24 de septiembre 2010 - 00:00

De norte a sur, los vinos argentinos seducen al mundo

De norte a sur, los vinos argentinos seducen al mundo
Desde hace ya varios años, la calidad de los vinos argentinos es reconocida a nivel internacional. Basta con observar en estos días el Pabellón Ocre de La Rural de Palermo para observar el movimiento que generan las más de 50 bodegas argentinas presentes en la expo que finaliza mañana. Si bien Mendoza sigue siendo, además de la pionera, la provincia con mayor representación en el sector, hoy la Argentina produce buenos vinos de norte a sur, con circuitos impactantes y con infraestructura preparada para recibir al turismo más exigente.

Torrontés en Salta y La Rioja

La Ruta del Vino, en la provincia de Salta, comienza en la capital, cruza los pueblos históricos del Valle de Lerma y culmina al Sur, en Cafayate. Se puede regresar a Salta por la Quebrada de las Conchas.

En Cafayate se cultivan vides que producen su famoso Torrontés, aun cuando en la región hay también variedades como el Cabernet Sauvignon, el Malbec, el Syrah y el Chardonnay. En las ciudades de Yacochuya y Colomé, a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, se están desarrollando actualmente nuevos emprendimientos vitivinícolas.

La Rioja ha sabido preparar por centenas de años una variedad de excelentes productos, con cultivos concentrados especialmente en Chilecito, Nonogasta, Felipe Varela, Villa Castelli, Vinchina, Castro Barros, Anillaco, San Blas de los Sauces, Sanagasta y Famatina. Allí la producción y la diversificación varietal de uvas encuentra condiciones muy favorables, lo que determina la ubicación de las bodegas de mayor importancia.

Sus vinos han obtenido reconocimientos internacionales en distintas ocasiones, tal es el caso del Torrontés Riojano, que obtuvo el Premio Mayor de la Vitivinicultura Mundial.

Artesanales en Córdoba

La provincia de Córdoba tiene una larga tradición vitivinícola. Uno de los primeros vinos elaborados se llamaba lagrimilla y fue llevado por los jesuitas a España. Los friulanos arribados a fines del siglo XIX continuaron con la tradición vitivinicultora.

Hoy la producción se concentra principalmente en el departamento Colón, y es Colonia Caroya la que posee el mayor número de bodegas y productores que elaboran vinos artesanales.

La visita a viñedos y establecimientos, y la degustación de uvas y vinos regionales constituyen el principal atractivo de esta ruta.

Mendoza y San Juan

En Mendoza, más de mil bodegas producen casi 10 millones de hectolitros al año. Las principales variedades cultivadas son: Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Syrah, Barbera, Riesling, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Chenin, Ugni Blanc y Semillón. En la zona norte provincial se producen principalmente vinos blancos y tintos jóvenes, en tanto en el Este se encuentra el área de mayor producción vitivinícola de la región.

Por su parte, el área de producción de vinos más importante de San Juan es el denominado Valle de Tulum, que presenta un clima seco y templado, óptimo para el cultivo y la producción del Syrah (cepa muy bien adaptada a la región) y otros vinos finos de mesa y licorosos.

Neuquén y Río Negro

Neuquén cuenta con una ruta que combina aromas y sabores de esta tierra, a la que suma una apasionante experiencia paleontológica. En este circuito se puede apreciar la tradicional producción agropecuaria de sus chacras e industrial de sus bodegas. La producción de vinos se ha concentrado en los alrededores de San Patricio del Chañar y en la localidad de Añelo. Las variedades plantadas son Chardonnay, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Cabernet Franc y Sauvignon Blanc.

En Río Negro, la mayor producción vitivinícola de la provincia se realiza en el Alto Valle, en los alrededores de la localidad de General Roca. Allí se encuentran las bodegas más australes del país, que realizan excelentes varietales y champán, a partir de la producción de manzanas de la región. Se producen vinos de las cepas Semillón, Pinot Noir y Merlot. El viento, que produce un ambiente seco, contribuye a la excelente calidad de las uvas ya que evita la aparición de enfermedades en los viñedos, posibilitando la producción de vinos orgánicos.

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