Henry, en el ojo de la polémica

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Su segunda biografía promete temas más que calientes. Saldrá a la venta la próxima semana

De las mil y una estrategias para vender un libro, la que están utilizando para comercializar el libro que la semana próxima saldrá a la venta en Nueva Zelanda está poniendo en dudas la grandeza de un grande como Graham Henry.

El hoy consultor de Los Pumas presentará su segunda biografía Graham Henry - Final Word -la primera se publicó en su etapa como entrenador de Gales- en la que afirma que después de rever y analizar el partido que su equipo, los All Blacks, perdó contra Francia en los cuartos de final del Mundial 2007, la horrible sensación lo llevó al vomito y que tuvo la sensación de que el partido se había arreglado.

No dije nada en cuatro años, pero llegó el momento de decir lo que realmente pensé entonces. Los All Blacks no tuvieron un penal en los últimos 60 minutos en los que atacamos el 70% del tiempo. Eso es imposible aunque no fue imposible ese día, le dijo a la televisión neozelandesa ( http:// tvnz. co. n z / rugbynews/henry-s-2007-feelingst h i n g - p a s t - h a n s e n --4996358/video) en una entrevista íntima para promocionar.

En esa misma nota, en la que confesó que pasó por depresión y que al llegar a los All Blacks quedó horrorizado por la cultura de un equipo que fomentaba la bebida en exceso, explicó que habló con su propia unión y al IRB para saber si había algún sistema de análisis para mirar los partidos raros y pensar en la posibilidad de arreglos por apuestas. No había nada de eso, lo que me sorprendió.

En la Unión de su país, al renovarle el contrato le dijeron que se olvide del tema. Se bancó la decisión, hasta que habló con su biógrafo Bob Howitt y abrió un tema del que no está quedando bien parado. Sacamos unas 400 referencias después de hablar con abogados, dijo Howitt.

Henry estuvo en el SIC con Los Pumas y el tema no se había instalado. Como corresponsal de un par de medios neozelandeses este cronista pidió hablar con el coach, que al principio accedió. Luego no pareció muy convencido y finalmente eligió no hablar, amparándose en el jet-lag. Me desperté a las 2 de la mañana, estoy muy cansado, había dicho cuando lo saludé. Después de hacerme esperar, se fue dejando el mensaje que hablaría el jueves.

Nada quitará su grandeza como entrenador y en Los Pumas todos están contentos con su aporte. Pero cuando regrese a su país, probablemente enfrente a muchos simpatizantes que no aceptarán que su gran entrenador haya abierto, como dicen ellos, a can of worms (una lata podrida).

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