El clon chino

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  No es la primera vez que una automotriz china decide copiar a una marca reconocida a nivel mundial antes que desarrollar su propio diseño. Cuestiones culturales (y económicas) hacen que el consumidor de ese país prefiera un clon de algún vehículo exitoso que aventurarse a propuestas innovadoras. Esta vez es el caso de Jiangling Motors, que acaba de anunciar el lanzamiento del modelo T7, que no puede disimular su parecido con la pick-up Amarok de Volkswagen.

La producción comenzará en febrero con dos opciones de motorización: un 2.2 litros naftero de 110 CV y un 2.8 turbodiésel de 100 CV.

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