14 de junio 2013 - 00:00

Europa y África se unen en las calles de Lisboa

Las calles de las zonas más pintorescas pueden recorrerse a bordo de los típicos tranvías que aún mantiene la capital portuguesa.
Las calles de las zonas más pintorescas pueden recorrerse a bordo de los típicos tranvías que aún mantiene la capital portuguesa.
Portugal suele ser injustamente excluido en la mayoría de los primeros acercamientos que se hacen a Europa. Al parecer, ubicarse en el extremo occidental del continente ha suprimido este cálido país de la ruta turística más trajinada. Aun así, esto termina siendo una ventaja para muchos viajeros, ya que se transforma en una gran excusa para tomarse el tiempo suficiente para dejarse llevar con suma tranquilidad por la tierra del fado y el oporto.

Con una superficie de 92.300 kilómetros cuadrados, Portugal es apenas un poco más grande que nuestra provincia de San Juan. Concentra muchos sitios de interés histórico y cultural, entre los que se destaca la ciudad de Lisboa, la capital del país, ubicada en el margen derecho del estuario del río Tajo. Hay coincidencia en que se trata de una urbe de alto impacto visual, no por la estridencia, claro, sino por la belleza de su paisaje de colinas, tejados, calles entreveradas y antiguos barrios. De algún modo, confluyen en Lisboa los aires de la Europa moderna y la de aquella que gusta de descansar bajo el sol que asoma desde el cercano mar Mediterráneo.

En Lisboa se puede pasear a pie y también en tranvía, siempre por zonas antiguas y edificios históricos. Los elevadores y el barco también son formas de vincularse con la ciudad y con el río Tajo. El subterráneo también atrae, siendo para muchos una suerte de museo bajo tierra.



Patrimonio

La zona de Santa María de Belem, en el oeste, posee jardines y monumentos que son Patrimonio Mundial de la Unesco. Se trata, sin duda, de uno de los barrios más elegidos por el turismo. La Plaza de Comercio y el Puente sobre el río Tajo son puntos de interés en camino hacia Belem, donde se encuentran los Monumentos a los Descubrimientos Portugueses de los siglos XV y XVI. Allí también se ubica la famosa Torre de Belem, que data del año 1514.

Cabe señalar que en 1755 un terremoto destruyó buena parte de la ciudad, que en ese entonces se concentraba en lo que hoy es la antigua zona baja de Lisboa. Por este motivo la urbe debió ser reconstruida y hoy posee edificios que datan en su mayoría del siglo XVIII. Hoy allí se puede disfrutar de caminar por plazas y calles, y apreciar construcciones que datan de los albores de la modernidad. El elevador de Santa Justa es muy recomendable, ya que permite subir al Barrio Alto y, una vez allí, disfrutar de hermosas vistas panorámicas de la ciudad.

Las zigzagueantes calles de la zona de Alfama son otro gran atractivo, ya que recuerdan los tiempos en que los moros ocuparon la ciudad.

El mencionado Barrio Alto, a su vez, hace gala de un ambiente pintoresco y familiar, vinculado con el Chiado, un elegante distrito comercial.

La Lisboa moderna se ubica en las afueras de los barrios centrales, principalmente en la zona del Parque de las Naciones, que concentra una amplia oferta de ocio y un fantástico oceanario que fascina al público menor de edad. En la noche los barrios tradicionales de Lisboa son dominados por los sonidos del fado. Las nuevas generaciones, en tanto, suelen reunirse en bares de las Docas, a orillas del Tajo, o del Barrio Alto, junto al Chiado.



Vino y pescado

La gastronomía es una de las pasiones que pueden desplegarse en Portugal. Es muy habitual que los viajes incluyan catas de vino para disfrutar del famoso Oporto y del vino Verde, así como probar el sabor de pescados como la sardina y el bacalao. Los portugueses son los mayores consumidores de bacalao del mundo.



Mejor en tranvía

En Lisboa el tranvía no es sólo un medio de locomoción, sino que es un atractivo turístico en sí mismo. La red está compuesta por cinco rutas y 58 tranvías, 40 de los cuales son tradicionales. La línea 15 es la más popular entre los extranjeros, ya que comunica con el barrio de Belem. La 28, que lleva al Barrio Alto, aún posee coches de madera.



Perfil viajero

"Los argentinos que viajan a Portugal son en general los que ya conocen Europa y deciden ir a conocer lo que les falta. En su mayoría tienen de 50 años en adelante. Descubren un país con una historia muy rica, que llegó a ser uno de los "dueños" del mundo y que también tuvo vínculos con el mundo árabe", relató Gabriel Martins, de la agencia Algarve Turismo, especializada en el mercado emisivo hacia Portugal.



Paquetes

Un tour de cinco días por Lisboa y la costa del Algarve cuesta en torno a los $ 7.000 por persona en base doble en el mes de julio. Los vuelos ida y vuelta Buenos Aires-Lisboa cuestan entre u$s 1.600 y u$s 2.000.

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