El “rebelde” que abraza el cambio

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Bogotá - Todavía a sus 62 años, Gustavo Petro se ve así mismo como un “revolucionario” de varias causas. De anteojos y verbo encendido, luchó primero contra el Estado y ahora busca, en democracia, derrotar a las élites e instalar por primera vez a la izquierda en el poder en Colombia.

Antisistema, se describe como progresista antes que izquierdista, en un intento por evitar que lo asocien con una corriente que causa repudio en un país con las guerrillas marxistas en el centro de un conflicto de seis décadas.

El vencedor de los comicios militó en el M-19, una guerrilla nacionalista de origen urbano que firmó la paz en 1990. Según él, se rebeló en rechazo al golpe militar en Chile de 1973 y un supuesto “fraude electoral” en Colombia por los mismos años contra un partido popular. Su ascenso asusta a sectores conservadores, a los ganaderos y a una parte del empresariado y los militares, que temen que su gobierno sea un “salto al vacío”.

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