autodenominada La Cámpora, que fueron los perdedores de esas jornadas. Les reprocharon haber desviado fondos de la campaña a una lista disidente en las primarias de Rosario que cosechó menos de 8 mil votos y eso le restó apoyos a la que encabezó el "Tigre" Caballero que igual superó los 90. Hay una auditoria de esos fondos y se esperan nuevos ajustes de cuentas después de este modestísimo quincho en el que se ofrecieron unos más austeros sánguchitos de miga. Como resultado de esos dos días esa campaña tiene nuevo mando, el diputado Mario Lacava que es un obeidista de paladar negro, y se logró el alineamiento de todas las fracciones. Lo único que quedó por decidir es cuál será el formato para lo que queda de la campaña, si nacionalizarla con la presencia de Cristina de Kirchner en actos, o se provincializa, como quiere Obeid cuando dice que hay que hacer una campaña específica con temas santafesinos.



No es la primera vez que la gente de las artes y las letras se reúne en la Fundación Proa de La Boca para intercambiar saberes sobre la ciudad de Buenos Aires, tema de la muestra que se inauguró el sábado. Dos días antes, el jueves por la noche, un pequeño grupo de invitados junto a los artistas y organizadores habían disfrutado de un paseo previo junto a las delicias de un gran menú: unos bocaditos de salmón rosado con crocantes de cáscara de limón, jamones con resabios dulces e inolvidables, malfatti de espinacas (cremosos), y el postre con tortas y helado de crema (excepcional. Todo con un vino excepcional. Desde los ventanales se divisaba el Riachuelo y la luna llena.

En la mesa que compartía la presidenta de Proa, Adriana Rosenberg, se elogiaban las expresiones de una ciudad artística por excelencia. Se habló del Obelisco porteño, monumento del arquitecto Alberto Prebisch que, polémico en sus orígenes, se convirtió en un icono que nadie discute.

Marta Minujín presentó el Obelisco acostado; Edgardo Giménez puso dos iluminados; mientras Leandro Erlich diseñó uno en metal para llevarlo a La Boca, una idea tan peregrina como la de trasladar a Mar del Plata la estatua de Colón.

Hay en Proa varias obras fundamentales, como un Obelisco de Sara Facio, las tomas de Coppola y unas fotos estupendas de Annemarie Heinrich confrontando la instalación de Marcos López sobre cruel realidad de la Villa 31 y el carrito de cartonero de Liliana Maresca, una precursora talentosa que murió de Sida antes de que aparecieran los cartoneros de verdad. Para los elogios todos estuvieron de acuerdo. La obra favorita fue la abstracción de Daniel Link: un espacio vacío donde los espectadores se sientan a escuchar las voces de Borges, Lamborghini, Manuel Puig, Cozarinsky, entre otros. Además, claro está, el éxito de Link se acentuaba al verlo, con sus pantalones multicolores y llamativos en extremo. Ni siquiera Minujín con su traje rojo pudo opacar el despliegue.

Allí estaban Magdalena Cordero, Teresa Bulgheroni, Facundo de Zuviría (acompañado por la estrella de Las inalámbricas), Esteban Tedesco, Orly Benzacar, Carlos Huffmann, María Casado, Sara Facio, Pedro Güiraldes, Cecilia Rabossi, Gian Paolo Minelli, María Casado, Norberto Frigerio, Estanislao Florido, Cintia Mezza, Ana Gallardo, Washington Cucurto, Pío Torroja y los artistas del grupo M777, Cecilia Perkins, Nelly y Jorge Mara, Nicolás Bacal, Rosario Güiraldes, Santiago Bengolea y Arturo Carrera. Los artistas escuchaban al cirujano Tedesco comentar que la cadera del Papa tal vez requiera de una intervención quirúrgica y una prótesis. Los escritores enunciaron cuestiones semánticas, aseguraron que el Papa prefiere comunicar sus mensajes a través de los gestos, unívocos (gran parte de las veces), mientras las palabras pueden prestarse por lo general a diversas interpretaciones. Los más prosaicos comentaron la dieta del Papa Francisco. El alimento que mantiene en alza su energía es el krill, la comida de ballenas y pingüinos, un pequeño camarón que es una de las reservas alimenticias del mundo. "Krill en la Argentina no hay", aseguró un entendido que elogió la fidelidad del Papa con sus viejos amigos sindicalistas, habló de los hábitos sencillos de su vida cotidiana en la casa de Santa Marta.



Para terminar, un chiste de consultorio:

Estaban 3 tipos en el consultorio del Urólogo, en lo que esperaban turno para su revisión, uno de ellos le > pregunta al de al lado:

- ¿Oye, y tu que tienes......?

- Tengo un huevo azul. - responde El gringo.

- ¿Y tu....? - le pregunta uno a la persona del otro lado.

- Tengo un huevo verde, dice el alemán

- ¿Uy, el huevo verde! Y tu que tienes? - le preguntan los dos a él.

- Yo tengo un huevo rojo, dice el mexicano

- ¡El huevo rojo...!

- ¡Que feo........!

Llega el turno del tipo del huevo azul, entra y cinco minutos después, sale llorando....

- ¿Que te paso?

- ¡Tengo cáncer en el huevo!

Entra el del huevo verde y al salir:

- Buaaaa!

- ¿Que te paso?

- Tengo Sida!, dice el alemán

El mexicano del huevo rojo entra muerto de miedo, y salir muestra una sonrisa:

- ¡Lápiz labial!

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