“Hay algodón en Chaco por una actitud heroica de Capitanich”

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Periodista: ¿Cómo es la situación algodonera en el Chaco este año?

Emir Reche:
Si tomamos los últimos 20 años, teníamos 1.200.000 hectáreas sembradas en la Argentina y pasamos a 200.000 hectáreas. Hubo vaivenes muy bruscos que generaron una pérdida de inversión y de sacrificio. Fuimos los cuartos o quintos exportadores de fibra del mundo y pasamos a ser dependientes de la industria y tener que importar algodón. Si comparamos la presente campaña que está por iniciarse en el Chaco, la consideramos mucho mejor que la pasada por dos o tres aspectos: primero que la sequía que en estos momentos impera en la provincia y en la región impidió que se siembre trigo y girasol. De 200 mil hectáreas hay sólo unas 50 mil sembradas.

P.: ¿No hay cierta protección del algodón en la provincia?

E.R.:
En nuestro país hay una reciente ley algodonera que establece un módico monto de $ 50 millones para promocionar y sustentar el cultivo. Es una cifra insignificante que, por lo menos en nuestra provincia, no se está aplicando como subsidio, sino como una asistencia crediticia para promover más el cultivo dado que es un cultivo social que genera mucho trabajo.

P.: ¿Y cómo llega la ayuda?

E.R.:
Hay una ley algodonera que saca del Presupuesto nacional $ 50 millones anuales. Al Chaco le corresponden $ 32 millones. Con ese monto se ha colaborado bastante en la intención de promocionar este cultivo. La campaña pasada fue muy nefasta por sequía; esos préstamos no fueron devueltos y en esta campaña ese monto, en la medida en que el Presupuesto nacional lo acredite, la provincia, con seguridad, se va a volcar nuevamente a promocionar el cultivo. A los productores de entre 10 y 150 hectáreas, que son el grupo más delimitado por esta actividad, salvo aquellos que no han devuelto y no han demostrado intenciones de devolución, que no van a ser merecedores de esa asistencia crediticia.

P.: ¿Cómo está la actividad de desmote, teniendo en cuenta a ésta como una actividad industrial?

E.R.:
Tenemos una actividad de desmote sobredimensionada para la cantidad de algodón que tenemos hoy. Hay desmotadoras con sobra de capacidad de producción y ávidas de tener producción para llegar a una ocupación plena. Respecto de lo puramente industrial, que es hilandería-tejeduría, hay una importante actividad, plena a mi gusto, industrial textil que podría ser mucho más intensa, pero se obstruye por la fácil importación de productos textiles que ingresan en nuestro país. La industria nacional está consumiendo alrededor de 150 mil toneladas de fibras de algodón y necesita, en estos momentos, recurrir a la importación. Quizás en esta campaña que vamos a iniciar podamos aportar toda la fibra que necesita la industria.

P.: ¿Cómo ha sido la actitud del Gobierno provincial?

E.R.:
Los gobiernos provinciales de toda la región siempre están interesados en colaborar con el algodón. Considero que nunca es suficiente, nunca alcanza y el Gobierno nacional o no entiende o no atiende a esas necesidades. Y de pronto hay más recursos para otras cuestiones intrascendentes, pero no importantes como es el cultivo de algodón. Decir más algodón, es decir más materia prima. Como es un cultivo social va a generar más empleo, que es lo que el Gobierno está queriendo.

P.: Pero ustedes lograron sanear la situación financiera de la empresa coopera

E.R.:
El endeudamiento que tenían los productores con el Banco Nación era un problema muy viejo y muy profundo, que involucraba a más 3.000 productores. Había distintos niveles de cooperativas, algunas estaban endeudadas y el actual gobernador, Jorge Capitanich, con una actitud desde mi punto de vista heroica, ha negociado y comprado todas esas carpetas irregulares a un costo cercano a los $ 300 millones, a pagar en 20 años, con presupuesto de la provincia. De esta manera se ha llevado una salvación y solución de fondo al productor y a las empresas endeudadas con Banco Nación. Es una medida que no está perfectamente comprendida y reconocida, pero es una de la acciones de este Gobierno provincial que le puso el pecho a este endeudamiento. Ha dejado a nuestras empresas en condiciones interesantes, no condonándoles la deuda, sino sosteniéndola a una tasa muy razonable con un financiamiento a 20 años, que es un hecho espectacular.

Entrevista de Patricia Van Ploeg



- Perfíl:



Emir Saúl Reche es gerente general de la Unión de Cooperativas Algodoneras (UCAL). Está cerca de cumplir los cuarenta años de empleo directo en la empresa. Previamente se capacitó y fue becado en el Instituto de Estudios Corporativos en la ciudad de La Plata. Con 61 años, es hijo de un productor algodonero que terminó los estudios y que UCAL becó, capacitó y empleó.

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