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Comentarios políticos del fin de semana
Julio Cobos
De todos modos, el analista plantea que Néstor Kirchner estaría preparando un veloz juicio político en el Congreso para dejar a Cobos sin cargo institucional. El otro problema que tendría el mendocino, para alentar su candidatura presidencial opositora, sería justamente su cargo de vicepresidente. Pero los estrategas cobistas no ven esta condición como un contratiempo, sino más bien como un blindaje republicano, como una misión trascendental que el electorado le encargó a Cobos para ser la última reserva moral y de cordura en la nación kirchnerista.
En ese contexto, la columna también sobredimensiona el encuentro de Cobos con Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Gabriela Michetti. En rigor, no se trató de una cumbre opositora, sino de una foto Cobos-Macri a la que estaba invitado, y no fue el peronismo disidente de Carlos Reutemann y Felipe Solá. El senador y el diputado elector prefirieron organizar su propio cónclave en Santa Fe y en Entre Ríos junto con Jorge Obeid y Jorge Busti.
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Como era de esperar, la columna no puede evitar referirse al operativo de la AFIP en Clarín del jueves pasado, que califica de «intimidatorio» y «grotesco», y que asocia al clima persecutorio que, según dice, no dejan de impulsar los residentes de Olivos, especialmente Néstor Kirchner. Legisladores que hacen revisar sus despachos en busca de dispositivos de espionaje, reuniones entre ministros fuera de agenda con directivos de empresas mediáticas en las afueras de la Ciudad construyen el clima de hostigamiento que el periodista quiere atribuir al Gobierno que, según resalta, está todavía más aislado y encerrado de lo que hace meses él mismo afirma.
En la otra esquina, la oposición se arma alrededor de Julio Cobos y la alianza Reutemann-Solá-De Narváez para frenar la ley de medios, que se votará esta semana. En ese polo, dice el periodista, también se baraja la posibilidad de que «si el kirchnerismo siguiera ahora con su paso avasallante plantearían una batalla casi decisiva: que las presidencias de Diputados y el Senado pasen a manos de la mayoría, que será el arco opositor». También se refiere a la preocupación del PJ disidente por generar una alternativa al kirchnerismo, para que el vicepresidente no gane en 2011. La caída del peronismo poco importaría al ex presidente, insaciable en su sed estatizadora, según el analista, quien además vaticina que, si se aprueba la ley de medios, Kirchner estatizará «algunas grandes empresas». Esta medida le valdrá, sin duda, «enconos y resentimientos políticos», que «podrían volverse en su contra cuando el fin de la transición marque también, tal vez, el fin de sus abusos».

