29 de septiembre 2009 - 00:00

Deportivo y económico

Uno de los prototipos más llamativos del Salón de Francfort fue el Vision Efficient Dynamics de BMW. Consume sólo 3,7 litros cada 100 kiló-metros y acelera de 0 a 100 en 4,8 segundos.

Es posible cargar la energía eléctrica en un enchufe convencional. Si la batería se conecta a la red doméstica (220 V, 16 A), la operación de carga dura dos horas.
Es posible cargar la energía eléctrica en un enchufe convencional. Si la batería se conecta a la red doméstica (220 V, 16 A), la operación de carga dura dos horas.
En los autos del futuro las innovaciones tecnológicas destinadas a la reducción de las emisiones y del consumo de carburante son tan fundamentales como aquellas destinadas a aumentar el placer de conducir. Estas metas están arraigadas en la estrategia de desarrollo de BMW.

Así lo demuestra el concept-car Vision Efficient Dynamics. Este coche de 2+2 asientos, con tecnología plenamente híbrida Full-Hybrid de tipo «plug-in», cumple todos los requisitos para combinar las típicas prestaciones de un automóvil deportivo con unas cifras de consumo y de emisiones que, incluso, son inferiores a las de coches pequeños modernos.

Su sistema propulsor permite que el coche alcance una velocidad punta de 250 km/h, limitada electrónicamente, y que pueda parar el cronómetro en apenas 4,8 segundos al acelerar de 0 a 100 km/h. El consumo promedio según el ciclo de pruebas de la Unión Europea es 3,7 litros a los 100 kilómetros, y el valor de CO2 es de sólo 99 gramos por kilómetro.

Con tres motores

Estos resultados son posibles gracias a la combinación entre un motor turbodiésel de tres cilindros de consumo extremadamente bajo y dos motores eléctricos, uno montado en el eje delantero y el otro en el posterior. Debido al funcionamiento de los tres motores y a la precisión del sistema de gestión energética, aumentan tanto el dinamismo como la eficiencia del automóvil, aprovechándose así al máximo el potencial de la tecnología ActiveHybrid, destinada a reducir el consumo y las emisiones de CO2. La potencia total es de 356 CV, y su par motor máximo es de 800 Nm.

El motor turbodiésel lleva un sistema de inyección directa common-rail de última generación, y un turbo con geometría de admisión variable. Tiene una potencia de 163 CV y un par máximo de 290 Nm. La potencia específica, 109 CV por 1.000 cm3, es ejemplar entre los motores diésel. Incorpora una nueva caja de seis velocidades con doble embrague, que permite cambiar de marchas sin que se interrumpa la fuerza de tracción.

En este caso se trata de una nueva variante de la caja DKG, optimizada para reducir el consumo.

Además, la configuración de los tres motores permite disponer de un sistema de tracción total, que también funciona si el coche circula únicamente con los motores eléctricos.

El diseño del prototipo logra trasladar por primera vez el dinamismo que expresan los deportivos de la marca a un coche híbrido.

La carrocería de este deportivo ha sido diseñada recurriendo a la experiencia acumulada en la Fórmula 1, por lo que es fiel expresión de la utilización de materiales ligeros y de una lograda aplicación de criterios aerodinámicos. En el habitáculo, el diseño contribuye a reducir el peso del coche y, además realza la avanzada tecnología.

Dos motores eléctricos

El motor eléctrico posterior actúa como alternador durante las fases de desaceleración del coche, alimentando corriente eléctrica a la batería de polímero de litio. Ello significa que esta energía eléctrica se genera sin consumir combustible. Este sistema es más eficiente que el sistema de recuperación de la energía de frenado actualmente. La energía que en los coches convencionales se pierde al frenar, se acumula para aprovecharla posteriormente como fuerza de impulsión.

El segundo motor eléctrico actúa sobre el eje delantero. Este motor síncrono híbrido tiene una potencia continua de 60 kW y un par máximo de 220 Nm. Durante un tiempo de hasta 30 segundos puede entregar una potencia de 84 kW.

El tanque de combustible tiene un volumen de 25 litros y alcanza una autonomía de 650 kilómetros, funcionando únicamente el motor de combustión. A esta distancia se suman los 50 kilómetros de autonomía que tiene con los motores eléctricos; logrando una autonomía total de 700 kilómetros.

El automóvil puede ir utilizando únicamente la energía eléctrica, la potencia del motor turbodiésel o combinando en cualquier proporción los tres motores. Dependiendo de las circunstancias dinámicas, los dos motores eléctricos se aprovechan tanto durante las fases de aceleración como durante las fases de frenado y desaceleración, en las que recuperan energía.

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