Chubut de ensueño al pie de la Cordillera

Edición Impresa

 Al noroeste de la provincia de Chubut, a 620 kilómetros de la capital de esa provincia y a 1.900 kilómetros de Buenos Aires, rodeada por montañas de hasta 2.000 metros de altura, está Esquel, la ciudad más importante de la zona cordillerana de Chubut. Desde ese centro, el turismo se esparce hacia destinos que han alcanzado fama mundial, entre ellos se destacan el Centro de Esquí La Hoya; Trevelin, la ciudad de los colonos galeses, y el tren que afectuosamente se le llama La Trochita.

Muy cerca de Esquel, a apenas 13 kilómetros, junto al Parque Los Alerces, está el famoso centro de actividades de montaña La Hoya. Tiene una ubicación geográfica privilegiada. Rodeado de un paisaje de bosques, lagos y cascadas de incomparable belleza, permite gozar de la nieve desde los primeros días de junio. Sus blancas cumbres que alcanzan los 2.050 metros despliegan 60 hectáreas de terreno esquiable, con amplias pistas para todos los niveles.

Su nieve en polvo es un verdadero valor agregado, fresca todo el año por la orientación del cerro respecto del sol. Esquí alpino de fondo y snowboard encuentran un excelente lugar de práctica para deportistas principiantes, avanzados, expertos y de competición. Además, ofrece un área para esquí de travesía, un circuito para motos de nieve y espectaculares fuera de pistas de nieve honda.

A través de 10 medios de elevación que transportan hasta 4.400 esquiadores por hora, se accede a las 24 pistas. Para los inviernos de pocas nevadas, que no es el caso actual, La Hoya cuenta con un moderno sistema de nieve artificial que mantiene la calidad de las pistas, brindando mayor seguridad a los esquiadores.

Al igual que ocurre desde hace años, el 5 de setiembre de 2009 se desarrollará la Fiesta Nacional del Esquí, uno de los principales eventos de la temporada invernal del país. Este año se festejan los 30 años de este acontecimiento que logra captar la atención de los mejores esquiadores del país y del mundo, quienes se reúnen para festejar la existencia del apasionante deporte blanco. Además, esta temporada se disputarán distintos eventos deportivos, entre los que se destacan competencias de esquí y snowboard, el seven de rugby y el ya famoso tetratlón del Club Andino.

Los famosos tés

A 22 kilómetros de Esquel, enclavada en el Valle 16 de Octubre, está Trevelin. Miles de visitantes llegan cada año, sólo para entrar por un día en las costumbres galesas y gustar todas las exquisiteces que ofrecen estos baluartes de la tradición celta. Allí el turista puede tomarse su tiempo, mientras paladea el té, prueba la clásica torta negra, panes y scons todos de manufactura casera, y degusta deliciosos dulces elaborados con frutos y hierbas de la región.

Trevelin quiere decir en lengua galesa «Pueblo del molino», porque la actividad de los inmigrantes británicos era esencialmente agroganadera. En 1885, unas 50 familias galesas, llegadas desde la región costera de Chubut, ocuparon uno de los valles más pintorescos y fértiles de la zona cordillerana, para mantener los objetivos que se propusieron al abandonar su Gales natal en 1865: preservar tradiciones, idioma y religión.

Esto hace que en Trevelin esa impronta se aprecie claramente en la arquitectura de algunas casas, las antiguas capillas galesas y actividades culturales, como los encuentros de coros, y el Eisteddfod, certamen de poetas y músicos que tradicionalmente el pueblo galés realiza hace siglos.

Rodeada por exuberantes bosques de cipreses y lengas, el río Futaleufú, los lagos del Parque Nacional Los Alerces, y por la colonia aborigen de Lago Rosario situada junto al lago del mismo nombre, hacen de la pequeña localidad Trevelin un lugar imperdible para cualquier viajero de la Patagonia. El turista no debe dejar de visitar el Museo Nant Fach, a 22 km de Trevelin, sobre Ruta 259, réplica de los antiguos molinos familiares. En su interior, hay elementos de uso diario en los hogares galeses, instrumentos musicales, una vitrola, máquinas de coser, maquinaria agrícola de la época y carruajes, que son testimonio de la historia de los colonos galeses.

La publicación en 1978 y el éxito que convirtió en best seller el libro «El Viejo Expreso Patagónico», del estadounidense Paul Theroux, donde narra su viaje desde Boston hasta Esquel, punto final de su trayecto en el legendario tren, hizo que desde los más diversos lugares del mundo lleguen viajeros a conocer este ícono de los ferrocarriles del mundo, que llaman Trochita, porque la separación de sus rieles es de sólo 75 centímetros. En la actualidad, es una de las principales atracciones turísticas de la comarca Los Alerces. La excursión tradicional es la que une la ciudad de Esquel con la primera estación -Nahuel Pan-, alejada a sólo 20 km, y asiento de una comunidad aborigen del pueblo mapuche.

Dejá tu comentario