Debaten si falta inversión o si se llegó al agotamiento

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Mosconi, el geólogo Pedro Lesta dijo que los motivos no pueden atribuirse «a la falta de inversión, sino a la paulatina declinación de las cinco cuencas tradicionales, sometidas cuatro de ellas a una explotación intensa desde hace cerca de 100 años, y la restante, más de 60 años».

Añadió que «nuestras cuencas productivas, en los niveles tradicionalmente explotados, envejecieron, siendo un indicador que el promedio diario de producción de petróleo por pozo en 1998 era de 9,6 metros cúbicos diarios, y en 2008 fue de 4,8 metros cúbicos».

Según Lesta, «la situación del gas no es distinta: se pasó de una producción de 36,5 millones de metros cúbicos a 50,5, pero aumentó el consumo de manera tal que las reservas disminuyeron a 8 años de disponibilidad, al no haber reposición».

En opinión del geólogo, será necesario relanzar «un objetivo clave de la política de la antigua YPF: el descubrimiento de nuevas cuencas». Destacó que «debemos seguir explorando las cuencas actualmente no productivas; buscar combustibles fósiles en cuencas viejas y nuevas donde no hay antecedentes de producción hasta el momento». De acuerdo con Lesta, «la mayoría de las cuencas que restan por explorar carecen de manifestaciones superficiales y en general de afloramientos de las secciones estratigráficas que pueden ser productivas en el subsuelo, de manera que el método de investigación inicial de investigación debe ser la geofísica, lo que implica un riesgo mucho mayor porque no permite saber a priori si los combustibles se han generado».

También dijo que «la exploración de bajo riesgo está madura desde el punto de vista de la búsqueda de yacimientos clásicos, similares a los existentes». Las cuencas nuevas con mayores posibilidades serían las cuencas paleozoicas de San Juan y tal vez La Rioja, la extensa cuenca chacoparanaense y el talud continental.

Lesta aseguró que «entre el onshore y el offshore tenemos una extensa superficie para explorar, de alto riesgo, y es imperativo investigarlas. Tal vez no se encuentren resultados en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo pueden arrojar resultados insospechados».

Otro experto, Gualter Chebli, sugirió que «la actual podría se una buena oportunidad para prorrogar la vigencia de los contratos de explotación a cambio de inversiones de exploración de alto riesgo». También que se podrían diferenciar los plazos exploratorios y de producción entre las áreas de frontera y los sectores tradicionalmente productivos».

Dentro del mismo Instituto de la Energía, presidido por Jorge Lapeña, también se vincula la caída de las reservas con la disminución de pozos de exploración. La relación con la escasez de inversión se advierte en que la cantidad de pozos de exploración alcanzó un valor máximo en 1995 (alrededor de 160), para luego caer casi constantemente en los diez años posteriores, hasta llegar a un promedio de alrededor de 54 pozos en los últimos tres años.

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