El quirófano de los coches

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La planta de pintura está en un edificio contiguo al de Carrocería. Los autos llegan hasta allí por una conexión cerrada que va por lo alto. Nosotros debemos salir al exterior e ingresar por otra puerta. Antes, nos proveen guardapolvos blancos.Esta vestimenta médica tiene su por qué: la asepsia en Pintura es como la de un quirófano.

La planta está aislada, se le inyecta aire para mantener un clima invariable, con humedad constante. Además, se cuida que no ingrese nada que pueda generar suciedad o chispas, dado que una mínima partícula haría que la pintura no quedara bajo los niveles de calidad requeridos por la empresa.

Todos de blanco. También nuestro segundo acompañante de la travesía fabril:Cristian Sánchez, del Departamento de Comunicación. Todos los días hace 50 kilómetros desde San Justo para llegar antes de las ocho de la mañana a Pacheco. Vale aclarar que fue en San Justo donde se instaló Volkswagen cuando llegó al país en 1980 para tomar las operaciones de Chrysler Fevre Argentina. Invirtió u$s 250 millones y produjo el Dodge 1500, que luego sería Volkswagen 1500 y se fabricaría hasta 1990. Esta coincidencia geográfica no es casual. El padre de Sánchez trabajaba en esa planta, y sigue trabajando hoy en Ingeniería de Producto de Volkswagen, al igual que el hermano de Cristian -éste en Ingeniería Industrial-. Este rasgo tan atípico en épocas de inflexibles leyes de recursos humanos es una constante en Volkswagen, como también en otras empresas del rubro.Hay generaciones que se suceden como era corriente en tiempos pasados y la única prohibición es que un familiar dependa jerárquicamente de otro.es así que hastaViktor Klima, expresidente de la filial argentina y también excanciller de Austria, se casó con su secretaria.

El promedio de permanencia en la empresa de los empleados es superior a la media y hay quienes acumulan treinta o cuarenta años de trayectoria.Por eso, buena parte de los charter que llevan y traen empleados tienen eje en San Justo, antigua base de la compañía.nos cuenta que en la manzana de su casa hay tres personas más que trabajan en Volkswagen, y si se extiende un par de cuadras, contaría hasta una decena de compañeros.

La llegada a Pachecho se produjo después, de la mano de la fallida alianza con Ford surgida en 1987 que dio origen a Autolatina. Al disolverse, en 1994, Volkswagen empezó a operar en este predio, en la exlínea de producción de camiones de Ford.

En Pintura hace calor. Son los hornos que se utilizan para el secado los que arman ese pequeño infierno. Aquí el recorrido es laberíntico, menos lineal.

El proceso se divide en ocho etapas que empiezan por la limpieza y enjuague de la carrocería. Sigue un fosfatizado, donde se desengrasa y se prepara al vehículo para lo que sigue. Continúa con la cataforesis, que merece una mención especial: se sumerge la unidad en una pileta, donde se aplica pintura utilizando corriente eléctrica. La acción sigue el principio según el cual los opuestos se atraen. La pileta tiene una carga de energía opuesta a la del coche; esto permite que la pintura -que es un material que no da color, sino que aísla la chapa del oxígeno- se impregna en cada hendidura del vehículo, aún en las más ocultas.

Después, se ponen selladores, una primera capa de pintura -hay sólo cinco colores base, ligados a la tonalidad definitiva- y una segunda ya con el color final. Para terminar, se hace una revisión, se decora el auto con los logos de la marca y el nombre del modelo en la parte trasera. Por último se hace una protección suplementaria con cera en las partes más recónditas, posibles focos de corrosión.n

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