Europa confirma negociación de TLC tras guiño de Obama

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Bruselas - Aún no nació y ya lo consideran capaz de cambiar las reglas comerciales del siglo XXI. La Unión Europea y Estados Unidos acordaron ayer impulsar para fines de junio el inicio de las negociaciones para la creación de un Tratado de Libre Comercio (TLC), que de prosperar creará la mayor franja de negocios e inversiones del planeta.

Los titulares comerciales de ambas partes ya se habían reunido la semana pasada en Washington para delinear los principales puntos que debería abarcar el flamante acuerdo. Sólo faltaba la confirmación de la voluntad de EE.UU. y Europa de discutir el asunto formalmente.

"Vamos a poner en marcha las conversaciones sobre una amplia zona transatlántica de comercio e inversiones con la Unión Europea, porque un comercio libre y justo a través del Atlántico estimulará la creación de millones de empleos bien remunerados para estadounidenses", dijo Barack Obama en su discurso del Estado de la Unión el martes.

No obstante, el proceso debe ser lanzado a nivel político y, de momento, Obama sólo hizo pública su voluntad de discutirlo. El mandatario estadounidense dio vía libre a las negociaciones, mientras que inmediatamente la UE dio su guiño a la intención.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, aseguró ayer que un TLC será "un verdadero motor para nuestras economías" y un aporte para "el crecimiento y el empleo".

"Para que esas negociaciones tengan éxito, necesitamos sobre todo voluntad política", además de "rebajar los aranceles cuando esto tenga sentido y sea posible", advirtió Barroso. Todo TLC prevé un mecanismo de reducción en los aranceles de importación y exportación, así como también una política económica conjunta, discutida entre ambas partes.

Según estimaciones deslizadas ayer por expertos en Bruselas, semejante pacto aportaría en total un crecimiento económico adicional del 2% y ayudaría a crear dos millones de empleos, convirtiéndose en el acuerdo de libre comercio "más importante del mundo". Es que sus firmantes suman el 47% de la economía mundial y casi un tercio del comercio internacional.

Necesitada, ante el aguijoneo de la crisis y la falta de impulso para que su economía comience a crecer nuevamente, Europa busca acelerar las negociaciones y presentará en marzo una propuesta de mandato a los ministros de Comercio del bloque. Los ministros deben darle el visto bueno al plan para que el Ejecutivo europeo pueda negociar en nombre de los 27 Estados miembros.

La plana más conservadora de la conducción europea, liderada por Alemania y el Reino Unido, ya dio su visto bueno a las negociaciones.

"Ese acuerdo creará puestos de trabajo en ambos lados del Atlántico y hará más prósperos a nuestros países", dijo el premier británico David Cameron en un comunicado. "Estoy decidido a utilizar mi presidencia del G-8 para ayudar a conseguir ese objetivo y ayudar a los empresarios europeos y estadounidenses a que triunfen en la lucha global", añadió.

La Unión Europea y Estados Unidos mantienen intercambios comerciales por valor de 445.000 millones de euros. La UE exporta a Estados Unidos 260.000 millones de euros anuales, mientras que las importaciones representan más de 184.000 millones de euros, según datos oficiales.

Los técnicos que trabajan en la idea adelantan que el acuerdo que buscan Bruselas y Washington no tratará sólo sobre la eliminación de barreras arancelarias, sino que "pretende, además, una inédita armonización de estándares técnicos y regulaciones sobre productos".

El problema mayor radica en las grandes subvenciones que ambas economías aplican a productos agrícolas o industriales, pero la negociación también anticipa duras polémicas en el comercio de productos agroalimentarios modificados genéticamente, mucho más extendidos en Estados Unidos y que en la UE afrontan duras restricciones.

Pero los antecedentes no parecen entregar demasiadas razones para el optimismo: la gran negociación de la UE con los países del Mercosur lleva 14 años sin grandes avances.

Agencias ANSA, DPA y Reuters

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