Debate: ¿Corcho o tapa a rosca?

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La elección entre utilizar corcho o tapa a rosca en un vino depende básicamente de si se trata de un producto preparado o no para evolucionar en botella por medio de la oxigenación que permiten los pequeños poros. Si es un vino blanco joven, cosecha tardía, rosados, espumantes, o incluso un tinto sin madera, la tapa a rosca o el tapón sintético es una buena opción. En cambio, para aquellos que requieran cierto tiempo de guarda el corcho natural sigue siendo la mejor opción.

Más allá de las cuestiones técnicas, son muchos los que por razones particulares siguen prefiriendo el corcho natural, manteniendo las tradiciones del vino desde sus orígenes, aunque hay estudios internacionales que demuestran que crece la preferencia de los consumidores por la tapa a rosca en virtud de la facilidad para su apertura.

Ambas opciones son válidas y aceptadas, su uso principalmente se relaciona con el tipo de vino y en algunos casos para responder a exigencias de mercado, considera Laura Alturria, de Bodegas de Argentina. El tapón tradicional del vino ha sido el corcho. En su versión natural o sintética, el corcho ha evolucionado para adaptarse a todos los segmentos de precios de los vinos disponibles en el mercado. Las bodegas, de acuerdo con sus sistemas de aseguramiento de la calidad, evalúan la calidad del producto para evitar posibles problemas durante el embotellado y conservación del vino, agrega.

En tanto que Juan Agustín Garay, docente del Centro de Enólogos de Buenos Aires, sostiene que el corcho, siempre que sea bien tratado, es el mejor tapón y aclara que tiene que tener un mínimo de 50 milímetros de largo.

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