La adoración de Adonis

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Una ley, casi una obligación, para trabajar en una fábrica de este tipo es ser un apasionado por los autos. Se sabe que los coches tienen un alma para los fanáticos. Se generan vínculos sentimentales, más que con otros productos.

Hernán Pérez, gerente de Ingeniería Industrial y Sistemas de Producción, lleva 18 años en la empresa. Ingresó como pasante y todavía recuerda con nostalgia el fin de la fabricación del Polo."Acá hicimos un restyling, algo que no se acostumbraba en esos años en las plantas argentinas. Todavía me acuerdo con cariño de ese modelo".

Pérez se explaya en un pilar de la compañía: el cuidado de los detalles. Pasión por los detalles, dice él. Y abunda en las mediciones que tiene la empresa sobre compradores que eligen de forma inconsciente productos que no tengan ni mínimos errores. Por ejemplo, explica, todos nos quedamos con la botella de gaseosa que no tiene la etiqueta arrugada. Así funcionan los clientes, parece, también en la elección de un auto. Hasta detalles imperceptibles pueden influir en la decisión de compra. Los empleados pasan por una capacitación anual en donde se trabajan estos temas.

O sea: ya tenemos las chapas soldadas con forma de auto, luego la unidad pasó por el proceso de pintado; más tarde se le colocaron ruedas, motores, tablero, asientos y el resto de los elementos que lo conforman, con un timming que no parece obra de humanos. Ahora resta el control.

En este sentido, el auto pasa por un pasillo de tubos fluorescentes. Éstos se reflejan en la chapa del vehículo, que funciona como un espejo.Las líneas que nos devuelve deben ser rectas. Un mínimo desvío nos habla de un golpe en la chapa, por pequeño que sea.

También sortea un check list donde se ajusta la alineación, las ópticas, equipamiento electrónico, dependiendo del país al que irá el vehículo.

Los autos luego hacen un rodaje en una pista que dispone de ocho tipos de terrenos, como adoquines, serrucho, rampas, etcétera, con un experto a bordo que registra el comportamiento de la unidad.

Asimismo, se hace un roll test sobre rodillos para verificar las curvas de potencia, de torque, los frenos, las emisiones de gases y los componentes eléctricos. Además, se aplica una prueba de agua para asegurarse de que no existan filtraciones.

Ahora sí, se secan las unidades. Están lista para el despacho, ya sea a los concesionarios locales o al puerto, rumbo a los barcos que los dejarán en el exterior.

Es momento de desandar el camino. Nos despedimos de Centeno, de Sánchez, de Pérez (los reclutadores de Volkswagen no son tan estrictos con la germanidad). Ojalá que no haya accidentes en la Panamericana, pensamos, egoístas. Volvemos a pasar por la puerta donde antes estaban los turistas alemanes, la misma por donde ingresan a diario los operarios. Y quizás los robots.n

@arielbasile

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