CONMOCIÓN POLÍTICA: OPERAN DE URGENCIA A KIRCHNER DE LA CARÓTIDA. SE RECUPERA

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Una obstrucción en la carótida -según el diagnóstico médico- detonó una crisis política. La sufrió Néstor Kirchner, que de urgencia fue intervenido ayer, durante una hora y 15 minutos, con resultado exitoso, aunque anoche permanecía, «lúcido» y «con control evolutivo», internado en terapia intensiva. Fueron horas difíciles, porque, ante la falta de información oficial, se especuló con un estado de gravedad del ex presidente que, según indicaron los médicos, nunca fue tal. La conmoción sirvió, de todos modos, como comprobación de la dimensión que para el Gobierno tiene el ex presidente. El desfile de funcionarios y de dirigentes, y el puñado de simpatizantes K que se congregó en la clínica donde fue operado le dieron marco a esa percepción. Durante la tarde, el kirchnerismo no habló de otra cosa y dejó de lado lo que son sus urgencias coyunturales. Todo quedó supeditado a la evolución del ex presidente, que debería someterse a un reposo absoluto por varios días. Se hablaba, anoche, de que una vez que le den el alta, podría partir a El Calafate para cumplir con ese descanso. Como todo lo referido a Kirchner, este episodio de salud -la carótida parece el punto débil de los presidentes, ya que Carlos Menem y Fernando de la Rúa también sufrieron problemas en ella- demostró una impronta política: Cristina de Kirchner no dejó ingresar a un cura enviado por Jorge Bergoglio, quizás un coletazo de la pésima relación entre el arzobispo y el matrimonio. (Ver pág. 3 y Contratapa.)

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