10 de junio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

La nueva etapa de junio -rumbo al volcán del 28- nos aportó una rueda sumamente fría, en casi todas partes del mundo. Y dentro del concierto de notas bajas que formaron el contexto, el conjunto de indicadores locales se movió en consecuencia. Con un Merval completo que se prendió como pudo de la cornisa de los 1.600 puntos, para no llegar a perfo-rar el piso, y que terminó con un respiro leve: hasta los 1.625 del final.

En línea con el Bovespa, cerca de la neutralidad en que cayó el devenir del Dow Jones, el tránsito del lunes dejó muchas causas para el aburrimiento del día. Y una para volver a seguir de cerca, que se refiere a la actividad del mercado. El viernes anterior había quedado como una rueda aislada el dato de actuar nada más que con $ 31 millones de efectivo. El lunes solamente se mejoró hasta los $ 35 millones. Muy lejos de los momentos finales de mayo, donde la plaza se situó en marcha de $ 80 millones y abriendo una buena senda, para que compaginara más la relación del precio y el volumen.

La secuencia semanal nos informará acerca de esta contracción de negocios, que de ser repetida a lo largo de la etapa, nos puede estar comunicando un primer síntoma de los operadores, a medida que se van acercando a la problemática electoral. El temor puede llegar a disimularse, pero no ocultarse. Una Bolsa es un cristal transparente, que incluye a los que se mueven en ella. Su evidencia más notoria es cuando se decae en cotizaciones y se sube en negocios. Mientras que una contracción del ritmo, en días de precios en baja, resulta un mecanismo defensivo clásico. Y no habla mal de la situación en que se encuentra el sistema. Pero, si la retracción es netamente de demanda, solamente queda a cargo de una oferta «elástica» (que se acomode al ritmo de negocios posible) el proteger a la línea de cotizaciones.

Lo que amaneció con la semana fue un mundo bursátil que aplacó sus ínfulas iniciales de junio. Y que en Buenos Aires se vivió dentro de igual matiz que en los demás. Pero, aquí tenemos el peñasco del fin de mes y esto nos hace diferentes a los que nos están acompañando en estos días. Debiendo sortear una valla exclusiva, a la que se observa como una instancia clave para lo que venga después, en nuestro medio. Cabe la posibilidad de que las variables apunten, como en un acuerdo tácito, a «encapsular» lo alcanzado hasta pasar la valla. Congelar. Hay que vigilar lo siguiente.