¿Hippie a los cincuenta?

Edición Impresa

 «Lo fundamental de los viajes, aún los turísticos como aprendí a hacerlos ahora, es que nos transforman. En México, cuando me invitaron en 2005 a la Feria del Libro de Guadalajara, aproveché y me tomé luego 20 días para hacer algo que no hacía desde los 20 años. Con una mochila salí a ver qué pasaba andando solo, si podía conseguir que me llevaran, hacerme de amigos, conocer alguna mujer, ver si me divertía o no. Hice el Yucatán así, y fue muy interesante ver la diferencia de tener 20 años a tener 50, porque las cosas no son tan simpáticas a los 50, es mucho más difícil la comunicación. A los 20 no tardás 10 minutos en charlar con cualquiera, a los 50 todo es complicado. Las comunicaciones que podés construir o bien tienen que ver con lo económico, porque te acercás a comprar algo, y las relaciones con otras personas, con mujeres, son poco interesantes, muy formales y expectantes. Lo que me vino bien interiormente es estar solo en un universo distinto al habitual, donde no conocés nada ni a nadie, es un shock que cada tanto se lo recomendaría a cualquiera. Ese viaje hippie a los 50 fue una provocación a mí mismo, saber que uno es, a la vez, alguien y nadie».

Dejá tu comentario