Sudáfrica aportó comentarios varios a los quinchos del fin de semana. Macri, el trato con chinos y rusos, y una incógnita de todo el fin de semana. La Rural se llevó el centro de la escena. Sin el Presidente, el gabinete tuvo que bajar allí, aunque no en pleno, porque volvieron los timbreos bonaerenses. No hay temor por retenciones, pero sí por impuestos, que es casi lo mismo. P. 2
Visita. Marcos Peña cubrió en parte la ausencia de Mauricio Macri, aquí junto a Miguel Etchevehere y Daniel Pelegrina.
La Rural de Palermo fue el centro de atención de la política y la economía en el país, sobre todo teniendo en cuenta que Mauricio Macri se quedó el fin de semana en Sudáfrica tras el fin de su agenda oficial. Sobre ese viaje se cuenta que Macri estaba eufórico por el resultado de sus acercamientos con Xi Jinping (se hizo en el Hotel Michelangelo), a quien le prometió que no se dará de baja la construcción de la central nuclear acordada con China. El proyecto se iniciará en el 2022, una vez que se firme el final con Beijing y se calmen las exigencias del Fondo. Distinto encuentro que el que se había dado en el G-20 cuando el chino le demoró el encuentro a Macri que quería negociarle las condiciones de la represa de Chihuido y darle de baja la central nuclear. No fue tan agradable el encuentro con Vladímir Putin. Los memoriosos de la diplomacia resaltaron que el presidente ruso demoró 45 minutos su entrevista con Macri; fue exactamente ese el lapso de tiempo que esperó Putin a Néstor Kirchner en la terminal militar de Moscú, encuentro al que llegó tarde el fallecido presidente por problemas climáticos que complicaron el vuelo del tango 01 desde Praga hacia allí. Putin no lo esperó, se retiró y Kirchner se tuvo que contentar con ser recibido por el viceprimer ministro. Anécdotas de la dureza rusa. Las caras de los integrantes de la comitiva argentina daban cuenta del estado de animo la semana pasada en esa reunión en Johannesburgo.
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Hubo alguna intriga en Buenos Aires durante el fin de semana por el paradero del presidente de la Nación. Macri había viajado desde Buenos Aires en un Gulfstream G 650, avión que se rentó a Qatar Executive y que también tiene pintada en la cola la cabeza de la gacela qatarí que caracteriza a esa línea aérea. El viernes a la noche la agenda oficial había terminado en Johannesburgo. Varios de los participantes en el viaje relataron que el avión de Macri, donde viajaban también su esposa e hija, supuestamente había partido antes que los vuelos regulares en los que regresó el sábado casi toda la delegación. El sábado por la noche no había noticias sobre el aterrizaje del jet ejecutivo presidencial. ¿Dónde estaba? era la pregunta de buena parte del Gobierno. Ayer por la noche se supo que el Presidente había volado directamente desde Sudáfrica hacia Córdoba donde estaba previsto que aterrizara anoche. El Presidente dormiría en un hotel cercano al aeropuerto Pajas Blancas para comenzar hoy la agenda que fue armada con Juan Schiaretti. Curiosidades de una gira que tuvo casi 48 horas con el Presidente fuera de radares argentinos, se presume que atendiendo reclamos familiares.
Una semana que pareció un mes a la luz de la cantidad de hechos que se produjeron en los últimos 7 días. Desde la presencia del presidente Mauricio Macri en la Cumbre de los BRICS en Sudáfrica, hasta la estratégica reunión de ministros del G-20 en Buenos Aires, pasando por el encuentro del B-20 (brazo comercial del G-20 que nuclea a las principales empresas y hombre de negocios del país), sumada a la cantidad de avatares políticos locales por aborto, inflación, intervención del ejército, etc., todo inmerso en niebla y llovizna pertinaz. Naturalmente, una parte sustancial de lo ocurrido en el país (no solo del campo), pasó por el predio de la Sociedad Rural Argentina, donde anoche después de 10 días, cerró sus puertas la edición 132 de la tradicional muestra y que, como ocurre habitualmente, fue aprovechado por muchos dirigentes para "ver" y "ser vistos".
Hombres de negocios, funcionarios de todos los niveles, empresarios y hasta sindicalistas, munidos de pilotos y paraguas obligados, caminaron por las embarradas callecitas hasta recalar en el mítico Restaurant Central, hoy regenteado por los hermanos Petersen (tal vez el mejor ojo de bife de toda la ciudad, Brangus certificado), o "corrieron" detrás de los principales políticos que asistieron, aunque no siempre por convicción o compromiso con el campo. Lo cierto es que cada uno con su razón a cuestas, desfilaron entre muchos, la gobernadora María Eugenia Vidal; el jefe de Gabinete Marcos Peña; el jefe de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta; gobernadores desde el de Entre Ríos, Gustavo Bordet; del Chaco, Domingo Peppo; de Tierra del Fuego, Rosana Bertone; o el de Chubut, Mariano Arcioni, la mayoría de los ministros nacionales y provinciales de los más variados orígenes, o legisladores encabezados por el ex presidente (por un rato), Federico Pinedo, o el siempre popular Alfredo De Angelis, uno de los pocos que sigue cosechando muchos aplausos a su paso (al margen de Macri y Vidal). Pero también hubo faltazos, y tal vez el más emblemático, haya sido el de la combativa socia política de Macri, Elisa Carrió quien generalmente se deja ver por el lugar, tal vez por su pasado "ruralista".
Hubo mucha gente de distintas extracciones, más el condimento adicional en este caso, de fuertes delegaciones de extranjeros, incluyendo los ministros del G-20 que, con su asistencia el viernes a la noche, y varios de ellos también al acto inaugural de este sábado a la mañana (hubo que adelantarlo una hora para que pudieran llegar a sus vuelos), pusieron en evidencia tanto el interés por ver de cerca un sector que hoy es clave en las negociaciones internacionales, como el de conocer la que hoy es, tal vez, la exposición ganadera más grande en su tipo en todo el mundo. Por eso, no extrañó la presencia (custodiado por un cerco de guardaespaldas) de Sonny Perdue de los Estados Unidos, ni de la carismática y atractiva, Julia Klockner de Alemania, que en muchos momentos llevó la voz cantante de la visita, en especial, cuando llegaron al mega stand de la fábrica de cosechadoras e implementos Class (varios de cuyos implementos también se exportan a Europa), mientras los representantes de varios países asiáticos buscaban (y fotografiaban con entusiasmo) equipos y accesorios construidos en sus países y que forman parte de la maquinaria local. Entre tanta gente, los temas fueron más que variados, tanto internacionales, como de "cabotaje", aunque los más jugosos resultaron estos últimos. Por caso, hubo de todo alrededor de la visitas "exprés" de Macri al predio el martes pasado (dado que no iba a asistir el sábado a la inauguración), que hizo recordar a algunos sobre un hecho similar, pero con los Kirchner (que nunca asistieron al acto oficial) en los primeros años de su gestión, y que también entonces fue "fuera de agenda" y duró muy poco, ya que en aquel momento, la gente que pugnaba por verlos "de cerca" terminó rompiendo totalmente unos corrales de ovinos que por entonces se ponían alrededor del mástil, en la entrada por Sarmiento. "Pareció una chacarera: media vuelta y adentro", se quejaban ahora expositores y publico, al enterarse que el mandatario ya se había retirado a poco de llegar. Peor todavía en el stand de Agroindustria, adonde se habían cobijado varios funcionarios, legisladores y amigos, como el diputado Pablo Torello, a la espera del pautado paso presidencial que nunca llegó y parece que tampoco les avisaron sobre el cambio abrupto de planes.
No fueron los únicos paralelismos. Así, mientras la propia Gabriela Michetti destacaba su inédito rol de primera mujer inaugurando la mítica feria en los casi 160 años de la entidad, algo que le hubiera correspondido a Cristina de Kirchner si alguna vez hubiera concurrido al acto central, otros reconocían el "dudoso" privilegio de Macri de ingresar ahora al acotado grupo de mandatarios que no se hicieron presentes al acto y que, además de Cristina, lo conforman su esposo Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde (que se quedó mirando un partido de fútbol, según dejó trascender entonces), y Juan Domingo Perón. Sumándose a las elucubraciones, pero de actualidad, el paso del gobernador entrerriano, Gustavo Bordet, dejó cantidad de comentarios ya que el ex (?) FpV podría contar ahora con el respaldo del PRO, ya que dicen que hicieron medir a De Angeli (PRO), a Alfredo Benedetti (titular de la Comisión de Agricultura de Diputados) de la UCR, y al ministro Luis Miguel Etchevehere, también UCR, y ninguno de ellos mueve por ahora la balanza. Ante eso, sólo quedaría el desarrollista ministro del Interior, Rogelio Frigerio, aunque no está claro qué rol jugaría en las próximas elecciones del 19, de ahí que no pocos calculan que, ni lerdo ni perezoso, Bordet mejora aceleradamente su relación con el oficialismo de Cambiemos. Otro que estaba feliz como si hubiera ganado una interna fue el intendente de Cañuelas, Gustavo Arrieta, exministro de Seguridad bonaerense con Daniel Scioli. Es que tanto él como su mujer, también exintendente de la localidad, la muy atractiva abogada Marisa Fassi, consideraron un triunfo haberle birlado al mítico Alejandro Granados de Ezeiza (también exfuncionario sciolista), la sede para el nuevo Mercado de Hacienda de Liniers, que desde el año próximo comenzará a funcionar en ese distrito, sobre 110 hectáreas en la Ruta 6, tras su traslado desde Mataderos. Casi como un rock star, Arrieta saludaba a diestra y siniestra en el histórico Salón de Ventas de Palermo, atiborrado de gente. Sin embargo, y con perfil mucho más bajo, el nuevo titular del mercado, Eduardo Crouzel, recibía las más amplias adhesiones. Es que como nadie, el exconsignatario y gerente de la cámara que los nuclea había logrado zanjar la "brecha" entre los extremos del grupo de Horacio en Capital, con los de los intendentes kirchneristas que se disputaban el nuevo emplazamiento, más los empresarios del rubro que volverán a hacer un importante esfuerzo para que esa plaza (el mayor mercado de hacienda en pie del mundo) siga su marcha. "No le tenemos miedo al ajuste, sino al 'no' ajuste", señaló un emocionado Esteban Sáenz Valiente, miembro joven de una de las mayores dinastías de consignatarios del país, dejando también clara la postura que, como vicepresidente del mercado, lleva el grupo de jóvenes que comienza a acceder a cargos de conducción.
Almuerzo. El restaurante Central de la Rural fue el centro de reuniones en la última semana. Por ejemplo, Adrián Werthein con Laura Alonso.
El acto central del sábado dejó mucha tela para cortar ya que a las cuestiones políticas se les filtraron cuestiones menores, como la moda, o las internas institucionales como la de la Rural. Así, mientras en el palco oficial a medio llenar (por las extremas condiciones de seguridad que impusieron por la presencia de funcionarios del G-20, que impidió que cantidad de invitados llegara siquiera hasta el predio e, incluso, pudiera luego ingresar), algunos comentaban que las únicas con "look poncho" en la siempre glamorosa tribuna fueron la vicepresidenta y su hermana, mientras que otros daban cuenta de que nada menos que el ministro Etchevehere no había sido nombrado entre los asistentes... Ante eso, la interpretación de algunos era que se debe al recalentamiento de la interna en la Rural, de la que el ahora ministro fue titular hasta su paso a la función pública hace apenas 8 meses, y que va a elección con listas divididas. El caso es que la falta de su pronunciamiento público en favor del sucesor Daniel Peregrina, como sí hicieron los restantes expresidentes de la entidad, fue tomado como un respaldo a la lista de oposición del criollista Alberto Ruete Güemes. La contrarrespuesta no se hizo esperar, y sostiene que la falta de mención de su presencia en el palco se debió a la "frialdad" con la que Etchevehere había sido recibido por las tribunas en la Pista Central el jueves, en la consagración de los primeros grandes campeones. De esta manera, se evitaba una eventual -e incómoda- silbatina que la Rural quería eludir para que no se pudiera tomar como una crítica al Gobierno con el que guardan muy buena relación. A pesar de la lluvia pertinaz, la ausencia de Macri, el barro en la pista y la humedad, nada empañó el acto inaugural de este año, ni el entusiasmo de los criadores e industriales que desfilaron por esa pista, aunque el discurso de la vicepresidenta fue tomado con respeto, pero sin mayor entusiasmo. Muy lejos de los tiempos en los que el Gobierno hacía ahí balance de gestión, y anunciaba los principales lineamientos para los meses siguientes, en este caso Michetti sólo se limitó a usar bastantes frases comunes, las que se supone que el sector quería escuchar, y más propias de un discurso sectorial que oficial. "(Mauricio) me pidió que les dijera algo muy importante: cultiven la confianza, nunca pierdan la energía, porque estamos en el camino correcto. ¡Y cuando el campo crece, crece la Argentina! Y creo que Mauricio tiene razón...", sostuvo Michetti, en una dudosa adhesión, antes de asegurarles a los lecheros (que vienen reclamando desde 2005, mientras siguen cerrando tambos) que "no les quepa la menos duda de que encontraremos la soluciones que nuestro país necesita"... Bastante más contundente resultó el discurso del lado de los productores, y que recibió los más infrecuentes respaldos, desde "equilibrado" y "poco alambicado" hasta digno y respetuoso, una cantidad de elogios que, en general, intentaban poner un grado de diferencia con los que se escucharon durante varios de los años anteriores. Por supuesto que también ahí se "coló" la interna y, al margen de los aplausos en la pista, y del recibimiento en pie luego, en el Restaurant Central, unos y otros aludían "al dedito de Pelegrina", en referencia al, por momentos, enfático discurso, mientras el oficialismo sostenía: "Hoy se recibió de presidente". Miraban la escena también Jorge Di Fiori, Eduardo Eurnekian, Juan Pablo Maglier y los expresidentes de la SRA Eduardo Zavalía, Luciano Miguens y Hugo Biolcati.
Instalación. Miralda y Montsé Guillen en el Internacional, bar restaurante e instalación, en el Faena Art.
El jueves pasado costaba trabajo llegar al espacio de arte Faena. Las manifestaciones, una llovizna pertinaz y el tránsito atascado por las obras del Paseo del Bajo se confabulaban en la vida real para demorar el arribo al mundo de fantasía del Faena. El Internacional, un bar, restaurante e instalación de arte del artista Miralda, autor de un menú de asombrosos sabores, colores y formas, sorprendió a los invitados en la fiesta inaugural. En primer lugar con el Blue Margarita, un cóctel color turquesa, servido por mozas con los labios pintados de azul. Hasta Alan Faena llegó tarde esa noche, acaso demorado en la elección del turbante hindú que suplantó su clásico sombrero de cowboy. Entre los primeros arribó el director del Teatro San Martín, Jorge Telerman, quien si bien se privó de las empanaditas de yacaré y las negras de morcilla, eligió un vino prosecco y el sashimi de salmón con viruta de morrón. Así se dispuso a disfrutar del extenso discurso de la siempre inspirada Laura Buccellatto. En la entrada, Wally Diamante y Facundo Garayalde saludaban y contaban sobre el revival porteño del restaurante neoyorquino que, en plena década del 80, ganó fama en Tribeca con la propuesta multidisciplinaria de arte y comida gourmet. Montse Guillén, socia de entonces, acompañó a Miralda vestida con transparencias azules y con su pelo color celeste, haciendo juego con los anteojos. Y allí estaban Daniel Abate, Alita Olivari e Ignacio Smith, con Nicola Costantino, artista que desde los inicios de su carrera supo conjugar el placer estético con el deleite de sus sofisticadas comidas. Juntos planeaban un dulce proyecto. Un lugar para comer algo bello y delicioso, "algo mágico" que, como una pócima, halague rápido los sentidos y permita olvidar la exasperación, el desencanto del día a día y las desventuras políticas y financieras. Además, Miralda llegó hasta la Bienal de Venecia y recibió numerosos premios artísticos con sus bolas de bondiola humeantes dentro de frascos individuales con tapa, entre sus creativos bocadillos. Dato que no dejaron pasar los artistas Luna Paiva, Gachi Hasper y Jorge Miño. Allí, en los 630 metros de la sala de exhibiciones, junto a los imponentes arcos de medio punto de los ventanales, colgaba del techo la corona de la Estatua de la Libertad de Nueva York, con una serie de radiantes emoticones de frutos y verduras clavados en sus rayos. Hasta la genial diseñadora Gloria César elogió esa puesta que (sin los actuales emoticones) coronaba el local neoyorquino en los ochenta. César tenía un infartante abrigo gris de astracán ruso con cuello de plumas, un regalo de su tía, Amalita Fortabat. En el grupo integrado por el coleccionista Gabriel Gilligan, Diego Radivoy, Lorena Ventimiglia, el cineasta Mariano Galperín, Mónica Poggio, Joaquín Chas, Gonzalo Oxenford, Álvaro Ruffiner y Marie Orenzans, entre otros, se comentó que el mundillo del arte siempre se mantiene joven, el secreto es que año a año ingresa gente nueva. Ayer, para despedir a los cocineros, Faena organizó una performance: la murga La locura de Boedo bajó, rítmica, bailando, por la calle Azucena Villaflor. El chef filipino Paul Qui, Emiliano Yulita, Marina Carluccio y el bartender Ramiro Ferreri del Faena Hotel acompañaron a Miralda y a Montse en esta nueva aventura.
Vamos a terminar con un chiste de docentes.
Una profesora de Ciencias Naturales pregunta a sus alumnos:
-¿Qué parte del cuerpo humano crece diez veces su tamaño cuando es estimulada?
En la clase se produce un gran silencio hasta que Marita, una chica de rulitos rubios y anteojos, se pone de pie enojada e increpa a la profesora:
-¡Señorita! -le dice-. Usted no debería hacerles esas preguntas a alumnos de séptimo grado. Yo se lo voy a contar a mis padres, ellos la denunciarán, y usted va a tener un gran problema.
Pero la profesora la ignora, y vuelve a preguntar a la clase:
-Repito, alumnos: ¿qué parte del cuerpo humano crece diez veces su tamaño cuando es estimulada?
Marita se queda con la boca abierta, y les dice a los que están a su lado:
-¡Chicos, esta mujer va a tener un gran problema cuando se enteren mis padres!
La profesora sigue ignorándola, e insiste:
-¿Nadie lo sabe?
Entonces Juancito se pone de pie, y dice:
-La parte del cuerpo que crece diez veces su tamaño cuando es estimulada es la pupila del ojo.
-¡Muy bien Juancito! -responde la profesora-. Tenés un diez -y volviéndose a Marita, agrega: -Y a usted, señorita, tengo tres cosas que decirle. Primero, tiene una mente sucia. Segundo, en su casa ni siquiera hizo los deberes, que eran sobre la anatomía del globo ocular. Y tercero, cuando sea grande va a tener muchas, pero muchas desilusiones.
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