Los Pumas arrancaron el partido ante Francia en Lille a puro vértigo, tal como habían terminado ante Gales. Pero hasta esos primeros diez minutos llegó todo ese dominio. Francia se despertó, absorbió el impacto del comienzo y empezó a imponerse en el juego de contacto. El seleccionado dirigido por Philippe Saint-André fue un justo ganador. Hizo mejor las cosas, aprovechó sus oportunidades y sacó rédito de cada avance y del descontrol en el que se sumió el conjunto de Tati Phelan. Tal vez la diferencia sea un poco abultada (39 a 22), pero no hay dudas que el partido en la ciudad de Lille se lo llevó quien más hizo méritos.
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