INDEK II: Moyano cierra filas en paritaria del 30%

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Día de intrigas para el Gobierno en materia de inflación. Un grupo de gobernadores, que no son de los más críticos, estarán en Olivos y le plantearán dudas a la Presidente sobre el tema de los precios, lo que desajusta sus presupuestos pero no sus ingresos, por los giros de la Nación y las limitaciones a incrementar impuestos en sus distritos. En paralelo, en la CGT, Hugo Moyano reúne a la cúpula sindical para combinar que ningún gremio firmará por «menos del 20%» y que la demanda de subas de salarios debe estar en el orden del 30%, aunque luego cada sector se mueva por su propia lógica y necesidad. Allí, además, volverán a la carga por la suba del mínimo no imponible de Ganancias y de la devolución del IVA en compras de productos de primera necesidad para los trabajadores bancarizados. La lealtad de Moyano tiene precio.

Forzado a sobreactuar, Hugo Moyano exageró -por desconocimiento o mero fanatismo- que en la estampida inflacionaria de las últimas semanas, no registrada por el INDEC, no tiene ninguna responsabilidad el Gobierno y descargó culpas sobre «empresarios y comerciantes».

Esta tarde, cuando a las 15 reciba en el quinto piso de Azopardo 811 a los caciques sindicales amigos y no tanto, repetirá ese «rap» para despejar cualquier atisbo de rebeldía y desafío a los modos en que la Casa Rosada, vía Guillermo Moreno, maneja el tema INDEC.

En la CGT explican, con crudeza, por qué el camionero descarga su furia contra la «patronal» pero, a la vez, no niega la existencia de una inflación -no se contagió, por ahora, con los eufemismos de Amado Boudou- muy superior a la que informa el organismo de estadísticas.

«Si decimos que la inflación es la del INDEC, ¿cómo negociamos con los empresarios aumentos de sueldos del 25%?», dijo ayer un dirigente sindical. Otro, más táctico, eligió otra vía: «Es una falacia discutir salarios sólo sobre el dato de la inflación, sea certero o no».

Es por eso que el camionero, aunque admite que la inflación es la «del supermercado» y no la del INDEC, que esas subas son «desmesuradas» y responden a la «cultura del empresariado y del comerciante en la Argentina, que es la de aumentar los precios», fue específico en eso: «El Gobierno no tiene nada que ver».

Olvida, o prefiere olvidar, que buena parte de la estampida de precios responde al incremento de la actividad económica que potenció, por ejemplo, el programa de Asignación Universal a la Niñez y del plan de cooperativas. Esa inyección de dinero al consumo tuvo un impacto inflacionario.

Con ese clima, Moyano volverá a poner en marcha hoy el consejo directivo de la CGT -estarán sus lugartenientes Omar Viviani (taxis), Omar Plaini (canillitas) y Juan Carlos Schmidt (Dragado), también los independientes Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), al igual que los delegados de la UOM Juan Belén y Antonio Caló, pero está en duda si irán los «Gordos»- desde donde desplegará una serie de acciones. A saber: 

  • Aunque insiste con el planteo de que cada gremio tiene necesidades particulares -no es lo mismo Camioneros, que tienen sueldos medios de 6.000 pesos, que Panaderos, donde el salario promedio es de 1.500-, sí, al menos, la CGT fijará un piso de negociación que estará en el orden del 20%. Ningún gremio, avisan desde la cercanía del jefe camionero, firmará paritarias por menos de esa cifra. Es más: la idea con la que comenzará a trabajar, sobre todo con los gremios más chicos del moyanismo, es encarar una negociación con el objetivo de obtener subas del orden del 30%. Al final, admiten en Azopardo, se contentarán con una negociación promedio del 25%, cifra por la que presiona en estos días la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y que puede, a su vez, funcionar como una especie de techo, ya que los metalúrgicos tuvieron un 2009 complejo por la caída del sector automotor y ahora se sentaron a negociar con la intención de obtener algunos puntos por encima de las demás negociaciones.

  • En simultáneo, la CGT retomará el reclamo de cada año para modificar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Es un recurso que se repite año tras año para impedir que las mejoras salariales terminen «devoradas» por la presión impositiva, aunque hace tiempo los gremios pretenden que los trabajadores sean excluidos de ese impuesto. El parámetro, según Héctor Recalde, es llevar el mínimo para trabajadores solteros de $ 4.500 a $ 5.500 o, incluso, a $ 6.000.

  • Hay otro planteo más que opera en la misma dirección. Moyano avisó que le propuso a Cristina de Kirchner establecer un régimen de devolución del IVA a las compras de algunos productos alimenticios a trabajadores bancarizados. La iniciativa, según el camionero, está bajo estudio de la Casa Rosada.
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