Es más fácil conocer las bellezas de Misiones

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Misiones es selva, agua, comunidades originarias, inmigración y mucha historia. En ese sentido, las autoridades turísticas de la provincia buscan un efecto derrame del turismo que se dirige específicamente a las Cataratas del Iguazú hacia otros destinos del territorio.

Surgen así otros productos, como la Huella Guaraní y el Camino de los Jesuitas. Pero la provincia litoraleña ofrece también un verdadero paraíso subtropical de tierra colorada, intenso follaje e imponentes cursos de agua, conformado por ocho regiones en las que todo puede hacerse al aire libre, ya que en otoño la temperatura promedio es allí de unos 23 grados.

DE PUNTA A PUNTA

Con sus múltiples itinerarios, tesoros naturales y apasionantes espacios culturales, se presenta como una provincia para recorrer de punta a punta y disfrutar al máximo sus alternativas. Misiones es reconocida principalmente por su Región de Las Aguas Grandes, cuyo principal atractivo son las Cataratas del Iguazú y el Parque Nacional que las contiene, en el extremo noroeste de la provincia, donde los turistas encuentran recorridos selváticos, avistajes de flora y fauna, y aventuradas actividades de riesgo.

Es difícil imaginar una excursión a Misiones sin visitar Puerto Iguazú, para disfrutar de las imponentes Cataratas. El turista sabrá si verlas desde las pasarelas que permiten el descubrimiento de cada rincón de este paraíso o si internarse bajo los saltos a bordo de embarcaciones que remontan el Iguazú desde el puerto local. Más allá de las tradicionales visitas, cinco noches al mes, durante todo el año, las Cataratas del Iguazú agregan una dosis de romanticismo a su ya de por sí mágica fisonomía. La luna llena es la responsable de esta transformación que da pie a un paseo cada vez más codiciado por los visitantes: el paseo nocturno hasta la Garganta del Diablo.

Desde el crepúsculo y hasta bien entrada la noche, la luna y el reflejo de su luz en el agua ofrecen un espec

táculo especial, con cambios de colores y formas. Los sonidos -de las cascadas, el viento y la fauna- también son únicos, resaltados por la calma de la noche.

CULTURAS ORIGINARIAS

Huella Guaraní es el nombre de un sendero etnoturístico de largo recorrido. Se trata de un recorrido de 62 kilómetros -el más extenso en ambiente de selva del país- que lleva por el interior de 32 kilómetros de selva misionera, abarca unas 20.000 hectáreas protegidas y conecta con las culturas originarias de esta zona del norte argentino.

La ruta, denominada también como La Senda Sagrada de la Tierra sin Mal, ofrece una gran variedad de actividades, combinando turismo aventura con un fuerte mensaje de preservación de las culturas originarias. La zona está compuesta por las áreas protegidas de la Reserva Natural y Cultural, el Área Experimental Guaraní y el Parque Provincial CaáYarí. Del total del recorrido, unos 32 kilómetros son de selva misionera en gran estado de conservación. El sendero también está integrado por las comunidades que provienen de las aldeas originarias de Caramelito, Pindó Poty, Jejy, Její Miní, ItáChí, entre otras, y rurales como Colonia La Flor y Fracrán.

Para quienes buscan conocer con mayor profundidad las culturas originarias, la experiencia incluye actividades que permiten interactuar con las comunidades locales, tanto en lo referido al aprendizaje de técnicas ancestrales de construcción, caza y pesca, como a la adquisición de artesanías autóctonas.

El circuito se extiende por la Ruta Provincial 15, entre la Ruta Provincial Costera 2 Juan Pablo II y la Ruta Nacional 14. Comienza a 35 kilómetros del poblado de El Soberbio, ubicado sobre la Ruta 2, muy cerca del límite con Brasil, y ofrece una dificultad media-alta, con una altitud que va desde los 398 hasta los 597 metros sobre el nivel del mar. Combina varias actividades de aventura, como el rappel en cascada, el canopy, el senderismo, el kayak sobre el arroyo Yabotí y, además, una de las excursiones más atractivas de Misiones: el paseo en lancha por los saltos del Moconá, una actividad de más de dos horas y media que se realiza desde el arroyo Paraíso.

A lo largo del recorrido, los viajeros pueden realizar también actividades como cicloturismo, travesías en 4x4, paseos fotográficos, avistaje de aves y visitas a numerosos saltos de agua escondidos en la selva. Gracias al número importante de renovales en Tacuapí, el área resulta ideal para la proliferación de la mariposa morpho, lo que permite conectarse con la naturaleza al disfrutar del avistaje de esta especie.

RUTA JESUÍTICA

En el acceso a las Ruinas de San Ignacio Miní, a 59 kilómetros de Posadas y a 230 de Cataratas, el Centro de Interpretación y Recreación Jesuítico-Guaraní presenta nueve salas que reconstruyen su pasado. Allí se informa al visitante desde la llegada de los primeros españoles, con una maqueta de lo que fueron las reducciones, y por las noches se ofrece un emocionante espectáculo de luz y sonido que revive lo sucedido entre los siglos XVII y XVIII. En un esta do más natural, completan este itinerario cultural y religioso las Ruinas de Nuestra Señora de la Candelaria, a unos 25 kilómetros de Posadas; las de Santa Ana, a 40; las de la Misión de Nuestra Señora de Loreto, a 50, y las de Santa María la Mayor, que aparecen pasando Itacaruaré, a unos 120 kilómetros.

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