Colonia y Montevideo: apuesta al miniturismo

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Turismo por el extranjero: El gusto de andar por el mundo tiene múltiples posibilidades, desde un circuito cercano que va del tradicional viaje al Uruguay o a Chile, hasta cualquier lugar de Brasil que pareciera dar por su clima tropical un sentido de reales vacaciones; tiene, a su vez, mayor nivel decidirse por el Caribe, denominación que en- globa desde Colombia y Venezuela hasta Miami, porque ir a Estados Unidos es visitar Nueva York o en la Costa Oeste Los Angeles, Las Vegas y San Francisco. Y Europa, destino siempre idealizado, que en los últimos tiempos se había vuelto difícil por el valor del euro, ahora con la crisis que padecen algunos países pareciera abrir oportunidades a los viajeros. Ofrecemos datos de un conjunto de lugares para disfrutar en el exterior.

Juntamente con su oferta de verano en los destinos tradicionales, las termas en la ciudad de Salto y la propuesta permanente que ofrece Colonia durante todo el año, esta última ciudad y Montevideo apuestan más que nunca al miniturismo, con la mirada puesta -principalmente- en los argentinos.

Para aquellas personas que programen un fin de semana en cualquiera de estas ciudades, van a continuación algunos consejos y una hipotética hoja de ruta. En el caso de Colonia, un viaje de dos días no puede dejar de incluir una visita (si es guiada, mejor) por el Casco Histórico, para sumergirse en la historia y acercarse al rico legado cultural de la ciudad. Otros datos para tener en cuenta son:

  • Recorrer los museos y las galerías de arte.

  • Alquilar bicicletas y recorrer la rambla costanera hasta el Real de San Carlos, donde se encuentra su imponente plaza de toros, inaugurada en 1910.

  • Una vez de vuelta en el centro de la ciudad, caminar por el muelle viejo y disfrutar de la vista de la ciudad desde el Faro.

  • Realizar un paseo de compras en el centro de la ciudad.

  • Por la Ruta 21 hacia el oeste, pasar por la ciudad de Conchillas y visitar las casas de los primeros pobladores.

  • Antes de llegar a Carmelo, visitar la Calera de las Huérfanas, ruinas jesuíticas de la estancia de Belén. En la ciudad, detenerse en el puente giratorio y recorrer la zona de playas. Seguir hasta la ciudad de Nueva Palmira, y visitar Punta Gorda.

  • Hacia el este del departamento, por la Ruta 1, conocer el Museo de Arte Mural en Rosario, ciudad que narra su historia a través de sus muros pintados. En esta zona es posible realizar el circuito histórico religioso de La Paz y Colonia Valdense, y conocer varias edificaciones que son Monumentos Históricos Nacionales.

  • En Nueva Helvecia, conocer una verdadera colonia suiza. Probar los típicos quesos Colonia y disfrutar de una gastronomía con fuerte influencia europea.

    Ciudad capital

    En Montevideo, la capital uruguaya, lo ideal para hacer en dos días es recorrer la Ciudad Vieja, el Mercado del Puerto y la rambla. En la Ciudad Vieja y su entorno todo huele a antiguo y todo, o casi todo, tiene una historia que contar. Testigo mudo de otras épocas, este barrio rioplatense guarda toda la esencia del Montevideo de antaño. Allí se puede apreciar y admirar cómo los uruguayos lucharon por preservar su patrimonio histórico y colonial. Cafés intactos al paso del tiempo; tiendas que parecen sacadas de un libro de historia, calles angostas que desembocan en pequeñas plazas o, al final del todo, en la desembocadura del Río de la Plata.

    La parte vieja comienza prácticamente en la plaza Independencia, detrás de la antigua Puerta de la Ciudadela. Allí, desde la peatonal Sarandí, se ingresa en un entramado de calles que forman un cuadrado casi perfecto. Éstas, aunque muy parecidas, tienen cada una un toque especial o un lugar que las hace diferentes.

    A medida que se transita la Ciudad Vieja se suceden edificios coloniales, barrocos y clásicos de gran valor arquitectónico y patrimonial. En su origen el sitio fue residencial, pero con el transcurrir de los años se fue colmando de oficinas y comercios, hasta transformarse en el centro de la actividad financiera de Uruguay. Las fachadas de los edificios merecen horas de contemplación.

    La calle Sarandí concentra la mayoría de las galerías de arte. Además, sobre esa arteria se agrupan varios puestos ambulantes de artesanos. Otras calles recuerdan la presencia de la muralla, como la calle Ciudadela o la calle Brecha. Esta última toma su nombre por el hecho de estar ubicada en el punto donde los ingleses lograron abrir la muralla durante la toma de la ciudad en la invasión inglesa de 1807.

    La Puerta de la Ciudadela, ubicada frente a la plaza Independencia, es un espectáculo en sí misma. Es una inmensa pared en cuyo centro posee una puerta que parece dejar espiar a los transeúntes a un lado y otro de la ciudad. Por un lado se observa una urbe moderna, con importantes edificios de más de 20 pisos, mientras que del otro la nostalgia de la Ciudad Vieja invita a caminar y descubrir la bella arquitectura del Montevideo colonial.

    La noche en la Ciudad Vieja es apasionante. Repleta de bares y pubs; la zona es una de las de mayor actividad nocturna de Montevideo. En la mayoría de los bares hay música en vivo casi todos los fines de semana.

    El Mercado del Puerto constituye un atractivo que muchas veces se incluye en los tours que se ofrecen desde la Argentina. Inaugurado el 10 de octubre de 1868, el mercado es como los de antes. Basta con observarlo por fuera y recorrerlo por dentro para entender por qué está ubicado en la Ciudad Vieja, a pocos metros del puerto. La arquitectura europea remonta al turista a los tiempos en que todo se subastaba en el mercado, desde hortalizas, frutos y carnes hasta otros productos ilegales llegados de la vieja Europa.
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