Con el corazón en la boca

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Faltó un patrón de juego definido. Este cambio de estrategia, de jugar más abierto y agresivo, no termina de convencer ni a sus propios ejecutores. La Naranja intenta con el juego de manos. Despliega sus alas por todo el campo y sale rápido de los rucks. Pero sus movimientos no terminan de organizarse ni de coordinar. Cae fácil en la indisciplina y en las infracciones. Es mucho tiempo de una idiosincrasia demostrada a puro maul y scrum. Por lo que le cuesta este cambio y le está trayendo más dolores de cabeza de lo que se imaginaba. Un atenuante del bajón de rendimiento en este partido frente al Trébol también puede buscarse por el lado de las ausencias. Tucumán sufrió 7 bajas respecto del partido de la primera fecha contra Salta. Si además se le suma otros siete valores en Los Pampas, se está ante demasiada ventaja. Aunque viéndolo desde otra perspectiva, se puede llegar a la conclusión que el trabajo en el equipo desarrollo es impecable.Ya que el recambio existe y está a la altura de las circunstancias. Aunque la pregunta se cae de madura: ¿alcanzará para imponerse en las instancias finales? Puede que si. Ya que hasta ahora a Tucumán lo salvaron las individualidades y su gran trabajo de defensa, sobre todo bajo presión. Pero puede ser que no. Como quedó demostrado en la final de la Cross Border contra Córdoba, partido en el cual nunca supo interpretar un libreto que le convenga. Mar del Plata encendió una luz de alerta. A Tucumán le quedó la sensación de que deberá mejorar, si es que quiere lograr el bicampeonato.

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