Charlas de quincho

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La primera parte de estos quinchos posteriores a las elecciones (que más fueron, por lo que se verá, mesas de arena) se inicia con una ilusión del oficialismo: ¿quién ocupará, a partir de diciembre, la Secretaría General de la ONU que dejará Ban Ki-moon? Hay acuerdo general en que será una mujer, y que el nombre de la que algunos mencionan, la búlgara Irina Bokova, directora de la UNESCO, será vetado por Washington. No hace falta ser Sherlock Holmes para adivinar el nombre que tiene esa esperanza. Después de nuestro paso por algunas comidas, le contamos al lector los primeros movimientos en los cambios de estrategias electorales para octubre: el camino que tomará el sciolismo, y los acuerdos que debería hacer el jefe del PRO. Y terminamos con mucho arte. Veamos.

Más que quinchos fueron mesas de arena las reuniones que se acumularon en la semana que siguió a las elecciones, y a las que les dio rumbo incierto no sólo el resultado de las urnas, sino el aluvión de agua que cayó sobre los candidatos que más juegan en las elecciones del 25 de octubre. Suspendidas las vacaciones que se iban a tomar todos, por alguna u otra razón, que hay de todo, los protagonistas de la gran batalla agotaron horas de encierro junto a planillas y asesores buscando la luz al final del túnel. Algunos, que no juegan con la propia en las elecciones, también se entregaron a la imaginación del futuro. Empezando por Cristina de Kirchner, que está en tiempo de ser abuela de nuevo, y suspendió todos los movimientos para atender a su hija Florencia, pero también para escuchar algún canto de sirena. Con gran hermetismo volvió de Nueva York Héctor Timerman, quien tuvo su rentrée después del colapso de salud con reuniones buitres (anti, se entiende) y trajo carpetones inquietantes. El más jugoso es el que compromete a la Argentina en el comienzo de una negociación de nombres para la elección, el año que viene, del sucesor de Ban Ki-moon en la Secretaría General de la ONU. El asunto ya está en carrera y la noticia que viene de los cabildeos de la plaza UNO 1 (domicilio de la oficina del coreano) es sobre el primer perfil del sucesor: 1) que será mujer; 2) que será de Europa del Este. Lo primero parece ser un consenso de las delegaciones, que ya han empezado a cruzar currículum vítae de los posibles nombres. La condición femenina parece mandada por la ola global y nadie se opondrá. Lo de Europa del Este es más problemático porque sería el turno para esas comarcas del planeta, pero es una región dividida hasta la explosión, y pocos creen que puedan ponerse de acuerdo los países que la componen en un nombre pacífico. La dama en ascensos señalada para esa función es la actual directora general de la Unesco, Irina Bokova, una búlgara que fue canciller de su país. Si esa fuera la opción tendría un seguro veto de los Estados Unidos porque a ella le tocó dirigir el organismo cuando ingresó Palestina. Eso le valió que Washington cortase los fondos para la Unesco y seguramente le restará apoyo a Bokova. Para los imaginativos del Gobierno esto sobra para proyectar a Cristina de Kirchner a ese cargo. La Presidente tiene por la ONU una predilección especial; es el escenario casi exclusivo de sus campañas globales y muestra una afición particular por los asuntos internacionales. ¿Qué mejor destino para Cristina que ese puesto para después de diciembre de 2016, fecha en la que debe asumir el sucesor de Ban Ki-moon?

De esto y de otras quimeras se habló mucho anoche en Montevideo, adonde viajó un malón de legisladores que integra el Parlasur, algunos ya con funciones como extensión de sus actuales bancas, y otros candidatos -los del peronismo- que esperaron anoche a Tabaré Vázquez en el local Liber Seregni del Frente Amplio del Uruguay. El grupo entre quienes estaban Guillermo Carmona, Jorge Taiana (candidato) y Jorge Landau, entre otros, buscará visibilidad en la sesión de hoy, a la que asistirá el secretario de la Unasur, Ernesto Samper. Allí se presentará lo que se llamará el "bloque progresista" del parlamento del Mercosur, que tratará de sentar juntos -no se sabe por cuánto tiempo- a los delegados de los oficialismos de la Argentina, los frenteamplistas uruguayos, los travalhistas brasileños, los chavistas venezolanos, los delegados de Evo Morales por Bolivia (que debutarán hoy en ese escenario) y los demás representantes de la América morena. Ya se contó que el tema buitres dominará la jornada que comenzó anoche con la cena multipartidatia, pero también la Argentina hará los primeros movimientos para tantear qué suerte puede tener un patrocinio de la mandataria para el cargo de ONU. Ocupar esas dignidades es muy de expresidentes; nadie imagina que Cristina dejará de hacer política y sentarse en esa altísima silla puede ser mejor que una banca en el Congreso criollo o en el Parlasur, chances que ella desechó para este turno electoral. La respuesta dependerá de que pase del estado gaseoso de hoy al estado, por lo menos, líquido, porque es difícil decir que no a ofertas de este nivel. Para registrarlo y esperar, porque es una trama que se desanudará en el mediano plazo. Depende, desde ya, de quién gane las elecciones de octubre próximo, porque una campaña como esa tiene que contar con el apoyo del Gobierno del país al que pertenece el candidato.

Más apurados por el corto plazo, los candidatos del oficialismo buscaron en las primeras hora después de las elecciones superar el chubasco. Daniel Scioli se apartó de las rutinas sciolistas (como el Futsal, en donde el equipo del gobernador no contó con él anoche en el partido de Villa Sarmiento por la fecha oficial) y se concentró con sus coroneles en La Ñata a leer resultados e imaginar un formato de campaña que lo acerque al proyecto de ganar el 25 de octubre en primera vuelta. Para el equipo que coordina el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, asistido por José Scioli y la ministra Cristina Álvarez Rodríguez, hay dos bolsones de votos a atacar, Buenos Aires y Córdoba. En las planillas que se desplegaron el sábado por la tarde en la mesa grande del comedor de La Ñata frente al gobernador, el ataque para mejorar la performance de las PASO debe hacerse en partidos en los que la candidatura quedó atrás, como las ciudades grandes de la provincia que tienden a votar igual que en la Capital Federal y en las que Mauricio Macri clavó sus mejores elecciones, como Bahía Blanca, Mar del Plata, La Plata, Necochea, Junín, Olavarría y alguna más. El segundo renglón a trabajar son los partidos con actividad agropecuaria, donde el voto flojeó también a favor del macrismo. Para eso, el plan que resolvió el grupo La Ñata es concentrar a Scioli en tareas de proselitismo, no como gobernador, sino como candidato, para explicar lo que hizo y lo que puede llegar a hacer.

El calor de la campaña da para todo, y lo que buscarán impedir es que haya agresiones al candidato en esas apariciones; por eso, el sábado Scioli apareció en Baradero en un acto sin anuncio previo, de manera de desbaratar picardías de los opositores. Un segundo trabajo, en el cual quieren comprometer también a Scioli, es salir a timbrear, barrio por barrio, para acentuar presencias. Este punto sale del análisis que hicieron en esa mesa del debate sobre el viaje de 24 horas que desandó el gobernador cuando crecieron las inundaciones. El fondo de ese debate es en realidad que la ausencia de Scioli es vista como algo malo, y eso tiene su otro costado: un Scioli ausente crea problemas, porque lo importante es que esté presente. Para un candidato y un líder, nada mejor que esa percepción, más cuando lo que trizó ese viaje fue la imagen instalada de que Scioli siempre está. Esta concentración supone que el candidato se ocupará casi exclusivamente de la provincia de Buenos Aires y que el resto del país se le confiará a Karina Rabolini, a quien le preparan un tour nacional de recorrida de provincias hasta la fecha de elecciones. La evaluación es que su rol en apariciones tiene efecto positivo en el electorado y que casi no tiene críticas, y que hay que usarla como argumento de campaña mucho más. También supone esto: que se acabaron los viajes y que entraron en la congeladora los planes de visitar Rusia y China antes del 25 de octubre, proyecto al que estaba abocado el asesor Rafael Follonier. Para el mundo, el sciolismo por ahora tiene como único producto el viaje que hacen periódicamente delegados de prensa a predicar sigilosamente ante medios extranjeros. Ya hubo uno que recorrió las redacciones de España en junio; otro terminó la semana pasada otra gira por medios de los Estados Unidos explicando quién es el candidato y qué hará si llega a ser Gobierno.

En la vereda opositora, las mesas de arena fueron más intensas, porque lo que busca ese arco es inducir a un balotaje como resultado de las elecciones de octubre. Para mirar de cerca ese trabajo, nada mejor que haberse dado una vuelta el miércoles por la noche por el restorán Marcello de la calle Callao (casi esquina con Quintana, en el hotel de Luz y Fuerza). Allí parlamentaron armadores del macrismo como Emilio Monzó y un par de sus asesores, con los radicales Mario Negri y Ricardo Buryaile, sobre uno de los asuntos más serios de la entente opositora que sostiene a Macri en las presidenciales: cómo actuarán los radicales ahora que no tienen candidato presidencial y se han quedado en varios distritos sin candidatos a legisladores que movilicen a la militancia local. Esto tiene una sola solución: que el candidato asegure que si gana subirá a los radicales a su Gobierno en posiciones importantes, mucho más que las embajadas que deslizó en alguna declaración la semana anterior. Que los radicales no bajen la guardia en esta elección es central para Macri si quiere entrar en una segunda vuelta; cuenta con la seguridad de que hubo mucho voto de ese partido en su apoyo, restándoselo a Ernesto Sanz dentro de Cambiemos y a Margarita Stolbizer por afuera. Eso demostró que la UCR "compró" Gualeguaychú y que eso vaticina que volverá a votar a Macri. Pero eso hace necesaria alguna prueba de amor previa a la elección. Hay, aunque de lejos, un entendimiento con el massismo, cuyo interés es también que no se caiga el balotaje.

Para las dos fuerzas opositoras, la clave es Córdoba, donde mañana José Manuel de la Sota (que juega cargos de gente propia en las legislativas de esa provincia) será ungido como jefe de campaña de Sergio Massa. De paso, a esa reunión van dirigentes de todo el país, algunos con reclamos que darán que hablar: Ramón Puerta, candidato a diputado nacional por Misiones en alianza con De la Sota y Massa, llevará constancias del robo presunto de votos en mesas del domingo pasado. Según sus apoderados, en 300 mesas que lograron que se abrieran en el escrutinio definitivo, sumó 8 mil votos, casi un 10% de los 90 mil que sacó. En esas mesas, su lista figuraba con cero voto y, en el recuento, aparecieron hasta mejorar su resultado en esos niveles. Una curiosidad puertista: el domingo de las PASO albergó en su casa de Apóstoles al expresidente Eduardo Duhalde, quien pasa una temporada en un spa de la localidad misionera de Alén y no pudo con su genio y fue a acompañar a un candidato en día de elección. Hay claridad en ese sector sobre que es imposible que De la Sota en algún momento mande a votar a Scioli, pero eso hay que asegurarlo. En los momentos finales de una campaña hay que abulonar todo. Si no, que lo diga Macri, que compartió escenario un domingo con Luis Juez, que era su socio en esa provincia (en los festejos de la elección del "Gato" Romero, en Villa Allende) y al día siguiente se mandó solo y sin aviso a competirle a otro socio (ahora ex) como Ramón Mestre por la intendencia de la capital provincial.

Este punto es especialmente crítico en la Capital Federal, donde la UCR no logró el piso en las listas de lesgisladores nacionales y el macrismo se llevó todas las candidaturas en las PASO. Es donde el radicalismo sociológico alcanzó su apogeo al resolver la elección a jefe de Gobierno jugando al borde del amor-odio con el macrismo. Esto se debatió en una larga sobremesa, después del almuerzo de otra peña radical, la del grupo Progreso, que sesiona los jueves a mediodía en el restorán emblemático Lalín. Allí fue escuchado con atención sobre este punto el ex diputado Rafael Pascual (era uno de los key speakers del condumio, junto a Julio Bárbaro y Silvia Mercado) que fue en Gualeguaychú el jefe del bloque opositor a Sanz y que perdió la votación y con eso se cristalizó la alianza con Macri y se descartó sumar a Massa. De eso sabe Pascual, porque una alianza de ese tipo habría seguramente licuado a la oposición en el desprestigio de unir macristas, radicales y kirchneristas disidentes. Eso explica que macrismo y massismo insistan todos los días en que no se juntarán ahora; si lo hicieran liquidarían sus respectivos capitales y precipitarían seguramente un trunfo sciolista en primera vuelta que depende de que cada palo aguante su vela y ninguno se baje ni se junten. Claro que los radicales le buscan el sentido hoy de hacer macrismo en la Capital cuando no tendrán candidatos a diputados nacionales. En eso apostaron y jugaron fuerte. Según Pascual, se trabaja en decidir entre competir en serio por la jefatura de Gobierno con Martín Lousteau, o meter dos diputados en listas macristas. Prefirieron lo primero y casi lo logran, porque la diferencia que sacó Horacio Rodríguez Larreta fue muy estrecha frente al candidato sostenido por los radicales. Para poner esos dos diputados en listas macristas, el PRO les pedía a los radicales que lo bajaran al economista de la segunda vuelta y no había razones, si se miran los resultados finales del balotaje porteño, para decidir otra cosa. Al decir que no a ese pedido del PRO, los radicales fueron con listas propias y perdieron. Igual tiene una deuda Macri con los radicales, porque Rodríguez Larreta -se le escuchó a Pascual en esa sobremesa- le debe el triunfo a Elisa Carrió, que se retiró de la campaña una semana antes. "Si Lilita hacía campaña la última semana por Lousteau, ganaba", dijo en una hipótesis contrafáctica, o sea indemostrable. ¿Por qué haría eso Carrió? Porque una derrota del PRO en la Capital hubiera precipitado una crisis final de la candidatura de Macri que, igual, amesetó su propuesta después del resultado porteño.

La semana del arte -pasada la elección- comenzó en el renovado Centro Cultural Recoleta, institución que desde hace unos meses cambió el nivel del arte que exhibe y también su público. En la muestra del pintor Alfredo Prior abundaban los coleccionistas. Patricia Vergez, Esteban Tedesco y el artista Jacques Bedel rivalizaban a ver cuál de ellos tenía más pinturas de Prior. El crítico y operador cultural Renato Rita, celebrado por su ascenso en el Recoleta, respondió: "No entiendo por qué me felicitan. Trabajo más y gano lo mismo...". Esa mañana habían estado en un brunch el ministro Hernán Lombardi, que llegó puntual como siempre y sin duda se sintió cómodo, porque se quedó hasta la tarde, casi hasta el vernissage. Entre los primeros en llegar estaba la representante de Christie's, Cristina Carlisle, que contó los pormenores de la venta de uno de los sombreros con dos picos utilizados por Napoleón en una batalla, vendido por la suma de 600.000 dólares. Poco dinero, si se compara con el millón y medio de dólares que un coreano pagó por el sombrero de la campaña de Marengo y, mucho, si se sabe que Napoleón llegó a usar cerca de 120 sombreros durante sus campañas. Allí estaban, acompañando a Prior, Jorge Miño, Marina Pellegrini; Mónica Poggio, envuelta en pieles de ocelote; Alejandro Corres, Gabriela Urtiaga, Magdalena Cordero, Inés Raiteri, Cecilia Molina, Adriana Lauría, Florencia Balaguer, Cynthia Cohen y Martín Zanotti, entre muchos otros.

En la feria de San Isidro, Arte Espacio, que hoy cierra sus puertas con una variadísima y extensa cantidad de arte, circulaban las modelos de siempre junto con las señoras que iban a elegir cuadros que les combinen con los colores de las cortinas. Un pecado para los entendidos. Pero allí pueden sacar ventaja los expertos con el ojo entrenado, porque hay obras de buenos artistas con precios bajos. Flotando en medio de una marea semejante al cotillón se divisan algunas islas. La más importante es la de la reina de la Feria, Josefina Robirosa, gran pintora la artista homenajeada este año. El misionero Andrés Paredes muestra la belleza de sus troncos calados y huecos (representantes de la desertificación); el grupo "La sin futuro" llevó la gracia desprejuiciada de los emoticones realizados en neón; Alexandra Kehayoglou presenta las estupendas alfombras de lana que se confunden con los jardines y, además, vale la pena ir a ver las obras de Fabiana Barreda y Desirée De Ridder.

El Museo de Bellas Artes figura con el stand de la Asociación Amigo Joven, llegó allí para conquistar el público del futuro, y el Gobierno de la Ciudad presenta hoy el libro "Marta Minujín: happenings y performances". Entre los stands llama la atención el curioso fenómeno de Milo Lockett y sus seguidores. El artista chaqueño acertó con una fórmula que aplicada en su dosis justa determina el éxito. Las pinturas contienen el atractivo de las formas simplificadas de Picasso, los colores restallantes de Miró, junto a un cierto grado de infantilismo y alegría en el cuadro. Luego, la máxima cantidad de obras en todos los espacios posibles y los precios populares aseguran la invasión y la escalada de Lockett.

Nos fuimos también hasta La Boca del Riachuelo para registrar el vernissage de inauguración de una muestra de Jorge Melo (96) calificado como "porteño erudito y reo", recientemente distinguido por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires por su trayectoria artística y que esta vez recibió la designación como Socio Honorario de la legendaria Agrupación Gente de Arte y Letras Impulso, fundada en 1940 por Fortunato Lacámera, Orlando Stagnaro, Juan Carlos Miraglia, José Luis Menghi y otros grandes artistas de su tiempo, que hoy preside el boquense Diego Barovero. Melo, hombre de la calle Miralla, en el barrio de Liniers, ha recorrido un extenso camino en la pintura, obteniendo reconocimiento y premios de toda índole. Y tuvo, como la enorme mayoría de sus colegas, un paso crucial por la ribera boquense, donde aprendió junto a Américo Spoletini, de quien dice haber asimilado casi todo, en el patio de doña Lola, en el conventillo de la calle Magallanes, habiendo compartido atelier con otros dos grandes como Claudio Gorrochategui y Luís Mastro. Pintor de fuerte compromiso social y de denuncia frente a la injusticia, ("Siempre estuve con la zurda...", confiesa Melo, orgulloso), acompañado de su esposa, también pintora, Susana Mercado y su hija, Camila, no fue un óbice para que un verdadero seleccionado de los mejores pintores argentinos de todas las ideologías se hicieran presente en la exposición (que clausura el sábado 29 de agosto en el marco de los festejos por el 145° aniversario de La Boca) para abrazar al homenajeado: Roberto Del Villano, Leo Vinci, Luis Wells, Carlos Nine, Alfredo Plank, Aníbal Cedrón, Oscar Sar, Marino Santa María, Maria Elena Lopardo, Víctor Fernández, Horacio Spinetto, Omar Gasparini, Griselda Ferreyra, María Laura Fadul, Celia Chevalier y Cacho Gualco; poetas, escritores y representantes de instituciones culturales: Hugo Maradei, Abdon León, Humberto Ghermeck, Celia Marcellino, Walter Caporicci Miraglia, Luciana Rizzi y Sergio Pacenza, celebrando una larga vida dedicada al arte.

La peña denominada Círculo Azul tuvo su cita mensual en los altos del Café La Poesía, en San Telmo, y para variar el menú aprovechó el frío para devorar un exquisito guiso de mondongo que fue celebrado con alborozo por los eruditos comensales que dieron cuenta mientras escuchaban el detallado y apasionante relato de Roberto del Villano, pintor y exdirector del Museo de Arte Moderno, sobre las dos exposiciones de Matisse que visitó en su reciente paso por Roma: "Matisse e il Mediterráneo", exhibida en Scuderia al Quirinale; y "Arabesque", en el Claustro de Bramante, ambas con magníficos catálogos. Se escuchó al vate Juan Carlos Escalante referirse a la cuestión del uso del lenguaje y al también poeta Esteban Moore, de regreso de Caracas, donde participo del XII Festival de Poesía de Venezuela. Un momento especial se vivió cuando, a propuesta del venerable Horacio de Dios, se recordaron los juguetes favoritos de las ya lejanas infancias de Roberto De Luca, Pelusa Suero, Roberto Devoto, Horacio Spinetto, Hugo Maradei, Carlos Francavilla, Diego Barovero y el hospitalario dueño de casa Pablo Duran y una referencia humorística cuando para ejemplificar la carestía y el alza de precios -sin entrar en debate conceptual sobre la inflación- se utilizó la metáfora: "Cuesta un huevo... de King Kong".

Vamos a terminar con un chiste de una categoría clásica. Se encuentran dos amigos por la calle y, al saludarse, se produce este diálogo:

-Hola... ¿cómo andas? ¿La familia bien?

-Todo bien, por suerte... ¿y vos?

-Y... No tan bien. El otro día llegué más temprano del trabajo y encontré a mi esposa con un tipo de unos dos metros, musculoso y con terribles bíceps, acostados juntos. Cuando me vio, el tipo se levantó de golpe, me agarró del cuello, me llevó hacia un rincón del cuarto, trazó una raya en el piso, y me dijo: "Pisás la raya y te destrozo". Y volvió a meterse en la cama con mi mujer.

-¡No!... ¿Y vos qué hiciste? ¿Lo enfrentaste?

-¡Más bien! Mi dignidad antes que nada. Cuando no miraba, yo pisaba la raya.

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