La Argentina redobló ayer la apuesta en la eterna batalla con los fondos buitre. Por cadena nacional, Cristina de Kirchner anunció la remoción del Bank of New York como agente fiduciario y su reemplazo por el oficial Nación Fideicomisos. Pero lo más relevante pasa por el cambio de domicilio de pago, que es lo que en definitiva hace que hoy la Argentina se encuentre en default. Habilitará el Gobierno el canje de papeles con sede de pago en Nueva York por unos papeles nuevos pero en Buenos Aires. Contiene la medida del Gobierno una carta importante en lo legal: se lo hará a pedido de los bonistas. Esto significa que serán los tenedores de papeles los que soliciten modificar la sede de pago. De ofrecer la Argentina el canje, el juez Griesa inmediatamente lo puede rechazar por ir en contra y tratar de eludir su sentencia inicial. Es diferente bloquear un pedido de bonistas. El final está abierto en lo legal por ese lado, con apelaciones que seguramente sobrevendrán. Adicionalmente, y para mostrar voluntad de pago al 100% de los acreedores, Cristina anunció que se depositarán en una cuenta adicional del Nación Fideicomisos en el BCRA los pagos de la deuda al 7% que no ingresó en el canje. Será por un monto equivalente al que recibirían si aceptaran el canje. Algo simplemente simbólico. Seguramente hoy o mañana el juez Griesa llamará a las dos partes a una nueva audiencia. Se aguarda una dura postura de ese magistrado contra la medida de la Argentina. Puede declarar al país en desacato, una decisión inédita en la Justicia internacional con alcance dudoso. La aprobación del proyecto de ley anunciado por Cristina se hará en dos o tres semanas seguramente. Anoche la oposición dejaba entrever su aprobación. A fin de septiembre se produce un nuevo vencimiento de la deuda. La meta oficial es llegar antes. (Ver págs. 3, 4 y 5.)
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