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El Senado ahora busca repetir trámite exprés
Miguel Ángel Pichetto
Los principales escollos para sancionar de manera expedita la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual son, no sólo la cantidad de votos a favor, sino también el quórum. El antecedente inmediato en el Senado arroja un dato alarmante: el kirchnerismo no logró reunir a 36 senadores propios para convertir en ley el impuestazo a electrónicos, un proyecto que si bien despertaba polémica no se presentaba a primera vista tan complicado como el de la nueva ley de medios.
El presidente provisional del Senado, José Pampuro, ya juró en persona fidelidad al matrimonio Kirchner. El senador por la provincia de Buenos Aires había sufrido un pico de presión durante el último intento de sesión y su ausencia en el recinto había despertado todo tipo de especulaciones, desmentidas por el mismo Pampuro.
Bosquejos
Confiado en que su bloque actuará disciplinado, el Gobierno ya ensaya bosquejos de lo que será el trámite en el Senado. No más de tres semanas antes de la votación, incluidos los debates en comisión y la posibilidad de saltearse directamente las maratónicas audiencias públicas que se realizaron en la Cámara de Diputados. El principal temor es la interferencia de Julio Cobos aunque desde el despacho del presidente del Senado aseguraron que «el vicepresidente va a consensuar con todos los bloques en qué comisiones se debatirá el proyecto», para despejar así los fantasmas de un abuso del reglamento de la Cámara que le permitiría definir unilateralmente qué comisiones analizarán el expediente.
El oficialismo cuenta con la ventaja de controlar numéricamente la mayoría de las comisiones, incluidas la de Presupuesto y Hacienda y la de Libertad de Expresión. Ésa es la principal esperanza del jefe de la bancada kirchnerista, Miguel Ángel Pichetto: apelar al artículo 112 del Reglamento de la Cámara donde se estipula que las comisiones es el órgano facultado para convocar audiencias a través de un dictamen de la mayoría de sus miembros.
Este resquicio reglamentario le permitiría al Frente para la Victoria impedirle a Cobos montar un show parlamentario con interminables audiencias con representantes de todos el país, dentro y fuera del Senado, para demorar la votación hasta después del recambio legislativo del 10 de diciembre.
Para contrarrestar la embestida de Cobos y del resto de la oposición, el Gobierno también salió a buscar un aliado impensado, Carlos Menem, pero el ex presidente y senador por La Rioja rechazó el ofrecimiento de enviar un asesor al despacho de Aníbal Fernández para que le explicaran la letra chica del proyecto.
En cambio, el panorama opositor es más claro, pues todos los bloques se han pronunciado en contra de esta iniciativa, como el radicalismo, justicialismo disidente, socialismo, Coalición Cívica y partidos provinciales.
Además, desde esas bancadas se tratará de estirar el debate, con el objetivo de que esta norma sea votada luego del 10 de diciembre, cuando asuman los legisladores electos en los últimos comicios, momento a partir del cual el kirchnerismo verá disminuida su representación en ambas cámaras.
Incluso, durante la foto con Cobos en el Senado, Francisco de Narváez y los radicales ya prometieron que si esta ley sale antes de esa fecha, será «revisada» por el próximo Congreso.

