3 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Hubo renovación en las carteras de índices Merval, tal como sucede trimestralmente -aunque para ejecutar cambios se consideran los últimos seis meses de generación de negocios. Y más allá de toda variante de algún nombre, nos importaba mucho más ver hasta qué punto llegaba ahora el peso de las que son poder decisivo en la evolución de indicadores de precios. En virtud, claro, del principio de «ponderación» y paeso específico, respecto de la suma total. Lo que emerge muy nítidamente es la consolidación de un excluyente polo de atracción de negocios y ejercido desde un solo rubro: petróleo.

En el Merval más difundido, el que se utiliza para juzgar la actuación de las ruedas en todos los medios de difusión masivos, la presencia sola de Tenaris implica casi el 48% de incidencia. Y el segundo término, cerca del 14%, le corresponde a Petrobras.

Ergo, en términos redondos, un 60% de la ponderación está directamente ligada a cómo las vaya a estas dos especies y que en lugar de contraerse parecen captar cada vez más el poder de las decisiones.

Y dicho de modo muy lineal y práctico: la imagen de nuestro mercado está claramente expuesta a lo que la presión sobre dos papeles, o sólo uno, produzca. De ahí que el seguimiento paralelo del listado clásico -con Tenaris- y de la nómina local, que no la incluye, haya pasado a ser imprescindible para obtener una semblanza más próxima a la realidad del mercado. Y vimos, en el resumen de junio, una disparidad que llegó al absurdo. Cuando el primer Merval quedó en situación de «neutralidad» y dejando la idea de un mes sumamente apático. Y en contra de ello: un arrasado saldo emergente desde la cartera del M.AR, el denominado índice «argentino», que se elevó en un increíble casi 24 por ciento.

Mucho más atomizado tal indicador de las locales, se parte de un Grupo Galicia que cubre no más del 17% de franja, hasta llegar a un 2% de Solvay, o TGS. Si hubiera que caricaturizar el dilema, con humor -para que nadie se ofenda- esto de los distintos aparatos de medición del mercado se asemeja a los datos de la inflación. Con una evolución «oficial» -de emisión INDEC- y otra, paralela, que puede dispersar una idea mucho más acorde con la realidad de mercado. Lo que se
traduce en tratar con cuidado las conclusiones de cada rueda, medir en simultáneo, para no irse por el camino equivocado al buscar el punto vital.