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Fue una despedida sin pena ni gloria
Maximiliano Rodríguez y sus brazos abiertos para festejar su segundo gol. El rosarino fue el punto más alto de una Selección que no jugó bien y perdió por 3 a 2 ante Uruguay.
Uruguay tuvo un aliado inesperado en el árbitro brasileño Marcelo De Lima, que convalidó el gol de Cristian Rodríguez en evidente posición adelantada y cobró un penal increíble, porque Luis Suárez se tiró sin que nadie lo tocara y con Sebastián Domínguez abriendo los brazos para demostrar que no lo tocaba.
El partido fue emotivo por los cinco goles y por las situaciones de gol que tuvo, pero no por el manejo de la pelota, donde Uruguay prefirió el vértigo y Argentina el contraataque.
El primer gol fue a los 6 minutos, cuando el "Cebolla" Rodríguez apareció a espaldas de Campagnaro, en posición adelantada y derrotó a Romero.
A los 14 minutos Maxi Rodríguez empató luego de una buena jugada de Palacio y Biglia. Después vino el penal inexistente y el segundo empate de Maxi Rodríguez, apareciendo por derecha y rematando fuerte y cruzado.
Uruguay se puso en ventaja a los 4 minutos del complemento, cuando Edinson Cavani aprovechó una falla defensiva y allí Argentina se quedó sin reacción. Uruguay pudo haber marcado más goles, pero los desperdició y Argentina no encontró la pelota.
La Selección tuvo los errores defensivos habituales y un Banega impreciso, que no le dio salida clara. Además de Maxi Rodríguez se puede rescatar a Lucas Biglia y el despliegue de Rodrigo Palacio, pero son dos jugadores que ya tenían el pasaje asegurado a Brasil. Uruguay sabía que era casi imposible clasificar directo, pero le quería ganar a Argentina.


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