China hizo real el reino de Lilliput

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Desde que a principios del siglo XVIII Jonathan Swift inmortalizó bajo el nombre de Lilliput a la mítica tierra de los enanos, la creación de reinos de lo diminuto se ha vuelto un recurso muy popular, aunque, claro, siempre en el terreno de la ficción. Pero nunca falta quien tome la fantasía en sentido literal y emprenda la errática misión de hacerla realidad. Esta vez ocurre en China, donde un millonario ha fabricado su propio imperio de los enanos y al parecer con muy buena adhesión del público, que lo ha convertido en todo un éxito.

Se trata de un parque de atracciones en la provincia de Yunan, que abrió sus puertas en setiembre pasado bajo el impulso de Chen Mingjing, millonario de la industria electrónica y los negocios inmobiliarios que aspira a contratar mil enanos para poder responder a la demanda del público.

El «Imperio de los Enanos» incluye una serie de construcciones en forma de hongo en una zona de colinas, a 40 km de Kunming, la capital de Yunnan. Allí, el «Emperador» del parque, de apenas un metro de altura, vestido de una túnica amarilla, como los emperadores de la China imperial, domina una corte de hadas, guerreros, cocineros y monjes, que miden de 79 centímetros a 1,3 metro.

Además del sueldo, los enanos reciben alojamiento, comida y cursos de inglés gratis. «Vamos a armar un equipo de 800 a 1.000 enanos. Haremos para ellos un paraíso gigante. El más grande del mundo», se entusiasma Chen, que cada día recibe a decenas de enanos venidos de toda China y niega deber derechos de autor al genial escritor irlandés.

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