Indefendibles

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Ángel Di María y Gonzalo Higuaín fueron los mejores del equipo. Maradona lo vio desde la platea. Messi no estuvo ni en el banco.

Hay un viejo dicho futbolero que dice «de las derrotas se aprende» y si de algo sirvió este amistoso ante un combinado de los «oriundos» de Barcelona y Espanyol es para darse cuenta que en defensa hay mucho para trabajar y que aunque el equipo mejoró en el manejo de la pelota, perdió en equilibrio y necesita muchas situaciones de gol para convertir (tuvo una docena y sólo marcó dos).

La prueba con la selección de Cataluña sirvió para reafirmar a Ángel Di María y Gonzalo Higuaín y mostró que Ezequiel Lavezzi es una alternativa potable a los delanteros argentinos, pero por otro lado a Diego Pozo le pesó mucho el partido en el Camp Nou y la dupla central (sobre todo Otamendi y su reemplazante Pareja) volvió a demostrar desacoples que fueron fatales, mientras que los laterales (el debutante Cristian Álvarez y Emanuel Papa) nunca encontraron su posición en la cancha.

Esta vez la Selección juntó del mediocampo hacia adelante muchos jugadores de «buen pie», por lo que la pelota fue bien jugada a ras del piso y hubo más llegadas que lo que acostumbra, pero a la hora de recuperar la pelota ni Gago, ni Bolatti fueron eficaces y por eso el dueño del sector terminó siendo Xavi.

Jugó bien en el primer tiempo donde entre Di María y Gonzalo Higuaín desperdiciaron cuatro situaciones claras de gol, pero se fue al vestuario perdiendo por un cabezazo de Sergio García que anticipó a un distraído Otamendi y a la tardía salida de Pozo.

En el segundo tiempo, el trámite fue parejo y se vio un gran partido con 5 goles, pero los españoles aprovecharon las fallas defensivas de la Selección para marcar cada vez que ésta acortaba cifras. Por un lado hubo un golazo de Bojan, un ingenuo penal de Pareja que convirtió Sergio y un tanto de Moisés que fue definitivo. Por el otro, un zapatazo de afuera del área de Javier Pastore (que tuvo un buen debut, aunque le faltó animarse más a meterse en el área) y un golazo de Di María, que a la postre fue el mejor de Argentina.

Maradona desde la platea debe haber sacado conclusiones, pero la más importante es que tiene que trabajar muchísimo.

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