“Decidimos conquistar los Estados Unidos”

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En apenas tres años, Viña Las Perdices instaló sus vinos de alta gama (Tinamú, Don Juan, Las Perdices) en América y Europa, y conquista ampliamente el mercado estadounidense. Experiencia les sobraba: durante tres décadas se habían dedicado a producir vinos para terceros, hasta que la querida bodega familiar, la pasión por el terruño, el desafío de la crianza de vinos finos en los viñedos propios y el resultado de excelencia los impulsó a conquistar el mundo. Sobre esa exitosa trayectoria y un balance sobre la situación actual de la vitivinicultura dialogamos con el enólogo Juan Carlos Muñoz, uno de los tres hijos del pionero Juan Muñoz López, constructor de la bodega en Agrelo, una de las zonas privilegiadas de Mendoza.

Periodista: ¿Cuál es hoy la situación de los vinos argentinos?

Juan Carlos Muñoz: Es, dentro de todo, buena. Estamos viviendo un período de crisis muy profunda a nivel mundial y algunas áreas han sido más afectadas que otras. Pero en la Argentina, por lo menos en el tema vitivinícola, no ha sido tan grave. Si se miran las estadísticas de los últimos seis meses, la Argentina ha seguido creciendo respecto del semestre de 2008, lo que es por demás bueno. Se sostiene que esto se ha debido a que el resto de los vinos internacionales, sobre todo europeos, en mercados importantes como el anglosajón, se han vuelto muy caros, y los vinos del nuevo mundo, donde la Argentina está teniendo un papel muy importante, son vinos más económicos y, sobre todo, que tienen una relación precio-calidad muy buena. Y buena parte del mercado anglosajón está optando por consumir estos vinos.

P.: A esto ayudó el que las bodegas cambiaran, se dedicaran a hacer varietales, a pensar no sólo en el mercado interno.

J.C.M.: Y eso ha sido muy bueno, se pasó de producir grandes volúmenes de vinos de un nivel muy básico a volúmenes mucho más acotados y de varietales, como ha venido pasando en los últimos años. Sucedió porque la Argentina se abrió al mundo, cambió la paridad con el dólar, se hizo competitiva, se instalaron muchos emprendimientos extranjeros: franceses, españoles, suizos, que de alguna manera, aunque no nos guste, nos indicaron el camino que había que seguir. Esa reconversión se fue acentuando año tras año, y hoy no se planta una hectárea de uva que no sea un varietal, salvo que sea uva para mesa, pero no para vinificar.

P.: ¿Sigue siendo el Malbec nuestro «vino de bandera»?

J.C.M.: Hoy a la Argentina se la conoce por sus vinos en el mundo, y por el Malbec, que está muy lejos del resto. Pero de a poco se están produciendo y exportando otros, por caso el Cabernet, la variedad más pedida a nivel mundial. Hoy dominan el Malbec, el Cabernet y el Syrah en cuanto a salida. Mucho más atrás vienen otras cepas, como el Merlot o la Bonarda, que hoy la Argentina está tratando de presentarla al mundo como una cepa autóctona, dado que la Bonarda que hay en nuestro país no es la misma que en Francia o Italia, se comprobó que ha habido una adaptación, un poco como lo que pasó con el Malbec. Pronto la Argentina va a ser conocida también por su Bonarda, pero aún falta. En cuanto a uvas blancas sigue estando arriba el Chardonnay, si bien ha habido un cambio hacia el Sauvignon Blanc, que es un vino más fresco, más moderno y es una de las variedades que más crece. Se está empezando a hablar del Torrontés, que tiene su tradición y la Argentina lo va a imponer como la variedad blanca emblemática. Se ha cambiado su elaboración para pasar a un blanco más sutil y elegante.

P.: ¿Cómo ve el despliegue vitivinícola en el país?

J.C.M.: Que la Argentina diversifique sus áreas de producción nos da más fuerza como país. Mendoza va a seguir dominando, con el 80% de la producción, pero que el país amplíe sus zonas, que hoy tengamos vinos desde Cafayate a la Patagonia, con 2 mil kilómetros de distancia uno de otro, resulta muy valioso.

Las Perdices alzan vuelo

Periodista: ¿Cómo llegan a producir un Ice Wine criollo?

Juan Carlos Muñoz: Es una partida muy limitada de un vino que elaboramos con uva Malbec y cosechamos en pleno invierno, cuando la uva está en un grado avanzado de deshidratación; la sometemos a un proceso de enfriamiento y luego escurrimos el jugo, que lo concentra más y le saca el agua, se lo lleva a fermentar y se obtiene un vino diferente en sabores y en aromas. Es como los Ice Wines, muy populares en Alemania, Austria y principalmente en Canadá. Ice Wine es denominación de origen, y no la podemos usar; decimos: es un vino diferente a un cosecha tardía normal.

P.: ¿Qué crecimiento tuvo Las Perdices en los últimos años?

J.C.M.: Mi familia es de productores y bodegueros desde hace más de 30 años, pero sólo hacíamos graneles. Teníamos la uva, la elaborábamos y vendíamos el vino a traslado, no embotellado, a otras bodegas. En 2004 decidimos construir en el viñedo otra bodega y salimos con nuestra marca «Viña Las Perdices». Tuvimos en estos primeros años un crecimiento muy grande, el desafío ahora es mantener una cuota de ese crecimiento.

P.: ¿Qué líneas de vinos tienen?

J.C.M.: Actualmente tenemos dos etiquetas en el mercado. Hemos ido incorporando año a año nuevos productos. Como tenemos bodega y producción propia, tenemos esa facilidad. Tenemos varietales que están alrededor de 40 pesos, después vinos reserva que pasan un año en barrica, que están en los 60 pesos, y los alta gama de 100 pesos y más. Tenemos un blend, Reserva Don Juan, a base de Malbec, Syrah, Bonarda y Merlot, que está en 100 pesos, y Tinamú, el top de la gama, un ícono, partida limitada, un blend con un potencial de guarda mucho mayor, tiene Cabernet Franc, Tannat, Petit Verdot, en un corte con Malbec; está en el mercado en unos 250 pesos.

P.: ¿Qué proyectos tienen en carpeta?

J.C.M.: El desafío es seguir creciendo a nivel interno y externo. Nuestro principal destino es la exportación, estamos en 13 países y el mercado local es uno solo. Nuestro principal mercado es por lejos Estados Unidos, luego Brasil, Colombia, El Salvador, Ecuador, Guatemala, en Sudamérica; y Holanda, Bélgica, Suiza, Inglaterra, en Europa, pero por lejos nuestro mayor mercado es Estados Unidos, allí viaja el 60 por ciento de lo que exportamos. Decidimos conquistar los Estados Unidos.

Entrevista de Máximo Soto

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