Charlas de quincho

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Paso de expresidente estadounidense por Córdoba y Buenos Aires complicó agenda de empresarios, que debieron duplicarse. La fama tiene costos. Mendoza también sumó, aunque Los Pumas volvieron a perder. Fiesta para recaudar fondos para el arte se convirtió en una muestra en sí misma también en el menú. Almuerzo clave para el recuerdo. Veamos.

• Barack Obama copó la agenda de quinchos empresarios entre Córdoba, la Capital Federal y el Buenos Aires Golf Club de San Miguel, donde quien manda es el hermano presidencial, Gianfranco Macri. En la capital cordobesa, mas allá de los debates sobre la economía verde, la atención estuvo en la pelea detrás de las cortinas entre el gobernador Juan Schiaretti y el Gobierno nacional que derivó en un show de ausencias que fue registrado por todos los presentes. La pelea electoral en la provincia, entonces, terminó instalándose en las propias narices del expresidente estadounidense. Estaba prevista la participación en esa cumbre verde de Marcos Peña y Laura Alonso, pero ninguno de los dos fue. Esa fue la noticia central que recibieron el jueves todos los empresarios que concurrieron en esos debates sobre el futuro de un mundo ecológico y sustentable que tanto deslumbra a millennials. Si apareció por allí Ricardo Lorenzetti, acompañado siempre por Juan Vicente Sola, y más tarde llegó el ministro de turismo de la Nación. Gustavo Santos, que también ocupó la misma cartera en su provincia en las gestiones de José Manuel de la Sota y el propio Schiaretti. La prueba de la tensión que se vivía en la guerra electoral entre el PJ cordobés y el macrismo la dio el propio Santos cuando declaró al llegar: "Vine porque soy amigo del gringo y soldado de Macri", Cerca caminaban Ramón Mestre y Miguel Lifschitz, que le pidió al organizador Juna Verde que le mudara a Santa Fe la próxima edición de la cumbre ecológico-empresaria. La seguridad que rodeo las sesiones impresionó a todos los presentes y más a los cordobeses no acostumbrados a ese tipo de movimientos. Un helicóptero sobrevoló el Centro de Convenciones del Hotel Quórum, cerca del aeropuerto. Obama llegó allí directamente en un avión Gulfstream V, similar al que habían alquilado los organizadores y que los trasladó a todos juntos a Buenos Aires a las 18, cuando todo había terminado. Como si se tratara de un concierto de rock, hubo un VIP habilitado junto al escenario del centro de convenciones donde los empresarios se movían mientras aprovechaban un servicio de comidas casi continuo. Allí de lo vio a Roberto Urquía, José Luis Manzano, Adrián Werthein, los premios Nobel de Economía Edmund Phelps y Eric Maskin, Darío Werthein, el organizador Juan Verde o Carolina Barros, de Corporación América. En todo el ambiente, como era obvio, no se registraba a un solo defensor de Donald Trump. Está claro que el espíritu mismo de la "economía verde" funciona como una suerte de religión, donde el expresidente de Estados Unidos con sus posiciones ocupa el lugar de un demonio para ese público de entre 25 y 35 años que llenaba la platea. Hubo por la noche una cena de gala que en realidad fue un cóctel, lo que trajo problemas a las mujeres que terminaron haciendo mal el cálculo para el dress-code que correspondía. El lugar elegido fue le Palacio Ferreyra, donde funciona el Museo de Bellas Artes local, lo que obligó antes a los organizadores a explicar en reiteradas ocasiones que no se trataba de la casa de Gerardo Ferreyra, el dueño de la complicada Electroingeniería. Allí se comentó sobre las alternativas de futuras candidaturas cordobesas, como la del Rodrigo de Laredo, yerno de Oscar Aguad, en contraposición a otros que defendían abiertamente a Mario Negri, hoy el radical de mejor relación con Mauricio Macri. Hubo otro dato que sorprendió a algunos presentes. Además de los fondos que aportaron empresarios para el sponsoreo (los que se hicieron cargo principalmente fueron las familias Werthein y Sielecki que llevaron a Obama a un selecto cóctel en el Palacio Duhau, donde se alojó en Buenos Aires y luego a otra todavía mas reservada cena), quienes querían sacarse en Córdoba una foto con el expresidente debieron hacer un aporte ya que la cuestión, al parecer, estaba tarifada. Para eso se había montado en el Quórum una pasarela entre cuerdas, similar a un check in de aeropuerto, adonde se llegaba después de obtener una credencial especial que habilitaba el ingreso. Quienes aplicaban para la foto, después de ser chequeados por el servicio secreto (quizás para evitar que Obama terminara sin saberlo sacándose una foto con algún delincuente internacional o narco) llegaban acompañados por tres guardias al final de esa fila donde el estadounidense esperaba. La tarifa, se firmaba, incluía pasar unos 25 segundos con él, foto y despedida. El el Duhau el besamanos de empresarios tuvo otro nivel y se presume que allí no pagaron por el retrato.

• Quienes no giraron alrededor del ruido que levantó Obama en Córdoba, en el Duhau o el sábado el partido de golf con los Macri o el almuerzo en Los Abrojos, optaron por partir a Mendoza a ver el partido entre Los Pumas, que perdieron allí 37 a 20 ante los Wallabies australianos. El viaje sirvió para circular por otros quinchos ya que el viernes hubo presentación del último libro de Fernando Iglesias. Mas tarde se organizó cena en la casa del demócrata Carlos Balter, adonde llegaron luego los bodegueros Susana Balbo y Antonio Pulenta, Felicitas Castrillón, de Aerolíneas Argentinas, y Gerardo Fraire, de Tarjeta Naranja. Hubo política y deportes de por medio en la charla pero sobre todo un puntilloso repaso de las encuestas para el 22 de octubre.

• Además de fútbol, Alex Campbell, del equipo de Cambiemos. organizó una cena recaudación en San Fernando, convite del que participaron los ministros de Energía y Minería, Juan José Aranguren; el simbiótico de las plantas y titular de la cartera de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman; el presidente de la cámara de Diputados bonaerense, Manuel Mosca; los intendentes Martiniano Molina (Quilmes), Gustavo Posse (San Isidro); el subsecretario de Gestión Municipal del Ministerio del Interior y también candidato para el 22-O, Lucas Delfino; y el ministro de Salud de la provincia, Andrés Scarsi. El último asumió en julio pasado y comenzó con eficiencia a reacomodar el descontrol que dejó el sciolismo y también despabiló la modorra que dejó la exministra Zulma Ortiz. Los invitados y abonados al evento probaron bocados fríos y calientes, un plato de pollo moldeado a la chapa con crema de puerros, papas "rosti" y un milhojas de verduras y finalizaron con un postre de mousse de chocolate, dulce de leche y helado de crema americana con frutos rojos. En medio del festín de hidratos de carbono y proteínas cantó Javier Calamaro y se subastaron obras de Milo Lockett, pero la "joyita" de la noche fue una camiseta argentina que utilizó el exgoleador Gabriel Batistuta en la Copa América de 1993, la última que ganó el país.

Pasarela. La fiesta para recaudar fondos de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes se convirtió en una muestra pictórica en sí misma con el signo de Joan Miró en el vestuario.

• En el ya sacrosanto timbreo del sábado, los candidatos de Cambiemos no sólo se dedicaron a golpear puertas de vecinos para converncerlos de votar a Esteban Bullrich el próximo domingo 22. Los dirigentes del team de María Eugenia Vidal cambiaron jean, camisa y zapatos por pantalones cortos y camisetas de fútbol. El partido con exestrellas de River Plate y Boca Jrs. se celebró en San Fernando en un evento solidario organizado por Alex Campbell y Agustina Ciarletta junto al exjugador xeneize, Emanuel "Sucha" Ruiz. En el desafío a beneficio del merendero "Lo de Charly" estuvieron Diego Santilli, el diputado provincial moyanista Jorge Mancini, el subsecretario de Deportes de la Provincia, Pablo Fuentes y los exjugadores, Leonel "Pipa" Gancedo, Aníbal Matellán, Ángel "Matute" Morales, Ariel Carreño, Ariel Rosada, Leonel "Toti" Ríos, Martín Andrizzi y otras grandes figuras del fútbol. Santilli, habitual seleccionado de los picado en Olivos, pudo correr lo suficiente como probar que puede jugar dos partidos por semana, un logro atendiendo que los años pasan. Tiró paredes con Gancedo, exjugador del Millonario, y con Campbell, otro fanático riverplatense que fue a alentar en el último 8-0 en el Monumental, cuando el equipo de Marcelo Gallardo se clasificó de manera histórica para las semifinales de la Copa Libertadores de América. Al final del encuentro hubo sorteo para los asistentes que colaboraron acercando un alimento no perecedero.

• La muerte de María Julia Alsogaray no será olvidada, al menos en lo inmediato. Ayer fue el cumpleaños 75 de la exfuncionaria y un grupo de amigos íntimos se reunió para una celebración post mortem en un petit hotel de Córdoba y Rodríguez Peña. No será el último encuentro de este tipo: ya se organiza otra reunión más política para fin de octubre para recordarla. Se explicó que el encuentro de ayer impidió hacer el otro, más de amigotes políticos que personales. Lo cierto es que, en la máxima discreción y secreto, el almuerzo de ayer sirvió también para traer a la memoria algunos episodios del día del entierro de Alsogaray en el cementerio de la Recoleta, hace 15 días, que provocaron la bronca de su círculo más íntimo. Se supo que, antes de morir, estaba organizando un pequeño festejo en su casa para celebrar este cumpleaños 75. Lejos de llevar una existencia solitaria, María Julia Alsogaray tuvo amigos cercanos que se mantuvieron firmes en todo momento. Algunos de ellos comentaban ayer, con cierta amargura, lo que sucedió en el velorio, cuando Jorge Pereyra de Olazábal no fue bien recibido por algunas de las amigas de María Julia (para decirlo de una manera suave). Se recordó que, en su lecho de enferma, ella había pedido expresamente que dos personas no se acercaran durante sus exequias. Por eso la bronca de los amigos al comprobar que, mientras los medios de comunicación mantuvieron una actitud respetuosa y de elogiable lejanía con quienes concurrieron a la ceremonia en la Recoleta, tanto Pereyra de Olazábal como el hermano de la fallecida, Álvaro Alsogaray, se dedicaron a atender a la prensa a pesar de no haber estado entre los afectos de último momento de la exfuncionaria. Había un acuerdo entre los amigos en no darle vuelo a la prensa y mantener recato, pero ellos no cumplieron y los amigos se enojaron, a diferencia de la actitud que tuvieron los hijos de María Julia y su ex marido, Francisco Erize, que dieron allí clase de buen gusto.

• En la fiesta destinada a recaudar fondos de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, 500 invitados ingresaban por un túnel diseñado con restallantes colores por la diseñadora Gloria Cesar. La consigna de vestirse a tono con los cuadros del pintor español Joan Miró fue acatada. Algunos cumplieron con un detalle, otros con un gran despliegue. Ximena Elizalde plantó un sobrero rojo en su cabeza, Sofi Weil optó por unas largas pestañas también rojas y Cecilia Remiro Valcarcell se puso un inmenso collar con enormes aros amarillos. Aunque la mayoría femenina estaba uniformada con el infalible vestido negro y una chalina roja, había vestidos calificados como "infartantes": verde y bordado, el de Verónica Nutting; con transparencias y pinceladas de color, el de Amalita Amoedo; con sinuosas rayas blancas y negras, el de Josefina Blaquier. Luego, a la alegría del vestuario se sumó el de las joyas titilantes de Paloma Herrera, Paula Iorio y Elena Nofal.

Los hombres, todos de oscuro, con elegantes black tie, compartían el entusiasmo de los miembros de la Asociación, comenzando por el presidente, Julio Crivelli. El cometido de la gala, recaudar fondos para ayudar al Museo, se cumplió largamente esa noche con los 5,5 millones de pesos reunidos. Eduardo Costantini y Lucía Radeljak festejaban el éxito como si estuvieran en su propio museo: el Malba. También celebraron la recaudación el director del MNBA, Andrés Duprat, y el ministro de Cultura nacional, Pablo Avelluto, acaso suponiendo que ese dinero cambiará de manos e irá a parar -según la intención del ministro- a las arcas de Cultura. Pocos conocen el proyecto de Avelluto: hacerse cargo de los fondos de las asociaciones de todo el país, los del MNBA ascendieron en 2016 a 27 millones de pesos. Los discursos grabados soslayaron los errores cometidos el año pasado, el primero, pedir un aplauso por el actual director del Museo considerando que Duprat es el primero que accedió al cargo por concurso público. Los memoriosos recordaron el concurso que ganó Guillermo Alonso, director del MNBA durante seis años y suplantado por una larga y polémica intervención. "Antes, en 1994, Jorge Glusberg había accedido al cargo por concurso y ocupó durante nueve años la dirección, hasta 2003, cuando la violencia de funcionarios, artistas piqueteros y periodistas forzó su renuncia", agregaron.

Desde una gran pantalla, Crivelli destacó los logros de la Asociación que acompaña al Museo desde hace 85 años y subrayó la transparencia como principal virtud de la institución. Para el cierre, el presidente Mauricio Macri mandó un saludo, elogió que en "lugares como el Museo Nacional de Bellas Artes sean todos bien recibidos". Y observó que los argentinos disfrutan del arte. Lo cierto es que el Presidente conoce la materia. En la mesa de los artistas estaba su hija, Gimena Macri, excelente pintora, junto a su pareja, Pablo Siquier, la galerista de ambos, Orly Benzacar, y los colegas Jorge Macchi y Carlos Herrera. Todos disfrutaban una ensalada de atún rojo y langostinos y, después, el baile, el vino y las charlas con los coleccionistas que llegaban a saludar. Allí mismo estaba Ariel Sigal, jefe del gabinete de Hacienda, quien consultado sobre los cambios económicos que se esperan y la reducción de ministerios, respondió: "Todo va a ser gradual". En la mesa de Marcela y Fernando Sánchez Zinny había gente del Gobierno: Guillermo Dietrich y Juan Curutchet.

Luego llegaron "El oro de la vaca", sofisticado título del plato fuerte y, el macarrón de frambuesas con pistacchio, helado de crema y néctar de limas recién cosechadas.

Para el baile estaban Pela Herrero, Emilio Ocampo, Esteban Tedesco, Gloria Fiorito, Eliana Zanini, Jorge Telerman, Inés Pereda, Cristiano Rattazzi, Fiona White, Noah Mamet, Victoria Noorthoorn, Marina Pellegrini, Adela y Johnny Casal, Daniela y Alejandro Saguier, Adriana Rosenberg y Paolo Rocca, Ana Bustamante, María Taquini y Luis Blaquier, Javier Iturrioz y Julieta Kemble, Diego Alexandre, Gabriel Gilligan, Yuyo Noé y Martín Di Girolamo, además del histórico staff del MNBA.

Vamos a terminar con un chiste médico místico.

Un hombre de 90 años concurre al consultorio del médico para su chequeo anual y le muestra los exámenes clínicos que éste le ha pedido.

-Perfecto, Don Pablo -dice el doctor, después de examinarlos-. Todos sus estudios han dado bien. ¿Y cómo se siente mental y espiritualmente?

-Excelente, doctor -responde Don Pablo-. El gran secreto de mi buena salud es la ayuda de Dios. Por ejemplo, él sabe que mi vista ya no es buena, y me ayuda.

-Ajá. ¿Y cómo lo ayuda?

-Pues, verá usted... cuando me levanto a la noche para ir al baño Él me enciende la luz, y cuando termino la apaga.

-¿Dios hace eso?

-Se lo aseguro.

El médico se despide entonces de su paciente pero por la tarde, intrigado, llama por teléfono a la mujer de Don Pablo

-Señora -le dice-, su marido está muy bien de salud, pero me preocupa lo que me dijo hoy, que Dios le prende y le apaga la luz a la noche cuando va al baño.

-¡Ay, doctor! -responde la mujer-. Este hombre ha vuelto a orinar en la heladera.

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