“En Las Vegas pasé los mejores 60 días de mi vida”

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Hace diez años Gastón Gaudio ganó el torneo de Roland Garros, en una épica confrontación con Guillermo Coria, y pasó a acompañar así a esos otros brillantes singlistas argentinos que obtuvieron un Grand Slam. Entró en la historia mundial del tenis junto a Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini y, recientemente, Juan Martín del Potro. Gaudio, que ganó 7 torneos ATP, se retiró del tenis hace unos años, pero no ha dejado de regresar a las canchas para hacer exhibiciones nacionales e internacionales. Hoy, mientras sueña con llegar a ser presidente de Independiente, el club de sus amores, multiplica sus proyectos. Lo llevamos a recordar algunos de sus viajes.

Periodista: El tenis te llevó por todas partes.

Gastón Gaudio: Tuve suerte en ese sentido, conocí el mundo.

P.: ¿Qué lugares fueron los que más te sedujeron?

G.G.:
Para mí hay un lugar en el mundo que es único, París. Tengo algo particular con París. Es la única ciudad en el mundo donde llego y ya mi estado de ánimo cambia, es como escuchar buena música. Es como esas cosas que te decís, eso no se puede explicar, pero me hace bien. Yo salgo a andar a la noche en bicicleta por París, después de comer, y es la mejor terapia que me puede pasar. Amo toda la ciudad. Me encantan la arquitectura, el idioma, ir a Ile Saint Louis a pasar el fin de semana y quedarme ahí escuchando la música de la calle. Y, obviamente, la mayor alegría de mi vida fue en ese lugar. Me causa esa energía positiva que me hace amar a París.

P.: París es Roland Garros y todo eso.

G.G.:
Durante diez años yendo a París todos los años, varias veces, pasaron montones de cosas. El festejo de Roland Garros fue una de las mejores noches de mi vida. Estaba de novio, pero ella no estaba en París. Tengo mi lugar ahí, amigos, mi mánager vive allí y me llevó a lugares inolvidables.

P.: ¿Qué otros lugares te gustan?

G.G.: Hay varias ciudades que me parece que sí o sí no se pueden dejar de conocer antes de morir. Para mí, Roma es descomunal. No puedo entender cómo se forjó. La historia de Occidente tuvo ahí su gran cuna. Cada baldosa que pisás, cada lugar al que vas tiene su historia, una suma de historias. Me impactó, pero no viviría en Roma, no pasaría diez días porque me vuelvo loco con el tráfico, pero la comida y Roma en sí me parecen deliciosas, fascinante. París, en cambio, es mi lugar.

P.: ¿Te sentís un europeo?

G.G.: Seguro. Yo entre Europa y Estados Unidos no tengo duda qué elijo. Me gusta Nueva York, pero es otra cosa. La historia está en Europa.

P.: ¿Las Vegas?

G.G.: En Las Vegas pasé los mejores 60 días de mi vida cuando me fui con cinco amigos, después de dejar el tenis. Y Las Vegas es Las Vegas, no se puede contar (risas). Para muchos es un desierto con luces, pero para mí es el lugar para ir con amigos y pasar realmente la lujuria de tu vida.

P.: Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas (risas)...

G.G.: Por eso no conté ninguna intimidad, pero la pasé increíble. Si estás soltero, con plata, y necesitás escaparte de toda realidad, el lugar es Las Vegas. No hay día, no hay noche, es todo seguido. Es la lujuria en acción, el problema es que después querés volver.

P.: ¿De la Argentina qué te gusta?

G.G.:
Bariloche me parece un lugar espectacular porque me gusta mucho el snowboard y esquío bastante. En verano suelo ir a esquiar a Aspen, y en Bariloche paso muchos inviernos. Para ir de playa tengo lugares increíbles, y lugares a los que voy porque va toda mi gente. Todos mi amigos van a Punta del Este, entonces los veranos los paso allá. Pero un lugar que me parece increíble es Porto Cervo, en Italia, en Cerdeña. Es el lugar en Europa para ir. Ése y Formentera, en España. Son dos lugares para ir a la playa y pasarla bien. Europa tiene buenas playas, pero Porto Cervo tiene de todo, playas correctas y comés como nunca, y está lo mejor de lo mejor de toda Europa. Formentera tiene la playa silvestre, y tiene mucha buena onda. Andá, no te vas a arrepentir, y si te gusta el pescado, te vas a deslumbrar. Mucha gente va a Ibiza, y a mí me parece horrible, muy comercial, no la elegiría.

Entrevista de Máximo Soto

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